La delincuencia alcanzó ya niveles preocupantes -admite el gobierno

 

DIARIO DE YUCATAN 040499

-El aumento del turismo empeora el problema

LA HABANA, 3 de abril (Por Mireya Navarro, de The New York Times).- En ese momento no importó que uno de los asaltantes lo pensara dos veces, ni que fuera reemplazado de último minuto y menos que quien lo acompañaba no disparara tal como se había planeado.

Tampoco importó que el botín fuera de sólo 6,000 dólares en lugar de los 30,000 originales, ni que los siete integrantes de la pandilla cayeran arrestados en menos de tres semanas.

Dentro de los anales de la delincuencia en la Cuba revolucionaria, el asalto perpetrado a plena luz del día en diciembre ppdo. a un camión blindado del gobierno, durante el cual resultaron heridas cinco personas, fue un espectacular pero estéril acto (…)

"Primero escuché los disparos, y después vi a los heridos huir", recordó Marta Acosta, de 59 años de edad, quien vive frente a la calle de La Arcada, lugar donde abundan tiendas que venden en dólares en el municipio de Guanabacoa, la escena de un tiroteo entre uno de los asaltantes y dos guardas de seguridad que recogían el dinero de una de las tiendas, "fue algo impresionante".

Sin duda, ese intento de asalto es el tipo de actos de delincuencia que el gobierno asocia más con la sociedad estadounidense que con los de la isla.

Sin embargo, la Cuba de hoy, que durante décadas se mantuvo inmune a las altas tasas de delitos comunes (…), se enfrenta a creciente oleada de crímenes que alcanzó niveles preocupantes el año ppdo. (…)

El problema empeoró con la creciente llegada de turistas extranjeros, al mismo tiempo que el gobierno trata, poco a poco, de abrir la isla al mundo exterior.

El propio presidente Fidel Castro Ruz hizo sonar la alarma contra el crimen hace tres meses, durante un discurso ante el Comité Nacional Revolucionario en el que estableció una relación entre los delitos y un mayor relajamiento de la moral, la apertura de Cuba a los dólares, los turistas y la inversión extranjera desde mediados de los años 90. Irónicamente, enfatizó que esos son precisamente los sectores que pone en peligro la delincuencia.

Dos turistas italianos fueron asesinados en septiembre ppdo. al ser asaltados, a pesar de que el acceso legal a las armas está severamente restringido.

-En la lucha contra el crimen, también defendemos el prestigio del país y de su economía -señaló Castro-. El aumento del crimen desalienta al turismo, sin olvidar el daño que causa a los 11 millones de habitantes ni la incertidumbre que produce.

En respuesta a la ola de crímenes, el gobierno ordenó poner policías en cada esquina de las áreas turísticas de La Habana, y en febrero ppdo. aumentó los castigos contra los delitos, desde el tráfico de drogas y el lenocinio hasta el robo a mano armada y el comercio ilegal de carne de res. (…)

La ofensiva contra el crimen, que según funcionarios del gobierno está dando resultados, fue bien recibida por habitantes y extranjeros que fueron víctimas de robos y asaltos. (…)

Lo más evidente es la desaparición de las prostitutas en las calles, después de que se les envió a sus casas, al campo o a lo que llaman "centros de rehabilitación", en realidad centros de trabajo donde los reincidentes reciben asesoría y consejos, pero se mantienen más de cuatro años dedicados a labores agrícolas y de otra naturaleza. A pesar de que en Cuba no es una práctica ilegal ni está penalizada como ofensa criminal, la prostitución es considerada "antisocial" e imán de delitos relacionados como el consumo de drogas.

En su discurso Castro, quien rara vez habla públicamente de la información sobre el crimen, dijo que "persiste" el uso de Cuba como paso de la cocaína colombiana que se envía a Estados Unidos. También anunció nuevos, estrictos castigos contra el tráfico de drogas, que irán desde 15 años en la cárcel hasta la pena capital.