Discurso de Alarcon en la Asamblea Nacional

 

GRANMA, CUBA 190299 * JUVENAL BALAN

Discurso pronunciado por Ricardo Alarcón de Quesada, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la clausura de la Sesión Extraordinaria de la V Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, efectuada en el Palacio de las Convenciones, el día 16 de febrero de 1999, "Año del 40 aniversario del triunfo de la Revolución".

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Compañeros:

Creo que, como se ha dicho por más de uno de nosotros ayer y hoy, se han tomado dos decisiones muy importantes en la batalla que nuestro pueblo tiene que librar para defender su independencia y defender su sociedad.

Hace unos días la señora Albright —esa que fue mencionada hace un ratico—, en una reunión en la ciudad de Miami, con la gente de un libelo que se hace en aquella ciudad, según dicho libelo, dijo lo siguiente: "Estamos utilizando armas inteligentes apuntadas al blanco que queremos. Deseamos ayudar a crear una economía de mercado independiente y tratar de que continúe expandiéndose y se llegue a separar por completo del Estado." No estaba hablando de lo que piensan hacer en el Departamento de Estado, sino de lo que el gobierno norteamericano piensa hacer en Cuba. Esa es su interpretación de las medidas, de la llamada "flexibilización" que se anunció recientemente.

La relación entre esa estrategia y algunos de los problemas que hemos estado discutiendo no se le escapa a la consideración de nadie.

Justamente, en la raíz del delito y de las indisciplinas que se relacionan con muchas de las cosas que discutíamos ayer, está la desobediencia, el desconocimiento del orden. El tratar de caotizar la sociedad cubana y que el Estado no ejerza la función que tiene que ejercer en todas partes, y que este país se llenase de gente que se alejasen del Estado, de la norma y de la ley, es en el fondo lo que tenemos que enfrentar, y nos muestra cómo no es exagerado decir que la lucha contra el crimen, contra el delito común, contra estas manifestaciones que hemos estado discutiendo, es parte también esencial de la lucha política que libramos hoy los cubanos.

Esta señora dijo algo también, según el libelo: "Es preocupante el incremento de contrabando de drogas en la isla durante el último año, y el hecho de que ya en sí Cuba es un área de tránsito."

Fíjense cómo se trata de utilizar una manifestación delictiva que, por supuesto, en Cuba no existe ni a años luz de distancia de como se manifiesta allí, donde la señora hablaba y en otras partes del mundo, dentro de la estrategia de fundamentar la agresión, de fundamentar la hostilidad contra nuestro país y de utilizar estas manifestaciones como parte de la campaña de calumnias contra Cuba en el exterior.

Hay otras cosas, artículos que se reproducen, que aparecen en la prensa norteamericana en esa dirección, alimentados por algunos de los legisladores que han sido autores de estas medidas que nuestra ley —la segunda que hemos adoptado— refiere.

Pero si la señora Albright realmente está interesada en el tema del narcotráfico, y si está preocupada por eso en Miami, está realmente en uno de los mejores lugares del mundo para estudiar, saber y experimentar lo que es el narcotráfico.

En esa misma ciudad, no hace mucho, exactamente el 26 de enero, se publicó una información muy interesante. Un tal Márquez fue arrestado por llevar una carga de 365 kilos de cocaína y por conspirar para introducir en la Florida unos 2 000 kilos más, él y un grupo más de personas de origen cubano. Este mismo individuo aparece vinculado con un plan que recientemente, según el FBI, había sido descubierto de asesinar al Comandante en Jefe durante la Cumbre de la Isla Margarita en Venezuela; terroristas de origen cubano, asesinos vinculados con los servicios secretos norteamericanos durante mucho tiempo, que a la vez son narcotraficantes en los propios Estados Unidos.

Si la señora Albright se interesa por el tema del narcotráfico, en Estados Unidos es posible que tenga oportunidad muy pronto —ella y otros representantes de su gobierno— de pronunciarse, si se llega a dar finalmente en el Congreso norteamericano una discusión que hace meses está reclamando el grupo de congresistas negros norteamericanos que están exigiendo que se discuta allí y se esclarezcan los vínculos de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos con la introducción y distribución de droga, específicamente del crack, entre las comunidades pobres del centro de la ciudad de Los Angeles, introducción de droga bajo responsabilidad de agencias gubernamentales. Yo no conozco ningún otro caso de un gobierno que aparezca en estos momentos siendo acusado de tener responsabilidad de esa naturaleza.

