GRANMA, CUBA 151299 / Roger Ricardo Luis y Félix López
-AFIRMÓ RICARDO ALARCÓN AL COMPARECER ANOCHE EN LA EMISIÓN ESTELAR DEL
NTV
A pocas horas de haber concluido en La Habana la ronda de conversaciones migratorias entre Cuba y los Estados Unidos, el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón de Quesada, compareció ante la opinión pública nacional para abordar dos temas cruciales para las relaciones bilaterales entre los dos países: la continuada aplicación de la llamada Ley de Ajuste Cubano y el secuestro del niño Elián González.
En su comparecencia ante las cámaras del Noticiero Nacional de Televisión y en respuesta a una interrogante inicial del periodista Roberto Agudo, Alarcón explicó que la reunión de ayer (lunes 13 de diciembre) se puede considerar una continuación de la efectuada el pasado mes de junio en la ciudad de Nueva York, oportunidades donde se ha discutido la forma en que han aplicado, modificado, ampliado y extendido a través de este año la vergonzosa Ley de Ajuste Cubano (LAC).
Un fenómeno directamente vinculado con esa ley -enfatizó- es el del contrabando de personas, con las consecuencias de pérdidas de vidas humanas y amenazas a la seguridad nacional: un tráfico que es obra de gente que lo organiza con afán de lucro, cobrándoles a las personas que tratan de emigrar ilegalmente: "En esta reunión hubo que concentrarse con mayor énfasis alrededor de este problema capital".
Al ubicarlo en su contexto histórico, Alarcón señaló que los problemas de tipo migratorio se remontan al primero de enero de 1959, fecha en que el gobierno norteamericano asume la protección de Batista y sus seguidores, quienes escaparon de la Isla con los 424 millones de dólares que formaban toda la reserva que sostenía la moneda nacional cubana. Así comenzó, en rigor, la guerra económica contra nuestro país.
Después -recordó- se sumarían en esa trayectoria hacia la Florida otros beneficiarios del régimen batistiano, elementos latifundistas, burgueses incómodos por las medidas adoptadas en beneficio popular y muchos otros como consecuencia de una acción deliberada e intencional del gobierno de los Estados Unidos.
La obsesión de debilitar a la Revolución privándola de la mitad de los médicos con que contaba al triunfo de la Revolución, de profesionales, técnicos y personal calificado, tuvo uno de sus más abominables capítulos en la Operación Peter Pan, mediante la cual 14 000 niños cubanos fueron separados de sus padres por la fuerza. Experiencia que laceró a la mayoría de esos pequeños para toda la vida.
En 1966 -puntualizó Alarcón- aprobaron la famosa e infame Ley de Ajuste Cubano, que ilustra, desde su primer párrafo, sus verdaderas intenciones: además de legalizar el status de todos aquellos que se fueron marchando a los Estados Unidos, por las vías ya señaladas, sentaba las bases de una política que han aplicado a lo largo de las cuatro décadas del proceso revolucionario.
¿Qué se propone? Privar de personal calificado al país, socavar la sociedad cubana, subvertirla, crear bandas mercenarias y anexionistas y terroristas. Dividir a la familia y causar sufrimientos (recuérdese que ese mismo gobierno que alienta las salidas ilegales, es el que suspendió las comunicaciones aéreas, cortó las comunicaciones telefónicas y que niega visas no solo para emigrar sino también para visitas a los familiares).
Esa política para distorsionar y dañar la imagen internacional de Cuba, es la misma que alienta a la emigración ilegal, utilizando para ello su propaganda sistemática y una legislación que le ofrece a toda persona cubana que llegue de manera ilegal a los Estados Unidos la posibilidad de adquirir la residencia legal en ese país, de regularizar su status. Una facilidad que contrasta con cualquier otro emigrante de cualquier otro país del planeta.
Esa es la raíz que conduce a la suscripción de un acuerdo entre los dos países en 1994, y posteriormente, en 1995, a un segundo acuerdo: ambos intentando introducir un elemento de normalidad que regularice, legalice y dé un carácter civilizado y normal a la cuestión migratoria entre ambos Estados.
