GRANMA, CUBA 020399 * Juan Varela Pérez
Algunas provincias se relegan peligrosamente de un beneficio fundamental para los retoños y que debe aplicarse tras el corte
En la bolsa grande de atenciones que reclama el agro cañero durante la zafra garantía de las cosechas venideras el primer cultivo, ahora al 79 por ciento, tiene la llave.
No hay técnico o especialista que no advierta sobre los peligros que corren las cepas que tras ser cortadas, no reciban ese provechoso e imprescindible beneficio.
Los retoños ponen el volumen mayor de materia prima en la producción azucarera. Olvidar esto y concentrar la atención solo en los nuevos plantíos tiene un elevado costo.
Por eso a veces la demora en la aplicación de ese tratamiento o el no darlo, influye en el rendimiento agrícola. Es un daño no visible, que no se cuantifica, pero cuesta azúcar.
Entonces ¿por qué el primer cultivo no muestra hoy un resultado mejor? Ante todo debemos reconocer el buen trabajo de Pinar del Río (al 107 por ciento) y el aceptable paso de Granma, Guantánamo, Villa Clara, Las Tunas y La Habana, todas por encima del 80.
No puede decirse igual del resto de los territorios que no llegan a ese valor y algunos acumulan ya un atraso peligroso. En unos la arrancada tardía de la molienda alteró el programa de liberación de áreas. Otros, en cambio, acusan problemas organizativos en el uso y manejo de la maquinaria y los implementos.
Una de las virtudes del primer cultivo que por lo visto no siempre es lo primero es descompactar el suelo y proteger al sistema radicular del ir y venir de pesados equipos durante la cosecha.
Hasta el 15 último contaban con esa asistencia 7 616,9 caballerías, que representan el 79 por ciento de la superficie que, por esta fecha, debía tenerlo. Hay que admitir, críticamente, que durante muchos años ese cultivo inicial apenas se jerarquizaba.
-¿CÓMO MARCHA EL RESTO DE LAS ATENCIONES?
La mejor es el desyerbe manual, con el 90 por ciento y de nuevo Pinar a la cabeza; esta vez acompañada por Santiago de Cuba y Cienfuegos. La rehabilitación está a mitad del programa del período y la subsolación profunda llega a campos seleccionados marca el 78 por ciento.
El drenaje elemental mantiene buen ritmo, pero no así el llamado ingeniero que se "acomoda" en la retaguardia y no alcanza siquiera las 200 caballerías.
Otra tarea que no acaba de tener el respaldo que necesita es la resiembra a los retoños. Salvo Guantánamo, La Habana, Pinar del Río y Granma, las demás provincias muy poco reportan. Un 20 por ciento nacional (el promedio más bajo de todas las labores) aconseja encender el bombillo y dejarlo así hasta que el panorama se transforme y la resiembra ocupe el lugar que le corresponde.