Breves antecedentes: En la década de los ochenta, una comisión senatorial norteamericana denunció algo que se convirtió en uno de los escándalos más sonados de los últimos tiempos, el llamado Irán-contra, el escándalo Irán-contra. Cuando surge ese escándalo, ante el Senado de Estados Unidos se presentan elementos e informaciones que indican que, aparte de los vínculos con otros países, en Centroamérica la CIA y la Casa Blanca —la Casa Blanca de Reagan, valga aclararlo— están violando las leyes, introduciendo armas para la contra nicaragüense, y en el curso de la investigación aparece el hecho de que también estaban aprovechando los vuelos clandestinos que llevaban las armas para traer droga hacia Estados Unidos.

Dicho sea de paso, en aquella investigación aparece el nombre de un personaje, que es Luis Posada Carriles, fugitivo de la justicia venezolana en aquel momento, por terrorista, por autor intelectual en el sabotaje al avión de Cubana que estalló cerca de Barbados en 1976, y que continúa practicando el terrorismo contra Cuba todavía. Salió un día caminando de la cárcel de Venezuela y fue a parar a Ilopango como coordinador de esta operación: introducción de armas hacia Nicaragua y, según aquella investigación del Senado, transporte de drogas hacia Miami y hacia California.

Aquella investigación quedó un poco oculta, tuvo poca trascendencia en la prensa norteamericana, la gran prensa no le dio mucha importancia a aquello.

Pasó el tiempo, en 1996 un periódico local de California abre otro escándalo, al explicar el origen de la distribución intensa en los barrios pobres de Los Angeles, en los barrios de los negros, de la gente humilde, de crack y una epidemia de crack que se desató por la ciudad de Los Angeles en los años ochenta.

En este periódico local se revela que los distribuidores habían sido elementos de la contra nicaragüense pagados por la CIA; agentes y colaboradores de la CIA que, por supuesto, ya se sabía desde la década anterior que lo traían de Centroamérica, lo estaban distribuyendo entre la población de Los Angeles. De ese escándalo no hubo más repercusión, de aquellos artículos de 1996.

Hay que decir que la gran prensa norteamericana, en lugar de seguir la investigación, lo que hizo fue tratar de aplastar a aquel pequeño periódico. Todos dijeron que habían investigado y que habían encontrado que no había prueba alguna de involucramiento de la CIA.

Pero hay que decir, en mérito de los legisladores negros norteamericanos, que ellos insistieron reclamando que hubiese una investigación y que la CIA respondiese por su responsabilidad, que se le alegaba desde el ochenta y tanto y después en 1996. Y he aquí que, a comienzos del pasado año, la CIA finalmente publica un informe, un informe público —como ellos siempre hacen, tienen uno público y otro secreto— que daba algunas explicaciones, básicamente, tratando de denegar su responsabilidad; aunque, incluso, en ese informe público de comienzos del año pasado, se reconoce que efectivamente el aeropuerto de Ilopango y el operativo de introducción clandestino de armas hacia Nicaragua era el mismo que usaban algunos narcotraficantes para introducir droga hacia Estados Unidos.

 

-LOS LEGISLADORES NEGROS NORTEAMERICANOS INSISTIERON RECLAMANDO QUE HUBIESE UNA INVESTIGACION

Los congresistas negros siguen insistiendo, siguen demandando que se haga público el informe secreto, exigen a la administración —que ya en el año 1998 era del presidente Clinton, no tenía nada que ver con los sucesos del Irán-contra, no había sido la que administraba en los ochenta; es decir, no era su CIA, no era su gobierno—, y voy a citar lo que dice aquí una legisladora norteamericana, la congresista, precisamente, de ese distrito de Los Angeles: "No hay razón concebible para que este informe siga manteniéndose clasificado. Eso equivale a proteger a los traficantes de drogas. La administración debería exigirle a la CIA que inmediatamente divulgue el informe sobre esta red narcotraficante de la contra. La contra fue una creación de la administración Reagan-Bush. Fue dirigida por la CIA de Reagan y Oliver North. Esta administración", la de Clinton, "debe y puede revelar la verdad y poner fin a este terrible asunto".