En este sentido, recordó cómo el 9 de septiembre de ese año firmaron un acuerdo que dice en su primer párrafo: "Los Estados Unidos han descontinuado su práctica de otorgar la admisión provisional a todos los emigrantes cubanos que lleguen a territorio de los Estados Unidos por vías irregulares". Reconocían así que hasta ese momento admitieron a los emigrantes ilegales sin seguir los procedimientos normales establecidos y anunciaban que no lo seguirían haciendo.
Pero este acuerdo iba más allá. En su segundo párrafo ambos países se comprometían a tomar acciones seguras y oportunas para impedir el transporte ilícito de personas con destino a los Estados Unidos: "Los dos gobiernos tomarán medidas efectivas en todo lo que esté a su alcance para impedir el uso de la violencia por parte de toda persona que intente llegar o que llegue a los Estados Unidos desde Cuba mediante el desvío forzoso de aeronaves y embarcaciones".
Fue un acuerdo importante para normalizar las relaciones en este terreno y poner fin a los incidentes del verano de 1994. El centro de discusión de las dos últimas rondas de conversaciones ha sido el crecimiento de un fenómeno nuevo que ha aparecido después de los acuerdos: el contrabando de personas y el modo en que se está comportando el gobierno de los Estados Unidos respecto a los acuerdos de no otorgar la admisión provisional a cualquiera.
Como prueba irrefutable de la violación de los mencionados acuerdos, Alarcón dio lectura a una circular del Servicio de Naturalización e Inmigración (INS), del 19 de abril de 1999: La Ley de Ajuste Cubano es aplicable a cualquier cubano, no importa cómo hubiese llegado al territorio de los Estados Unidos, no importa si hubiese pasado o no una oficina migratoria, no importa si hubiese seguido los procedimientos normales, si hubiese llevado un pasaporte verdadero o falso, si hubiese llegado por un lugar de entrada normal o si se hubiese introducido clandestinamente...
El 26 de abril -denunció- reiteraron el texto de la circular y agregaron que todo nacional cubano que llega a territorio norteamericano puede solicitar la autorización para trabajar. De esta forma, la Ley de Ajuste Cubano llega más allá de lo que su texto establecía.
Las noticias que expresan la creciente preocupación ante el auge del contrabando son interminables. Hay un artículo que habla hasta de espionaje sobre la guardia fronteriza norteamericana por los sofisticados medios técnicos con que cuentan los traficantes. Y hay declaraciones del Servicio de Guardacostas que advierten de la vinculación entre traficantes de personas y los traficantes de drogas.
Desde la reunión de junio de 1998, Cuba ha planteado que la existencia de la Ley de Ajuste Cubano, su extensión en el tiempo, y el modo en que la estaban aplicando constituía una flagrante violación del acuerdo migratorio del 9 de septiembre de 1994.
En respuesta al planteamiento cubano, un periódico de Miami tituló el pasado 13 de julio: "El INS ratifica la Ley de Ajuste". Y advertía desde el primer párrafo: "Despejando interrogantes de cientos de refugiados en todo el país, el INS ratificó el lunes que todos los cubanos que arriben ilegalmente a territorio estadounidense serán elegibles para recibir los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano".
Sobran los argumentos -recalcó Alarcón- para demostrar que la agencia que estaba encargada de hacer cumplir los acuerdos migratorios no está haciendo otra cosa que hacer cumplir la vieja política migratoria de la década del 60. Es esa la realidad con que llegamos a la recién concluida reunión de La Habana: con este problema presente y agravado con el caso del niño Elián González, la manifestación más grave de la consecuencia de esa política.
-LEY DE SECUESTRO DE NIÑOS CUBANOS
A partir de este caso se le podría llamar a la Ley de Ajuste Cubano, ley de secuestro de niños cubanos.
