Declaraciones de Ricardo Alarcon a la tv cubana

GRANMA,CUBA 120199

La política de bloqueo no la podrán sostener frente a la creciente oposición del mundo, a la creciente oposición del pueblo norteamericano y a la voluntad patriótica de los cubanos

Afirmó Ricardo Alarcón al comparecer ante la TV Cubana para tratar sobre el reciente anuncio del gobierno de Estados Unidos y su política contra Cuba.

Las medidas anunciadas por Estados Unidos sobre Cuba no significan un cambio en su política hacia nuestro país, porque tienen el propósito de subvertir a la Revolución y mantienen intacto el férreo bloqueo con el que intentan inútilmente doblegar a nuestro pueblo.

Tal fue, en sentido general, la valoración hecha anoche por Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, durante la comparecencia televisiva en la que explicó al país y al mundo la esencia que esconde el anuncio hecho el 5 de enero por el gobierno de Estados Unidos.

Dijo que hay voces en los propios Estados Unidos que califican de maniobra publicitaria las medidas lanzadas a bombo y platillo por la Administración, que intenta desmovilizar el amplio y creciente rechazo internacional al bloqueo de varias décadas contra la mayor de las Antillas.

Subrayó que esta maniobra está condenada al fracaso porque nuestro pueblo sabe razonar y tiene una expericiencia larga en toda esta etapa de la Revolución en la que más de una vez hemos tenido que enfrentar jugarretas del otro lado que requieren pensar, que requieren informarse.

Comentó que no solo había crecido internacionalmente la oposición a esta política norteamericana sino que también en los últimos tiempos es cada vez mayor y más amplia la crítica y la oposición a esa política en los propios Estados Unidos.

Para sustentar esa idea, Alarcón enumeró y comentó lo que calificó de "cronología del año 1998", que son un antecedente a la situación actual y explican que aquellas otras medidas anunciadas por la Casa Blanca en marzo del pasado año tuvieron también un carácter publicitario y constituyeron un reforzamiento del bloqueo, pues ni siquiera la anunciada venta de medicinas ha podido concretarse a pesar de las múltiples gestiones de la parte cubana para adquirirlas.

Tras enumerar la cronología, Alarcón subrayó que al fin del año y al comienzo del año quizás lo más interesante fue cómo se desarrolló en Estados Unidos un movimiento en favor de una comisión bipartidista para estudiar y revisar la política de bloqueo, idea auspiciada por cuatro ex secretarios de Estado y un grupo numeroso de senadores, la mayoría de ellos republicanos.

 

-LAS MEDIDAS DEL 5 DE ENERO

Lo primero que anuncian, dijo Alarcón, es que no se va a crear la comisión, es decir no se va a revisar o a analizar el bloqueo, repudiado por la comunidad internacional. E incluso dicen que estas medidas no tienen nada que ver con el bloqueo, el cual se mantiene intacto.

En el Departamento de Estado se reúnen tres funcionarios, uno de ellos el subsecretario Romero, otro señor del Consejo Nacional de Seguridad y el jefe del Buró Cuba del Departamento de Estado para explicar las medidas sobre Cuba.

Ante una pregunta al señor Romero sobre si esto significa o se asocia con una política de más largo plazo, de cambio, la respuesta de Romero fue: primero que todo déjeme decirle que las medidas que hemos decidido emprender no tienen nada que ver con el embargo. El embargo es la ley de esta tierra, está en su lugar y por el futuro previsible, salvo que el Congreso lo cambiara, será aplicado.

Explicó Alarcón que es impensable asumir que la ultraderecha de origen cubano esté de acuerdo con la llamada nueva flexibilización. Abundó que la Fundación Nacional Cubano-Americana respalda las medidas, al igual que el senador Jesse Helms, quien fue consultado por la secretaria de Estado, Madelaine Albright.