"No puedo entender por qué el informe de la CIA, con detalles sobre los esfuerzos ilegales de las administraciones de Reagan y de Bush para proteger a dirigentes clandestinos, que a la vez eran dirigentes del narcotráfico, deban seguir siendo protegidos."Pasó el tiempo y, finalmente, el pasado mes de octubre, la Agencia Central de Inteligencia se vio obligada a hacer público el segundo informe. Voy a citar a un legislador norteamericano, uno de los congresistas negros, cómo resume el tal informe: "simplemente: El inspector general de la CIA ha confirmado que la CIA sabía de la red de narcotráfico de la contra y decidió seguir cooperando, seguir trabajando y seguir apoyando a los narcotraficantes que estaban en su nómina."

Aparece algo muy interesante y muy especial. En este informe de la CIA se señala que en 1982 la Agencia Central de Inteligencia y el Departamento de Justicia de Estados Unidos habían suscrito un acuerdo —un memorando de entendimiento, es como se llama—, por el cual la CIA no tendría que informar al Departamento de Justicia —que es el encargado de perseguir el narcotráfico— de cualquier actividad, duda, o información que existiese sobre cualquiera de sus agentes, colaboradores o personas vinculadas al trabajo de la CIA. Un documento oficial, suscrito entre dos ramas de un gobierno, por el cual se ponen de acuerdo para dejar a un lado a un grupo de personas que pudieran estar siendo objeto de investigación por narcotráfico, sobre ellas no se hablaría, se ocultaría la información. Aparentemente, este es el origen, la base legal de lo que ocurre después de que se desate, se desarrolle esa combinación de actividad clandestina subversiva con actividad de narcotráfico.

Pero este informe, el que publican en octubre, todavía preserva las fuentes, preserva los nombres y los datos de los narcotraficantes, y es por eso que la congresista Maxine Waters le envió exactamente el 30 de noviembre de 1998 al presidente del Comité que tiene que ver con las drogas de la Cámara, una carta en la cual le pide que esto se discuta; que aireen esto, una historia que lleva más de 10 años; que se explique ahí por qué se siguen ocultando los nombres de personas que la CIA sabe que estaban vinculadas a la actividad de narcotráfico.

Dice ella: "Hay muchas fuentes de la CIA que se mantienen anónimas y protegidas en estos dos informes, a pesar de su posible involucración en el tráfico de drogas. Muchas fuentes que no son nombradas y que son identificadas solamente como oficial de la CIA, personal de la CIA, colaborador de la CIA", a lo largo de los dos volúmenes.

Si estas personas contratadas o vinculadas a la CIA en el informe se identifican como traficantes de drogas, ¿por qué todavía no se revela la identidad de estas personas en el informe de la CIA?

Ya no hay guerra sucia contra Nicaragua, ya no hay una actividad clandestina de la CIA en Centroamérica, se supone, ¿por qué todavía, a la altura del mes de noviembre de 1998, se siguen protegiendo aquellos antiguos colaboradores que tuvieron en esas actividades?

Eso está pidiendo un grupo de legisladores norteamericanos que se discuta abiertamente, que se investigue. Vamos a ver si se hace, o vamos a ver si se sigue preservando el secreto y se sigue protegiendo a estos viejos colaboradores de la agencia en Centroamérica. Cuando eso ocurra, la señora Albright y la administración que ella representa tendrán la oportunidad de demostrar al mundo si de verdad están preocupados por el tráfico de drogas, no ya en otras partes, sino dentro de Estados Unidos, suministrado, extendido ese veneno a jóvenes norteamericanos con la connivencia y la responsabilidad de autoridades de Estados Unidos, según este informe de la CIA, que los congresistas aspiran a que se discuta abiertamente.

Se trata evidentemente de algo que ha concitado el malestar, el repudio y la indignación de mucha gente dentro de la población afronorteamericana, entre los negros de Estados Unidos, porque, con razón, ellos han visto en esto un intento de atacar, de golpear en la integridad, en la salud, en el equilibrio de los jóvenes de un área de una ciudad predominantemente negra y predominantemente pobre, en un país, por cierto, donde las políticas represivas, o las políticas penales tienen tanto que ver con el racismo; porque en ese país, según este informe oficial —el Informe mundial sobre drogas que publica las Naciones Unidas; los datos de Estados Unidos, los da Estados Unidos—, mientras la población blanca anglosajona constituye el 75% de la población, los no blancos, o sea, los negros, los mestizos y los latinos, forman las dos terceras partes de la población penal.