Explicó cómo alrededor de este incidente se han producido declaraciones de funcionarios norteamericanos de una gran irresponsabilidad política: el vocero del Departamento de Estado, el señor Rubín y voceros del INS, incluyendo al señor Dan Kane, han llegado a afirmar que el niño Elián está en los EE:UU retenido por ellos y la aplicación de la Ley de Ajuste Cubano. Lo que quiere decir que le están imponiendo la ley a un menor de edad.
En los últimos días -reflexionó Alarcón- parece que se ha producido un giro en la posición norteamericana, algunas declaraciones del presidente Clinton, del Departamento de Estado, parece que alguien se dio cuenta de la forma absurda, profundamente errónea y violadora del derecho internacional, de las leyes norteamericanas y cubanas: parece que comienzan a hacer lo que hace 15 días deberían haber hecho y que no admite más demora, que es, sencillamente, devolverle el niño a su padre y a sus abuelos en Cuba.
Mostró una nota de la embajada de Suiza, del 29 de julio de 1976, referida al caso de un joven que fue trasladado hacia Cuba en una embarcación contra la voluntad de su padre desde los Estados Unidos. La nota del gobierno suizo (recuérdese que no existía oficina de intereses) pedía la devolución de ese muchacho. Cuba lo devolvió el tres de agosto, en solo cinco días.
Lo hicimos -afirmó- ante el convencimiento de que todo menor de edad está sujeto a la tutela de sus padres y no de ninguna autoridad migratoria, mucho menos de un país extranjero. Pero eso solo es posible si hay voluntad de acatar las propias leyes de los Estados Unidos y los compromisos internacionales que ellos tienen.
Tras mostrar y comparar cifras de la Oficina del Censo y del Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos relativas a las cantidades de emigrantes de todas partes del mundo que llegan a Norteamérica, Alarcón dijo que Cuba no es el único país de la región de donde salen personas que desean trasladarse hacia EE.UU., como tampoco es el que mayor proporción tiene con relación a varias naciones si se compara a otros de nuestra región.
A continuación subrayó, empero, que es el único sobre el cual durante 40 años ha habido una política deliberada que busca promover, engañar, alentar en algunos cubanos la intención de trasladarse hacia ese país con una oferta que nadie más tiene, incluso la de adquirir un empleo inmediato.
En otro momento de su comparecencia, el Presidente del Parlamento cubano se refirió a otros documentos norteamericanos en los cuales se hace referencia al estado de la niñez en la nación norteamericana, justamente ésa que pretenden promover como el sitio ideal para que Elián desarrolle su vida.
Como referente indicó que el 29 de noviembre, justamente cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores había solicitado su devolución, en los Estados Unidos se hacía público un documento denominado "Diez amenazas críticas a los niños de EE.UU.", promovido por varias instituciones norteamericanas, entre ellas el hospital donde atendieron en primera instancia a Elián en Miami.
Según el informe hay 14,5 millones de niños (uno de cada cinco) que viven en condiciones de pobreza; en 1997, 3,2 millones sufrieron abusos, maltratos o fueron abandonados; el año pasado 11,1 millones de infantes carecían de seguro médico; y cada año 3 millones son infectados de SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual.
Ejemplificó cómo la organización con el significativo nombre "Traigan nuestros niños a sus casas", que es lo que hace falta que hagan con Elián, emitió un comunicado recientemente en que se expresa que más de un millón de niños son reportados como perdidos cada año.
A renglón seguido señaló que la Cámara de Representantes aprobó unos meses atrás la "Ley de Paternidad Responsable de 1999". Obviamente hay un problema serio allí cuando se aprueba un cuerpo legislativo semejante, comentó Alarcón.
En un párrafo de dicha Ley, dijo el miembro del Buró Político, se expresa en uno de sus acápites que casi 25 millones de niños en EE.UU., o sea, el 36 por ciento de ellos, viven separados de sus padres biológicos. Es decir, que esa cantidad de menores están padeciendo la misma situación de nuestro Elián que ha sido secuestrado.
