LA ESTRELLA DIGITAL 031199 / Sixto Martínez /La Habana (Cuba)
* El presidente cubano acusa al país norteamericano de una "permanente conspiración"
El presidente de Cuba, Fidel Castro, acusó ayer a Estados Unidos de mantener una "permanente conspiración" contra su país y afirmó que trata de sabotear la IX Cumbre Iberoamericana, que se celebrará dentro de dos semanas en La Habana. En una comparecencia televisiva de cinco horas, Castro, de 73 años, denunció que en los últimos días ha arreciado una "feroz" campaña en Estados Unidos contra Cuba.
El presidente cubano afirmó que el hecho de que en ese país "cada vez son más los que están en contra del bloqueo" provoca "histeria y reacciones desesperadas en algunos sectores reaccionarios de Estados Unidos y en la mafia terrorista y contrerrevolucionaria de Miami".
Irónico por momentos y en otros indignado, Castro negó rotundamente que oficiales cubanos torturaran a pilotos norteamericanos durante la guerra del Vietnam, y que su Gobierno esté implicado en el narcotráfico.
El presidente cubano acusó directamente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana de manipular a "los llamados líderes de los disidentes" para sabotear la IX Cumbre Iberoamericana. "La sección tiene más empleados que ninguna embajada en La Habana y casi tantos como la soviética en sus mejores tiempos", comentó el líder de la Revolución cubana.
El presidente cubano dijo que "están aquí no solo para dar visas, sino para hacer guerra, para conspirar". Washington rompió sus relaciones con Cuba en 1961 y desde entonces mantiene un embargo económico unilateral ("bloqueo genocida" se le llama en la isla) contra este país reforzado en 1996 con la Ley Helms-Burton.
Castro afirmó que las supuestas maniobras de Washington para entorpecer la Cumbre comenzaron en agosto pasado cuando visitó la isla el encargado de asuntos cubanos del departamento de Estado, Charles Shapiro.
-CUMBRE PARALELA
Según el líder cubano, Shapiro y funcionarios de la sección de intereses alentaron a dirigentes de la disidencia a organizar una "cumbre" paralela sobre derechos humanos con la intervención del director de la Human Rigth Watch, José Miguel Vivanco.
Igualmente dijo saber por "fuentes fidedignas" que directivos de la anticastrista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), con sede en Miami (EEUU), "está dispuesta a gastar millones de dólares" para potenciar a la disidencia y a la Iglesia Católica para llamar la atención de los jefes de Estado y de gobierno que asistan a la Cumbre.
Castro involucró en esta presunta operación al líder de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez Santacruz, y al obispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice.
En la última semana, dirigentes de la disidencia se entrevistaron con el gobernador del estado norteamericano de Illinois, George Ryan, quien visitó oficialmente La Habana, y con el ministro de Comercio Exterior de Holanda, Gerrit Ybema, según fuentes opositoras.
"No tener este tipito de reunión es pecado mortal", dijo Castro, quien también se entrevistó con Ryan durante siete horas, calificó de positiva su visita y subrayó que su reunión con los disidentes fue organizado por la Sección de Intereses de EEUU.
"Es uno de los mecanismos que usan para que la visita no le salga bien al visitante y para que nosotros nos disgustemos", dijo. Según Castro, Ryan, el primer gobernador estadounidense en ejercicio que visitó la isla desde el triunfo revolucionario de 1959, tuvo "libertad absoluta, no se le puso condición alguna". "Otra cosa es que quieran ponernos condiciones a nosotros", añadió.
"El Rey de Reyes que nos diga, oye, para ir allí yo pongo como condición verme con esos astros humanitarios del patriotismo, la libertad y los derechos humanos, y tengan la seguridad de que el Rey de Reyes no consigue que nosotros aceptemos eso", afirmó.
Castro agregó que ha habido algún caso con motivo de la Cumbre, y "es una varita que sirve para medir el grado de libertad, independencia y dignidad de mucha gente". "Pero nosotros sabemos atender con respeto a los visitantes como también tenemos derecho a hacernos idea de las personas que recibimos aquí", manifestó.
En otro momento de su intervención, Castro calificó a los disidentes de "mercenarios y traidores a este país" y criticó a la nueva jefe de la Sección de Intereses de EEUU, Vicky Huddleston quien "en fecha tan temprana como 1992 ya estaba fastidiando".
-CASTRO DEFIENDE AL GRUPO SOL MELIÁ
Castro calificó de "arremetida" las pretensiones de Estados Unidos de sancionar a Sol Meliá por sus inversiones en Cuba, según informa Josá Antonio Tamargo, corresponsal de Europa Press en La Habana. Dichas presiones son una "arremetida contra la más importante empresa extranjera de turismo que tiene relaciones con Cuba", comentó Castro después de leer la prensa, en la que se recogen las presiones de Estados Unidos para que la empresa negocie con los propietarios de las tierras confiscadas por el Gobierno cubano y evitar así tener que aplicar sanciones administrativas.
Fidel Castro inició el programa televisivo, que duró más de cinco horas, refiriéndose precisamente a las presiones de Estados Unidos a Sol Meliá, a las que el líder cubano englobó dentro de "una sistemática campaña de hostigamiento" contra Cuba, recrudecida en vistas de la celebración aquí de la próxima Cumbre Iberoamericana.
El tema de las sanciones a Sol Meliá y a otras empresas extranjeras con inversiones en Cuba en propiedades confiscadas a ciudadanos norteamericanos ha hecho que el Gobierno cubano cierre filas en torno a Sol Meliá, cuya posición frente a las sanciones es calificada aquí de "digna y valiente".
También ha recibido elogios del Ejecutivo cubano la declaración del Gobierno español oponiéndose a las sanciones de Estados Unidos a Sol Meliá.