Dos tercios de la población penal no son blancos, mientras la mayoría de la población, tres cuartas parte de ella, es precisamente de los blancos. ¿Porque no hay delitos entre los blancos? ¿Porque no hay consumo de drogas, que es lo que trata este informe? No, el informe dice lo contrario. El informe dice que entre los jóvenes estudiantes, el índice más bajo de consumo de drogas pertenece a los negros y el más alto pertenece a los blancos; pero la celda, la prisión, la cárcel relacionada con la droga está desproporcionadamente al revés: blancos 24%, el resto para la población no blanca.

 

-POR LO MENOS LA MITAD DE LA MARIHUANA QUE SE CONSUME EN ESTADOS UNIDOS SE PRODUCE EN ESTADOS UNIDOS

De paso, ellos se preocupan por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, certifican a los países o no los certifican —a los que, según ellos, se comportan de un modo adecuado en reprimir el movimiento de drogas hacia Estados Unidos—; pero es que aquí el informe reconoce que "con mucho" —estoy citando— "en Estados Unidos la droga más popular es la marihuana." Eso está en la página 323; pero en la página 328, del mismo informe, aclara que "por lo menos la mitad de la marihuana que se consume en Estados Unidos se produce en Estados Unidos." De manera que Estados Unidos se ha dicho muchas veces que es el principal consumidor, el destino, el mercado que atrae la droga de otras partes del mundo por su alto nivel de consumo.

Sí, es verdad que es el primer consumidor, pero también es uno de los más importantes productores, si no el primero, en algunas de estas drogas, y el único respecto al cual se ha denunciado en la prensa, y se ha denunciado por un grupo de representantes del pueblo, de legisladores, que hay responsabilidad oficial del gobierno, de la CIA, y, además, del Departamento de Justicia, la ha habido, hubo, para mantener contactos con narcotraficantes, e incluso para permitir y facilitar que distribuyesen la droga dentro del propio territorio de Estados Unidos.

Ahora ellos tienen la oportunidad. Otra administración que no fue aquella del Irán-contra tendría la posibilidad ahora de limpiar un poco el expediente dando el primer paso, que es explicar quiénes son sus amigos, cuyos nombres se mantienen ocultos, y tomar realmente medidas. Vamos a ver qué pasa, y si la señora Albright vuelve por Miami para conversar con los periodistas y dar los resultados de lo que haya ocurrido.

Compañeras y compañeros, en la ley que aprobamos esta tarde, en los Por Cuanto se da una explicación sumaria de lo que ha sido una realidad desde el primer día del triunfo de la Revolución. Cuando decimos que desde 1959, pudiéramos decir que ese informe de la CIA en realidad se refiere a la primavera de 1959 y que desde entonces, desde entonces, el gobierno de Estados Unidos al aprobar lo que llamaron el "Proyecto Cuba" decidió tratar de crear una "oposición a la Revolución dentro de Cuba" y "organizar un exilio" contra la Revolución Cubana. Y ahí están los datos, lo que pagaron en salario a los llamados jefes de esa contrarrevolución; lo que gastaron en publicaciones, como una revista "Bohemia" que estuvieron sacando por allá afuera durante algún tiempo; lo que gastaron en trasmisiones radiales en aquellos primeros tiempos, en 1959, lo que han seguido haciendo y multiplicando después.

Lo que este párrafo está subrayando es el hecho de que ese intento de destruir a la Revolución Cubana, usando la presión externa y la subversión interna, ha estado presente desde el comienzo de nuestro proceso revolucionario. Lo que ha ocurrido después es que han pasado al plano de extender a nivel legislativo lo que estuvieron haciendo desde el primer día, que lo han proclamado como política del Estado, y que además ahora, con estas últimas medidas de enero, pretenden convertir a la sociedad norteamericana, al pueblo norteamericano, en cómplice de la aplicación de esa política.