En otra parte del documento de referencia indica que el 70 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos consideran que el más significativo problema social que enfrenta esa nación es la ausencia física del padre del hogar. Y justamente esa Ley busca proteger eso que arbitrariamente se les está negando hasta hoy a Elián y su papá.
Estos datos, dijo, son ilustrativos de la niñez y la sociedad que supuestamente es la atracción para los emigrantes procedentes de Cuba que los enemigos presentan como el paraíso terrenal.
Sobre el asunto, Alarcón tomó como referencia algunos datos dados a conocer en Miami donde se manifiesta que sólo el uno por ciento de la comunidad cubano-americana es opulenta, mientras un 60 por ciento de ese conglomerado es asalariada y el 40 por ciento lo hace recibiendo los peores salarios de la región. Y, por lo menos, el 15 por ciento de todos los cubano-americanos están por debajo de los niveles de pobreza.
Nosotros, dijo Alarcón, somos ciudadanos de un país que es el único del planeta al que se le ha impuesto la guerra económica y de la propaganda más sistemática, grosera que pueda encontrarse en la historia, el bloqueo más intenso y sistemático. Y somos, además, el único país de la Tierra respecto al cual la nación más poderosa del mundo, durante 40 años, ha usado lo que es un fenómeno universal de la emigración, como parte de su arsenal en su guerra contra la Revolución.
A pesar de ello, estamos aquí, apuntó, mostrándonos como un ejemplo de un pueblo que no ha sido engañado, ni sobornado, ni confundido con esa propaganda ni legislaciones. Estados Unidos es el único país del mundo que tiene dos legislaciones migratorias: una general, que se aplica a todo el mundo, y otra específica, la de Ajuste Cubano, que existe sólo para Cuba con la finalidad de destruir a la Revolución Cubana y operar como parte del instrumental de guerra contra nuestra Isla.
Alarcón preguntó entonces qué pasaría si hubiera una Ley de Ajuste Dominicana, o Haitiana, o Centroamericana, o Mexicana, y lo hiciera durante 40 años, durante 4 años o 40 días. Enfrentarían una situación que no serían capaces de manejar.
Para finalizar, el Presidente de la Asamblea Nacional calificó de cruel y absoluta carencia de sensibilidad humana y de decencia lo que apareció recogido en la prensa norteamericana sobre el viaje de Elián a Disney Word, llevado por quienes se dicen sus familiares, que son los instrumentos del secuestro, los secuestradores.
En esa oportunidad, ese niño, en el citado parque de diversiones, fue rodeado por policías, periodistas y sus llamados familiares. Allí a alguien se le ocurrió montarlo enun botecito y el niño se angustió y dijo que no quería, que se iba a hundir, y lloró y tembló, según dice la propia prensa norteamericana.
¿Qué dice esto de la decencia, de la humanidad de estos familiares? y ¿qué decencia, humanidad puede tener un secuestrador?, cuestionó Alarcón.
Este niño está siendo víctima de algo que es muy grave, que es muy serio, de una presión, de una coacción psicológica, de una presión de su niñez, su ingenuidad que puede tener consecuencia muy graves para su desarrollo futuro.
Por eso es muy urgente que, sencillamente, acaben de acatar las leyes, que acaben de actuar con decencia y devuelvan al niño. Que no lo sigan convirtiendo en símbolo de una política vergonzosa, ilegal, arbitraria que se resume en esa Ley de Ajuste Cubano que está en el centro y es la base del problema migratorio entre ambos países.
Y terminaría con algo que dijo un poeta venezolano: "Cuando se tiene un hijo se tienen todos los hijos de la Tierra". Por eso, cuando nos roban a Eliancito nos han robado a todos y a cada uno de nuestros hijos. Y cuando los cubanos demandamos su devolución, exigimos que se ponga fin al secuestro, estamos defendiendo a nuestros propios hijos, y a los hijos de nuestros hijos, y estamos defendiendo principios y derechos de todos los niños de la Tierra.