"Tú te imaginas el entusiasmo del senador Torricelli en favor de la flexibilización, del cambio del bloqueo contra Cuba, de moverse en una dirección más razonable. Es difícil imaginarlo, pues curiosamente el senador Torricelli es uno de los que las apoya, sus palabras son que las nuevas medidas son inobjetables, nada aquí me ofende moralmente, dice Torricelli".

Dijo Alarcón que el regocijo de los que promueven el reforzamiento del bloqueo contrasta con las críticas de prestigiosos periódicos, académicos, empresarios y políticos que critican la decisión de la Casa Blanca de no revisar su política hacia Cuba a través de la citada comisión bipartidaria. En este punto, entre algunas citas, relató la opinión de una empresaria, quien opina que las cacareadas medidas son "una maniobra de relaciones públicas en la que el gobierno norteamericano busca ganar crédito sin hacer absolutamente nada".

Respecto al anuncio sobre las remesas, los cubanos que viven en Estados Unidos van a seguir siendo los únicos pobladores de la Unión Americana que tengan un límite para lo que le puedan enviar a sus familiares o para las veces que puedan visitarlos.

Este anuncio añade un elemento nuevo, la posiblidad de que otras personas o entidades desde los Estados Unidos puedan enviar dinero hacia Cuba a otras entidades o personas aunque no sean sus familiares.

Dijo Alarcón que en este punto se trata de que, además de utilizar los fondos federales para subvertir el proceso revolucionario, ahora se les ha ocurrido la idea de utilizar a otras instituciones norteamericanas, fundaciones, organizaciones no gubernamentales, para financiar a personas que no son parientes de ellos con una finalidad claramente contrarrevolucionaria, injerencista, de un modo que no puede sino ser rechazado de la forma más categórica.

Porque el mismo gobierno que restringe, limita o controla lo que un cubano puede enviarle a su padre o a su sobrino, ese mismo gobierno pretende convertir a los norteamericanos, a instituciones norteamericanas, en instrumentos para el soborno, para comprar conciencias aquí en Cuba, para buscar el modo de fabricar traidores, elementos que sirvan a los intereses de Estados Unidos contra su propio país de origen, denunció.

Sobre la pretensión norteamericana de utilizar a instituciones religiosas en nuestro país con tales fines, lo calificó de doble insulto. "Yo estoy seguro que ese no es su pensamiento ni su actitud. Además te debo decir que yo recibí llamadas de algunos compañeros pastores para expresarme su indignación y la de su feligresia y me decía uno de ellos que no tenían nada que ver con cosas de este tipo, que su misión es mucho más elevada, más digna, más noble, como la que tiene cualquier institución religiosa", comentó.

Sobre los vuelos, enfatizó que lo único nuevo es bastante viejo en cierto sentido, la posibilidad de que los vuelos no sean solamente desde y hacia Miami, sino que incluyan a otras ciudades norteamericanas. La otra cosa que dicen es la posiblidad que no solamente vayan los vuelos a La Habana sino a otras ciudades cubanas. Al respecto, puntualizó que para tales cuestiones primeramente hay que contar con Cuba, aunque dijo que lo que se presenta como novedoso ya existía cuando los vuelos eran indirectos.

En cuanto a la alegada flexibilización de las posibilidades de visitas de norteamericanos a Cuba, indicó que el visitante tendrá que pasar por nuestra Oficina en Washington para recibir el visado correspondiente. Apuntó que la posición cubana es a que vengan muchos y recordó que fue Washington quien convirtió en un crimen los viajes de norteamericanos a nuestro país.

Sobre el particular se preguntó si la llamada flexibilización contemplaba la suspensión de las amenazas contra Pastores por la Paz y otras organizaciones que han viajado a la Isla y hoy son perseguidas.

Estados Unidos también anunció que haría esfuerzos para que el correo hacia Cuba se hiciera de forma directa. Sobre ello el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular explicó que legislaciones internacionales al respecto indican que para eso es requisito la exis-tencia de líneas regulares, lo cual no se corresponde con la negación de Washington que solo permite vuelos charter hacia la Isla.