En Estados Unidos, por otra parte, existen muchas leyes que no tengo tiempo ahora para analizarlas todas, muchas leyes, que reprimen muy fuertemente cualquier vinculación entre un ciudadano norteamericano y una potencia extranjera; no solo una potencia extranjera, un gobierno extranjero, un partido político extranjero, un movimiento internacional, una persona extranjera. La Ley Voorhis de 1940; la Ley de Registro de Re-presentantes Extranjeros; la Ley de Seguridad Interior de 1950, que envió a la cárcel a muchos comunistas, que sacó de su trabajo a muchos trabajadores, que hizo que desapareciera el movimiento sindical clasista, independiente en Estados Unidos, que lanzó a la miseria a tantos artistas, a tantos intelectuales norteamericanos que los excluyó de su profesión; la Ley de Campañas Federales Electorales que prohíbe cualquier regalo, dinero u objeto a cualquier candidato de Estados Unidos de parte de cualquier persona del exterior.

Todavía ellos andan discutiendo a ver cómo bregan con algunos escándalos que les han ocurrido, porque algunos candidatos, aparentemente, recibieron algo de fuentes externas.

Sobre esto lo que quiero decir hoy son dos puntos: No se vaya a creer que las restricciones norteamericanas, sus prohibiciones a los contactos con el exterior, son algo que ocurrió en el marco de la guerra fría, como consecuencia del enfrentamiento ideológico, etcétera. No, compañeros, el primer proponente de la primera ley represiva en Estados Unidos se llamaba George Washington; antes que él no hubo ningún otro presidente en aquel país, no había Estados Unidos todavía, y la primera ley de ese carácter acaba de cumplir su bicentenario. En enero de este año, cumplió 200 años de haber sido promulgada la Ley Logan en Estados Unidos; pero no es una ley de archivo, no es para los museos.

Les voy a leer aquí el texto de la ley como está hoy, que aparece recogida en el capítulo 45, del título 18, de Crímenes y procedimientos criminales. Dice así: "Cualquier ciudadano de los Estados Unidos, dondequiera que se encuentre, quien sin autorización de los Estados Unidos, directa o indirectamente, establezca o tenga correspondencia o cualquier forma de intercambio con un gobierno extranjero, o un funcionario, o un agente de un gobierno extranjero, podrá ser multado hasta 5 000 dólares y enviado a prisión por hasta tres años." Desde enero de 1799 hasta enero de 1999, en Estados Unidos se castiga, no muy suavemente, "el delito" de tener correspondencia o cualquier tipo de comunicación, de contacto, con un gobierno extranjero o con un agente extranjero.

¿Y por qué se le ocurrió a George Washington que hacía falta esa ley? ¡Ah!, porque hubo un señor llamado Logan que tuvo la osadía de escribir algunos artículos, en algún periódico de Estados Unidos, opinando que no era indispensable que Francia y Estados Unidos fueran a la guerra, que era un problema que había en aquel momento sobre el tapete. Alegando que esas ideas las tenía el señor Logan por sus amistades francesas, inventaron el delito de tener correspondencia o algún tipo de contacto con el exterior, que está en pie, porque lo que leí es el texto como quedó después que le hicieron algunas pequeñas modificaciones en 1994.

Ese es un punto, que desde el nacimiento de Estados Unidos, aunque en su hipocresía se presentan como el paraíso de la libertad, del liberalismo, etcétera, también tienen esta tradición represiva, durísima, contra no ya el intento desde el exterior de subvertir la sociedad norteamericana, o de conspirar, sino el contacto, cualquier contacto o comunicación con un gobierno extranjero.

El otro punto que es importante subrayar, compañeras y compañeros, es que de todas estas regulaciones o de todas estas normas contra los contactos entre norteamericanos y gobiernos extranjeros, la más explícita y la más dura es el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. Las regulaciones del bloqueo norteamericano contra Cuba, que existen desde los años sesenta, que aparecen dentro del Código de regulaciones federales, título 31, sección 515, son las que prohíben el comercio, el transporte, pero no solamente eso; han prohibido, desde el primer día, cosas como esta que voy a leer rápidamente: "Que cualquier ciudadano de Estados Unidos reciba cualquier cantidad de dinero procedente del gobierno cubano o de un nacional cubano."

