GRANMA, CUBA 011199 / Iraida Calzadilla Rodríguez
Así lo definió Carlos Lage, durante la Reunión Nacional de Entidades Turísticas, que sesionó durante dos días en el Centro de Convenciones de Cojímar
La tarea principal del turismo es preservar y elevar la moral revolucionaria de los cuadros y trabajadores del sector. No lo digo para hacer una consigna. De nada nos valdrían muchos turistas, muchos ingresos y la eficiencia económica, si no somos capaces de preservar la moral revolucionaria de los cuadros y trabajadores, manifestó Carlos Lage, secretario ejectutivo del Consejo de Ministros, en su intervención final en la Reunión Nacional de Entidades Turísticas, que durante dos días sesionó en el Centro de Convenciones de Cojímar.
En unas conclusiones de suma trascendencia política para cerrar un encuentro catalogado por el también miembro del Buró Político del Partido, como el más crítico de todos, y donde se expresaron con claridad, profundidad y rigor los problemas, Lage enfatizó en que la moral revolucionaria es honradez, disciplina, austeridad, modestia y respeto a nuestro pueblo.
¿Para qué es el turismo?, se preguntó y agregó que es para preservar y defender el Socialismo, defender los valores patrióticos, revolucionarios, solidarios, internacionalistas y de justicia que la Revolución ha creado en nuestro pueblo.
Y por eso la responsabilidad principal del Ministerio de Turismo, de los cuadros, de ustedes -continuó-, es preservar, elevar la moral revolucionaria y hacer ver a nuestro pueblo que este no es solo un sector que da ingresos, multiplica la economía, y mejora la eficiencia, sino también donde se forman revolucionarios y predomina un clima de exigencia, disciplina, austeridad y modestia.
Finalmente expresó su convicción de que esa tarea no es la más difícil de las que hemos enfrentado en estos años de período especial, y puede ser cumplida.
Antes, pasó balance a una década en que como promedio se creció en un 19 por ciento en la recepción de turistas, en un 24% en los ingresos y en un 11% en la construcción de habitaciones, y se impulsó el sector en condiciones adversas con dificultades económicas crecientes, una infraestructura del país no preparada y en creciente deterioro, inexperiencia en el turismo internacional, entre otras adversidades. Sin embargo, apuntó, se han tenido éxitos en estos empeños.
Hoy, en condiciones más favorables por el trabajo realizado en estos años, añadió que cuánto más podríamos alcanzar y exigirnos, pues el sector tiene sobre sus hombros una alta responsabilidad en el desarrollo económico del país.
Apuntó que para que el país pueda desarrollarse necesitamos generar divisas y ello conlleva sacrificios y a una restricción de los cubanos en el acceso a las instalaciones, cuyas capacidades las otorgan las organizaciones de masas y es el mérito lo determinante, y no el poder adquisitivo del individuo, como sucede en otros lugares. No hay prohibición, existe una fórmula socialista de distribución de las capacidades de que podemos disponer. Alrededor de 500 000 cubanos acuden a los hoteles cada año y 800 000 a las instalaciones de campismo.
Al hacer una valoración general de los temas tratados durante estos dos días, Lage ratificó el criterio de que no hay protección para las producciones nacionales, las cuales tienen que ganar su espacio cumpliendo los requerimientos de calidad, precio y estabilidad en el mercado, y en la medida en que exista más presencia de ellas, el país se beneficia, pues ese dinero queda en él, además de que contribuye al fortalecimiento de la imagen de la industria.
Dijo que esta reunión reflejó que hay una coordinación creciente entre el turismo, las cadenas y los organismos suministradores, y esa vinculación debe mejorar cada vez más.
Sobre la extensión de la modalidad del Todo Incluido, ampliamente debatida durante la mañana, expresó que es convincente el argumento de que no podemos sustraernos de ella, independientemente de si es conveniente o no, pero agregó que se requiere de un análisis con más números, datos económicos y comparaciones, y se debe profundizar en esa opción y dirigirla bien si es una necesidad.
Otro aspecto que destacó es que queremos un turismo sano y la experiencia de este año evidencia que es posible, nos demuestra que podemos hacer lo que nos propongamos, pues el país tiene fuerzas para ello.
Queremos un turismo que venga a Cuba a conocer a nuestro país, cultura, pueblo e historia y no debemos dejarnos llevar ni por facilismos ni concesiones; la imagen de nuestra Revolución es la que debe recorrer el mundo, subrayó.
De esta manera quedó resumida una reunión que abordó el tema del Todo Incluido, los resultados de las entidades que operan bajo contratos de administración foránea, instalaciones con pérdidas, gestión de cobros y pagos, y auditorías y control interno, además del informe presentado por Jorge L. Aspiolea, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, en el que se puso de relieve la búsqueda de soluciones para mejorar el uso del agua, hacer eficientes los servicios del acueducto al turismo y aplicar una estricta política de ahorro.
El titular del MINTUR, Ibrahim Ferradaz, en el encuentro exhortó a hacer cada vez más eficiente el sistema y encontrar caminos para lograr lo que es bueno tanto para la economía del país, como para las cadenas en particular, así como destacó los esfuerzos de la industria nacional para dar respuestas a las exigencias crecientes del turismo.
Presidieron, además, esta última jornada, José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros, otros ministros y dirigentes políticos y sindicales.