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LA HABANA, 24 (AP) - (...) Por primera vez en cinco años, el Malecón de La Habana y la Quinta Avenida están casi completamente libres de prostitutas. Los turistas pueden deambular por cuadras a lo largo de las estrechas calles de la Habana Vieja sin recibir alguna oferta para comprar cigarros.
El gobierno de Fidel Castro está realizando una operación contra el delito y las ``actividades antisociales'', vicios de los que culpa a las limitadas medidas capitalistas y el creciente turismo que Cuba se vio forzada a aceptar tras el colapso del bloque soviético.
La campaña se extiende desde discotecas hasta drogas y mercados de campesinos, ayudando en los esfuerzos para combatir el delito pero también teniendo un devastador impacto en algunos pequeños negocios privados.
Castro recientemente se expresó indignado por versiones de la prensa extranjera en que se describía a La Habana como un paraíso para el turismo sexual y alarmado ante informes sobre crecientes ataques contra turistas.
En su discurso del 5 de enero a la policía, Castro dijo que la batalla contra el delito tiene una ``enorme trascendencia económica y política'' y comparó al delito con una ``quinta columna'' de enemigos atacando a la revolución socialista. ''¿Deberíamos ser tolerantes, deberíamos ser débiles con ninguna de esas manifestaciones que ofenden a nuestro pueblo, que le roban su tranquilidad?'', preguntó Castro. ``Ni siquiera a los ladrones les gusta que les roben''.
Después de una pequeña pero notable apertura a pequeños negocios a mediados de esta década, el gobierno cubano ha aplicado medidas de mayor control y mayores impuestos sobre un sector al que Castro ha culpado por la creciente desigualdad social, y que ha vinculado al delito.
Los negocios con licencia han disminuido de 210.000 hace dos años a 150.000 en la actualidad. En su discurso Castro dijo que la mayoría de los robos y asaltos estaban relacionados con grupos involucrados en prostitución, drogas, alquiler ilegal de habitaciones y taxistas sin licencia. ``Todo tipo de intermediarios en negocios sucios y los taxistas que trabajan por cuenta propia en aeropuertos deberían ser prohibidos completamente'', manifestó.
Brigadas especiales de la policía patrullan las zonas turísticas de La Habana Vieja. El delito en ese área, dijo Castro en su discurso, ha declinado notablemente en los pocos meses que las brigadas han estado allí.
Las patrullas policiales y las crecientes inspecciones han vaciado al menos algunos de los estacionamientos y aceras de los hoteles, que una vez mostraban decenas de taxistas independientes y estacionadores de vehículos por cuenta propia.
Las una vez atestadas discotecas también parecen más calladas. En meses recientes, el gobierno ha impuesto una política de que sólo pueden asistir parejas, e incrementado la vigilancia en clubes que una vez estuvieron inundados de drogas y jovencitas en busca de alguien que les pagase con dólares. Castro dijo que 219 personas fueron enjuiciadas en 1998 por proporcionar prostitutas y que más de 6.700 mujeres fueron enjuiciadas por prostitución.