Prohíbe "que cualquier ciudadano de Estados Unidos reciba cualquier objeto de valor procedente del gobierno cubano o de un nacional cubano". Esta prohibición es totalmente ilimitada, implicaría, por ejemplo, la prohibición de recibir una máquina de escribir, una máquina de fax, tinta, bolígrafos, papeles, etcétera.

Prohíbe "la importación por parte del ciudadano de Estados Unidos de cualquier objeto de origen cubano".

Prohíbe "el establecimiento por parte del ciudadano de Estados Unidos de cualquier acuerdo legítimo o contractual con el gobierno cubano o con cualquier nacional cubano, exista o no exista un documento que recoja ese acuerdo".

Prohíbe "al ciudadano de Estados Unidos actuar o proponerse actuar" —estoy citando textualmente la regulación— "directa o indirectamente en beneficio o a nombre de un nacional cubano o el gobierno cubano".

Prohíbe "al ciudadano de Estados Unidos proporcionar cualquier servicio al gobierno cubano o a un nacional cubano, bien sea sobre la base voluntaria o con arreglo a remuneración". De igual forma las regulaciones prohíben "al ciudadano de Estados Unidos recibir cualquier servicio del gobierno cubano o de un nacional cubano". Servicios se define en el sentido más amplio.

"Cualquier violación a cualquiera de estas regulaciones es un delito grave, sancionable con prisión de hasta 10 años" —compárenlo con la nuestra—; pero no por buscar información clandestina, no por promover el derrocamiento del gobierno norteamericano, no por hacer la subversión en Estados Unidos, sencillamente por cualquier vínculo con Cuba por parte de un norteamericano, 10 años de prisión "y multa de hasta 250 000 dólares si se trata de un individuo, o de un millón de dólares si se trata de una corporación". Por supuesto, la confiscación de propiedades es una sanción accesoria que va siempre para cualquier violación del bloqueo contra Cuba.

Posteriormente, con estas leyes anticubanas que mencionamos en los Por Cuanto, agregaron algo más. Esto que acabo de decir es a lo que puede ser condenado un ciudadano americano: 10 años de prisión, 250 000 dólares de multa, porque un tribunal así lo decida; pero sin que lo decida tribunal alguno, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos tiene autoridad para imponer una multa administrativa de hasta 55 000 dólares por cada violación. Esto no es una cuestión meramente teórica, no es una cuestión hipotética.

Aquí está, por ejemplo, lo que dijo el señor Michael Kozack en una entrevista a una televisora norteamericana, el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos aquí en La Habana. Esto fue el año pasado, en agosto de 1998, y él habla de unas 300 personas que habían sido multadas. Esta facultad de imponer la multa viene de la Helms-Burton, los 55 000 dólares. Bueno, han trabajado bastante rápido: hay más de 300 personas multadas y varios casos de procesos ante tribunales de Estados Unidos.

 

-ESTADOS UNIDOS SE HA APARTADO DE LO QUE ES UNA NORMA Y UNA TRADICION DEL PENSAMIENTO JURIDICO

Cuando el año pasado anunciaron que estaban haciendo unas medidas "flexibilizadoras" —recuerdan, igual que ahora, el año pasado también hablaron de lo mismo, en marzo—, bueno, una de esas medidas fue esta, por la cual agregaron una nueva restricción, y aquí que hay tantos juristas piensen en lo siguiente: en que, con relación a Cuba, Estados Unidos se ha apartado de lo que es una norma y una tradición del pensamiento jurídico: "Toda persona" —estoy leyendo ahora de las regulaciones actuales del Departamento del Tesoro, como consecuencia de aquella "flexibilización"— "sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos que haya viajado a Cuba sin autorización de la Oficina de Control del Departamento del Tesoro, se considera automáticamente involucrada en transacciones prohibidas en relación con los viajes. Esto es válido, incluso, en los casos de invitados con todos los gastos pagados, quienes deben demostrar su inocencia mediante declaración jurada y documentos probatorios."

