GRANNMA, CUBA 100299 * RAISA PAGES
Evocación de campesinos beneficiados con la Ley de Reforma Agraria, quienes ven la grandeza y humanismo de la Revolución en la historia misma de sus vidas
MIENTRAS el abuelo desgrana su pasado, Johana ha permanecido atenta desde su sillón de ruedas. En sus ojos no hay tristeza sino curiosidad.
Empecé a trabajar con mi papá a los 10 años. Eramos nueve hermanos y tuvimos que repartirnos por ahí, donde hubiera trabajo, porque la mitad de la cosecha había que dársela al dueño de la finca. Nunca pude estudiar y cuando me alfabetizaron aprendí a poner mi nombre y algo más cuenta el campesino Evelio Vega Valdés, quien obtuvo la propiedad de su finca hace ya casi 40 años, cuando la Primera Ley de Reforma Agraria.
He estado a punto de morir en varias ocasiones y siempre me han salvado, sin costarme un centavo recuerda Evelio Vega a sus 66 años
Quizás asombrada por las revelaciones del abuelo, Johana explica que tiene un maestro que viene a darle clases. Se llama Leonardo y acude desde muy lejos para enseñar no sólo a esta niña, sino a tres más de la zona que no pueden ir a la escuela.
Desde la cocina, la nuera de este campesino ha dejado su faena doméstica para narrar que su hija mayor, Marvelis, estudia en el preuniversitario de Ciencias Exactas de San Antonio de los Baños, y que la muchacha quiere convertirse en arquitecta.
Para Evelio Vega la obra de la Revolución no se aprecia sólo en las carreteras, en la corriente eléctrica, en el motor para el agua, en las nuevas instalaciones pecuarias de la zona o los carros que sustituyeron al caballo. Su carga de grandeza y humanismo está en la historia misma de su vida y su familia.
Yo estuve casi muerto y me he puesto grave unas cuantas veces. Me salvé de un derrame cerebral y del tétanos, que me cogió por no vacunarme cuando me enterré un clavo. Si yo hubiera tenido que pagar todo eso. ¡Cuánto sería!
Evelio se pasa la mano por esa cabeza que el sol ha quemado durante incontables días en los surcos de tierra. Mira al sillón de ruedas donde Johana está atenta y confiesa: Ella está viva por todo lo que le han hecho, sin pagar un centavo.
Miriam Vega Chirino, la hija de Evelio, recuerda la noche en que le notaron a Johana un abultamiento en un costado del cuerpo y corrieron para el hospital. Al otro día estaba el diagnóstico completo: un enorme tumor renal.
El significado de la Revolución está en la historia misma de esta familia campesina. En la foto, de izquierda a derecha se encuentran el hijo mayor y el nieto junto a Evelio, acompañado de su hija Miriam y Johana, Zoila, la esposa, y el hijo menor, Rubén.Si hubiera sido en un otro tiempo, por lo que me cuenta mi papá le habrían dicho que era una hernia y estuviera muerta. Cada ámpula que le pusieron durante el tratamiento con citostáticos, cuesta 150 dólares y durante ocho meses cada 21 días no le faltó. Posterior a la operación se le presentaron ramificaciones del tumor que le dañaron la médula y es por eso que no puede caminar. El grupo de Oncología del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, la chequea cada seis meses narra Miriam.
A siete kilómetros de la costa sur de La Habana, en el municipio Alquízar se encuentra la Cooperativa de Crédito y Servicios José Antonio Echeverría.
Cultivamos yuca, tomate y piña. Ya no tenemnos que hacer gestiones fuera, porque con el fortalecimiento de la cooperativa el administrador y el gestor se encargan de buscar los abastecimientos y nos recogen a tiempo las cosechas precisa Rubén Vega Chirino, hijo de Evelio, uno de los dos varones que laboran junto al padre en la finca.
-UNO VALE MAS QUE ANTES
Yo no soy solo el beneficiado, sino todo el país y el mundo entero con su ejemplo así resume Daniel Capote Núñez, a sus 78 años, el significado de este aniversario 40 de la Revolución y de la Ley de Reforma Agraria, la cual le confirió la propiedad de la tierra. El es otro de los campesinos beneficiados con la Ley de Reforma Agraria en la CCS José A. Echeverría.
Daniel Capote aprecia más que las comodidades hogareñas, las posibilidades que ha tenido para realizarse como ser humano
Uno vale más ahora que antes. Si tienes un problema, en cualquier lugar te atienden y siempre hay alguien que te da la mano. En el capitalismo nadie te ayuda. ¡Si lo sabré yo! Vivía antes en una casita muy mala y cuando le pedí al dueño de la finca que me ayudara y le pagaba después, me dijo: No. Por eso cuando me hicieron dueño de esta tierra y el vino a reclamar el 50 por ciento de la cosecha, me di el gusto de gritarle: De eso nada, ya esto es mío.
Más que las comodidades que disfruta en su casa, Daniel estima las posibilidades para realizarse como ser humano.
Un campesino como yo, he sido responsable de créditos de la asociación campesina, luego presidente de la cooperativa durante 18 años. Me eligieron delegado de la circunscripción del Poder Popular y ahí estuve cuatro años. También fui juez lego y me daban clases en el Tribunal de San Antonio de los Baños-afirma mientras sus dedos callosos envuelven el vaso de café.
Yo le cuento a la gente de aquí que el primer par de zapatos me lo puse a los 15 años con el dinero que saqué de un horno de carbón. Hoy dicen que la situación está mala y ves a un niño de meses con un par de zapatos carísimos.
Recuerda que esa zona del sur de La Habana era un peladero en el capitalismo. No había nada, sólo miseria.
Ahora en la playa hay una ambulancia para sacar a los enfermos. Cada cuatro varas hay un médico de la familia, y Julito el doctor de nosotros es una almendra, cariñoso y atento. En el Dagame, está la escuela y una guagua viene todos los días a buscar a los niños para el seminternado y los regresan por la tarde expresa Daniel.
Desde el momento mismo que triunfó la Revolución dije, este hombre, Fidel, es diferente y único asiente mientras sus manos me tienden una rosa enorme de su jardín.