Recordó cómo en el pasado trabajadores del correo tanto de Cuba como de Estados Unidos, han sido víctimas de artefactos explosivos colocados por manos asesinas en los bultos postales.

La última de las medidas es la relacionada con la celebración de dos juegos de béisbol entre la selección nacional cubana y el equipo de los Orioles de Baltimore, una idea que no es nueva y ya fue torpedeada en el pasado por las propias autoridades norteamericanas.

 

-UN NUEVO INTENTO DE AGRESION

Alarcón, instó a pensar qué explica la realización de maniobras tan torpes como esta que estamos presenciando.

Y, en tal sentido, subrayó la corriente indetenible en contra del bloqueo que se extiende al interior de los Estados Unidos y que los lleva a sentirse obligados a tratar desesperadamente de sostener esa política, mintiendo, engañando, confundiendo porque saben que está condenada al fracaso.

Dos razones, enumeró Alarcón, son fundamentales para explicar ese fracaso: en primerísimo lugar la resistencia, el patriotismo y la unión entre los cubanos.

"Eso que explica que estemos aquí y que estemos avanzando en el proceso de recuperación de nuestra economía, que estemos aquí casi a diez años de haberse iniciado el derrumbe del campo socialista, que no hayan podido ni dividirnos, ni debilitarnos, ni doblegar la voluntad patriótica de los cubanos".

Y la otra, por la solidaridad internacional, el apoyo de los pueblos, la defensa del derecho de Cuba y el derecho a la independencia, y el respeto a la soberanía nacional al que tiene derecho la nación cubana y que jamás negociará con nadie ni por nada. Eso crece y crece en Estados Unidos.

Quería agregar también, puntualizó Alarcón, que no tengo la menor duda que la nación cubana reaccionará frente a esto que es un nuevo intento de agresión, un nuevo intento de atacarnos. Es un ataque en el plano ideológico, en el plano político, sin dar en realidad absolutamente nada, pero tratando de confundir y de engañar en primer lugar insultando a un pueblo culto, a un pueblo inteligente, a un pueblo al que no se le puede confundir tan fácilmente, pero al que se pretende insultar como si los cubanos fuésemos gente sobornable, gente comprable, gente alquilable, como si aquí hubiesen instituciones capaces de prestarse a esa deleznable tarea de comprar o alquilar conciencias, y de servir al Imperio que trata de destruirnos.

Yo estoy seguro, enfatizó, que nuestros trabajadores, nuestros agricultores, nuestros cooperativistas, nuestros agricultores idividuales, nuestros abnegados obreros industriales y agrícolas, nuestras instituciones sociales, nuestras organizaciones, nuestros sindicatos, nuestras organizaciones juveniles, nuestros estudiantes, nuestras instituciones religiosas, nuestras organizaciones que agrupan a distintos cultos religiosos, nuestros intelectuales, nuestros académicos, no tienen nada que ver con esa imagen vil del Imperio que cree que las conciencias tienen una tarifa, tienen un precio.

Este no es ese tipo de pueblo, subrayó.

Asimismo, expresó la certeza de que todo nuestro pueblo va a rechazar esta nueva fase de la guerra contra Cuba: "vamos a seguir adelante unidos con el mismo espíritu patriótico, estimulados, además, con la conciencia que sale de toda esta desesperada maniobra de que ellos saben que ese bloqueo y esa política criminal la van a tener que abandonar, la van a tener que cambiar. Si quieren revisarla que la revisen, si no allá ellos, pero algún día, con revisión o sin revisión, tendrán que abandonarla porque no la podrán sostener frente a la creciente oposición del mundo, a la creciente oposición del pueblo norteamericano y a la voluntad patriótica de los cubanos".

Yo creo que esa es la convicción que nos debe animar y recordar que precisamente esa actitud de unión y de patriotismo es el principal obstáculo a sus planes y es la principal arma que nos ha servido para salvar la independencia y la dignidad de este país, expresó finalmente.

(Versión: Nidia Díaz y Orlando Oramas)