El señor Kozack, en su entrevista —él también es abogado—, dijo: "Ahora ha habido un cambio" —estoy citándole a él ahora— "en las regulaciones para crear la presunción de que si usted fue a Cuba, usted violó las regulaciones." La prohibición es gastar dinero en Cuba. Si usted va a Cuba, en cualquier forma que sea, se le considera culpable. En otras palabras: El que viole las regulaciones con relación a Cuba es culpable, salvo que demuestre lo contrario. Se abandona el principio clásico de que la persona es inocente, salvo que se le demuestre culpable. Es así en Estados Unidos para cualquier otra cosa, excepto para lo que se refiera a apartarse en cualquier sentido del bloqueo contra Cuba.

El New York Times, el 31 de enero, informó que existían en ese momento 16 procedimientos criminales contra ciudadanos norteamericanos acusados de violar estas regulaciones del bloqueo contra Cuba y 379 casos separados de multas impuestas con relación a estas restricciones.

Al día siguiente —estamos hablando ya del 1  de febrero de este año—, después de toda la maniobra publicitaria acerca de supuestas medidas "flexibilizadoras", creando una impresión falsa de que el bloqueo se estaba aflojando, el vocero del Departamento de Estado comenta acerca de este artículo del New York Times y dice lo siguiente:

"Todos aquellos que gastan dinero en Cuba sin los requerimientos y autorización del Departamento del Tesoro están sujetos a penas civiles y criminales.

"El Departamento de Estado señaló que los que violan las leyes para visitar Cuba pueden enfrentar una condena de 10 años en prisión y hasta 250 000 dólares" —lo que ya ustedes sabían, yo lo había dicho.

"El Departamento del Tesoro encargado de hacer el rastreo e investigación de los estadounidenses que ilegalmente viajan a Cuba, se negó a revelar el número de estadounidenses que han sido castigados por este delito o de los que esté investigando.

"La administración del presidente William Clinton subrayó que la autorización legal para viajar a Cuba está restringida a personas que buscan incrementar el contacto con los cubanos para la democratización de Cuba, pero con previa autorización del Tesoro." Es decir, el que no se preste, el que no sea un norteamericano que esté dispuesto a comprar a un cubano, como diría el compañero Fidel, no tiene derecho a tener contactos con Cuba, a viajar a Cuba.

Han estado buscando desde el primer día utilizar a las personas norteamericanas como instrumentos de su política contra Cuba; estarían así dividiendo a la sociedad norteamericana entre cómplices de la guerra contra Cuba y víctimas de la guerra contra Cuba, porque también los norteamericanos —como les he expuesto— son castigados y reprimidos por más de una de estas acciones.

Compañeras y compañeros:

Creo que no es posible concluir esta reunión, salvo declarar formalmente terminado el período de sesiones. Pero si hay una ocasión en la que no se puede hablar de conclusión, de término, es en una reunión como la que hemos celebrado ayer y hoy, porque lo que hemos hecho no solamente significa reafirmar nuestro espíritu de resistencia, reafirmar nuestra voluntad de seguir resistiendo y de seguir luchando por preservar y por salvar nuestra independencia y nuestra Revolución, sino que hemos establecido un compromiso que nos obliga a redoblar el trabajo y a redoblar el esfuerzo hacia adelante.

Aquí no concluye nada, aquí realmente estamos dando paso a una nueva etapa de lucha y de combate consecuente, para el cual la Asamblea Nacional no solamente tiene que autoconvocar a cada uno de sus diputados, sino que tenemos que invitar y convocar a todo nuestro pueblo trabajador, a nuestro pueblo heroico y abnegado, a librar una lucha contra el delito, una lucha contra los vicios del capitalismo, una lucha contra los vicios de esa sociedad que nosotros supimos superar y que desde afuera hoy tratan de introducir y de emplear, como medio de debilitarnos y de destruir la Revolución como parte de la estrategia que han aplicado desde el primer día, y a nuestra lucha contra esa política anexionista y contrarrevolucionaria, que se funde la una con la otra, se funde un fenómeno con el otro y que nosotros seremos capaces de derrotar con la acción sistemática y consecuente, no solo con las leyes como las que hemos aprobado hoy, conscientes de que esas leyes son parte indispensable de una lucha más integral.

Por eso, compañeras y compañeros, terminemos el período de sesiones con la voluntad no de concluir, sino de reanudar y de extender el combate.

¡Hasta la victoria siempre!

Muchas gracias.

(OVACION)