"Vergonzosas" presiones de EUU en Ginebra

 

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LA HABANA, 24 abr (Reuters) - Cuba atribuyó el sábado a las "vergonzosas presiones" de Estados Unidos su apretada derrota en un foro de las Naciones Unidas, que en la víspera condenó en Ginebra el historial del gobierno del presidente Fidel Castro en materia de derechos humanos.

La Habana también aseguró haber ganado una "victoria moral" en vista de que la resolución coauspiciada por la República Checa y Polonia fue aprobada el viernes por un escaso margen de un voto en la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, a pesar de la intensa campaña estadounidense contra Cuba.

"Tal votación evidenció que no le sirvieron de mucho las presiones y los chantajes utilizados por la Casa Blanca", dijo en Ginebra la viceministra cubana de Relaciones Exteriores, María de los Angeles Florez, según la citaron los medios estatales cubanos.

"Era de esperar que Washington pusiera en marcha todos sus instrumentos hegemonistas, fundamentalmente contra las naciones más débiles y pobres, en aras de conseguir su conocido objetivo de agredir a Cuba en el seno de esta comisión", agregó.

La resolución manifiesta la preocupación por la "continua represión" en Cuba e insta a la liberación de todos aquellos supuestamente encarcelados en la isla por sus creencias religiosas y políticas. (…)

La Habana niega que reprima la libertad de expresión o que tenga prisioneros de conciencia, insistiendo que todas aquellas personas encarceladas están ahí por haber cometido crímenes, incluyendo algunos por actividades "contrarrevolucionarias".

El voto de la ONU, 21 a favor de la resolución condenatoria de La Habana, 20 en contra y 12 abstenciones, sitúa de nuevo a la isla firmemente en la agenda del foro de 53 naciones, aunque la comisión no nombró a un nuevo investigador especial de los derechos humanos para Cuba.

Argentina, Uruguay, Chile y Ecuador votaron a favor de la resolución de condena, mientras que México, Venezuela y Perú se sumaron a Cuba en oposición a la medida. El Salvador, Colombia y Guatemala se abstuvieron.

No obstante la combativa retórica, era evidente que Cuba todavía estaba resintiéndose por la derrota diplomática, especialmente en vista de que fue posterior al espectacular rechazo de una resolución similar en 1998, cuando se interrumpió una racha de siete años consecutivos de censura del gobierno comunista, encabezada por el gobierno estadounidense.

Ese voto fue uno de los hitos en un diplomáticamente exitoso 1998 para Cuba, con la histórica visita del Papa Juan Pablo II en enero allanando la senda para un mayor acercamiento y respaldo internacionales. (…)
La Habana contraatacó a Estados Unidos en los términos que se han vuelto familiares durante las cuatro décadas de hostilidad desde el triunfo de la revolución de Castro, en 1959.

"Esa institución de Naciones Unidas ha sido testigo del más reñido combate que se ha librado allí entre la pequeña Cuba y el poderoso imperio, que contó con el apoyo y patrocinio del Reino Unido, Alemania y otros cómplices del genocidio que hoy se está cometiendo en pleno corazón de Europa", dijo el diario del Partido Comunista, Granma, en un artículo de portada, refiriéndose a los ataques de la OTAN contra Yugoslavia.

El gobierno de Castro ha condenado de forma virulenta, desde el principio, los bombardeos aliados a raíz de la crisis de Kosovo.

Granma, en su artículo titulado, "Vergonzosas presiones de Estados Unidos para imponer resolución anticubana", también condenó a las naciones ex miembros del bloque soviético que votaron contra Cuba y que, en su opinión, "se convirtieron en dóciles votantes y miserables peones de la política imperialista".

El periódico de la Juventud Comunista, Juventud Rebelde, desplegó en su primera plana una caricatura en la que un funcionario estadounidense, sentado sobre un trono, tira dinero a un arrodillado representante de otra nación, diciendo: "Espero que podemos contar con ustedes el año próximo en Ginebra".

El embajador cubano ante la ONU en Ginebra, Carlos Amat, dijo que el voto demostró que la comisión es un instrumento del poderío estadounidense, antes que un genuino foro democrático para el debate internacional.

"Este es un recodo del camino, la lucha es larga y Cuba, con su dignidad y su entereza, sigue librando la batalla, no rendimos las banderas ... Esta es una victoria moral de Cuba", dijo Amat, según lo citó Juventud Rebelde. (…)