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LA HABANA, 17 mar (Reuters) - Expertos estadounidenses en huracanes intercambiaron datos y experiencias con sus colegas cubanos el miércoles en La Habana, en una inusitada muestra de cooperación entre dos vecinos cuyos nexos políticos han sido, durante años, impredecibles y hasta tempestuosos.
"Para nosotros, estar aquí es tan natural como el día", dijo a los periodistas en La Habana el director del Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Miami, Jerry Jarrell. El CNH es una dependencia del Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
Jarrell encabeza a un grupo de especialistas en huracanes de la Administración Nacional Atmosférica y Oceanográfica (NOAA) del Departamento de Comercio estadounidense, que llegó el martes a La Habana a bordo de uno de las aeronaves de turbohélice que sirven para investigación de huracanes.
Las aeronaves están dotadas de equipos especiales para adentrarse en las tormentas tropicales a fin de recoleccionar datos para uso de los meteorólogos.
Los especialistas estadounidenses compararon sus datos el miércoles con sus colegas del Instituto Cubano de Meteorología, una de cuyas tareas es la de pronosticar huracanes y seguir la pista de la amenaza en potencia que representan para la isla caribeña de gobierno comunista.
Ambas partes destacaron la importancia de la cooperación internacional, por cuanto un huracán merodeador no respeta fronteras.
"El huracán que afecta a Cuba hoy, afecta a Estados Unidos mañana", dijo José Rubiera, un meteorólogo cubano.
Jarrell coincidió: "Cuando un huracán está sobre ustedes (en Cuba), se dirige hacia nosotros (Estados Unidos). De manera que utilizamos información proveniente de Cuba".
A pesar de los fríos nexos políticos, las autoridades estadounidenses y cubanas se las han arreglado para instaurar un cauteloso grado de cooperación en áreas de interés mutuo, tales como la política migratoria, la predicción de huracanes y, esporádicamente, operaciones antidrogas. ( )
Cuba fue afectada en 1998 por los huracanes Georges y Mitch pero sólo registró seis muertos, todos durante la primera de estas tormentas. La cifra de muertos se mantuvo baja en vista de las rápidas medidas de evacuación tomadas por las autoridades cubanas.
Georges dejó más de 500 muertos en otras partes del Caribe en septiembre y, apenas poco más de un mes después, Mitch trazó una senda de muerte y destrucción a través de Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, donde dejó al menos 9.000 muertos y dos millones de desamparados.