Un agente doble implica al exilio de Miami en los atentados de La Habana

 

EL PAIS 120399 * MAURICIO VICENT, La Habana

-Alvarado Godoy declara haberse infiltrado en la FNCA por orden del régimen castrista

El juicio contra el terrorista salvadoreño Raúl Ernesto Cruz León, de 26 años, autor confeso de la colocación de seis bombas en cinco hoteles y un restaurante de La Habana durante el verano de 1997, concluyó ayer tras una última sesión que fue dedicada por la fiscalía a presentar las anunciadas "pruebas" de la vinculación de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), que agrupa al exilio más radical de Miami, con los actos terroristas cometidos en la isla. En un golpe de efecto, Cuba presentó en el juicio a un agente doble para acusar a la FNCA.

Las pruebas fueron fundamentalmente los testimonios de tres ciudadanos guatemaltecos, dos de ellos acusados de pertenecer a la misma red terrorista de Cruz León, y un agente doble que trabajaba para la inteligencia cubana cuando fue captado por la FNCA para realizar actos terroristas en la isla. Despacio, pero con tono firme, Percy Francisco Alvarado Godoy declaró ante el tribunal: "Para la Fundación Nacional Cubano Americana, soy el Agente 44; para la seguridad del Estado cubano soy, desde hace 22 años, el Agente Fraire". Fue uno de los momentos más intensos del juicio.

Los otros dos guatemaltecos, María Elena González Meza, de 54 años, y de profesión cartomántica, y Nader Kamal Musalam, de 27, fueron detenidos en marzo de 1998 cuando trataban de introducir 432 gramos de explosivo plástico, detonadores y otros medios para hacer estallar cuatro bombas en La Habana. Según dijeron ante el tribunal, ambos fueron captados para realizar los atentados por el salvadoreño Francisco Chávez Abarca, el mismo que contrató a Cruz León un año antes para poner las bombas que estallaron en los hoteles Capri, Nacional, Copacabana, Chatteau Miramar, Tritón y el el restaurante La Bodeguita de Enmedio, que costaron la vida al turista italiano Fabio Di Celmo.

Meza y Kamal señalaron como cerebros y financiadores de la operación a Arnaldo Monzón Plasencia, directivo de la FNCA, y a un hombre conocido como Ramón Medina, seudónimo empleado por el terrorista cubano Luis Posada Carriles, responsable del atentado contra un avión de Cubana de Aviación en 1976 que costó la vida a 72 personas.

El propio Posada Carriles (quién el año pasado confeso en una entrevista con The New York Times ser el jefe de la red terrorista que realizaba los atentados en Cuba) fue quién aparentemente entrenó a Alvarado Godoy para preparar dos bombas. Alvarado en realidad trabajaba para los servicios de espionaje cubanos.

Según Alvarado, residente en Cuba desde 1960, en 1993 fue captado por el directivo de la Fundación Luis Zúñiga para trabajar en una estructura paramilitar clandestina de la FNCA. "El objetivo era desarrollar actos violentos en Cuba para subvertir el orden y caotizar la economía, sobre todo con atentados contra objetivos económicos e instalaciones turísticas", afirmó. En 1995, dijo Alvarado, directivos de la FNCA le llegaron a ofrecer hasta 60.000 dólares para que hiciese estallar dos bombas. Las evidencias presentadas en la sesión de ayer no vincularon directamente a la FNCA con los atentados cometidos por Cruz León, para quién la fiscalía pide la pena de muerte, sino, en general, con los actos terroristas cometidos en la isla desde 1992.