GRANMA, CUBA 050599 * Oscar Sánchez
-Multitudinario recibimiento en la escalinata universitaria
El deporte, la pelota revolucionaria, fue capaz no solo de una hazaña, sino de convocar a una bella mañana de reafirmaciones que comenzó con una Avenida de Boyeros colmada de cientos de miles de personas, que le dieron la bienvenida al equipo cubano de béisbol, primer ganador de un equipo de Grandes Ligas en su propio patio.
Fue un triunfo histórico, como lo ha calificado el Comandante en Jefe Fidel Castro, quien abrazó a los vencedores al descen-der de la nave canadiense que los trajo de regreso a casa.
La Avenida de Boyeros, llena de colores y vivas, fue la antesala de otro trascendental momento que escogió el escenario de la Universidad de La Habana.
Allí Fidel habló de deportes y de pelota con el pueblo, como si fuera uno más de los que de tarde en tarde se citan en los parques y peñas de cualquiera de nuestra ciudades. Singular el mensaje de su intervención, que no se alejó de aspectos técnico-tácticos, pero que puso énfasis en lo relevante de la hazaña lograda y en lo que representa el movimiento deportivo para el país.
Recordó cómo comenzó en las fábricas con el propósito de darle promoción de salud y bienestar a la población, hasta que fueron surgiendo las escuelas deportivas y el Instituto Superior de Cultura Física, ya con más de 35 000 graduados.
Destacó cómo el profesionalismo ha transformado el mundo atlético, incluyendo a los Juegos Olímpicos, los cuales muestran hoy la creciente diferencia entre ricos y pobres.
En ese sentido censuró la compra de los atletas y la persecución a la que son sometidos. Refiriéndose a Cuba, afirmó que nunca ha comprado un deportista y agregó que "nuestros atletas han aportado mucha gloria y honor a nuestro pueblo".
Omar Linares, quien abrió el concurrido acto, fue citado por él cuando dijó: "Quien habló aquí no fue Omar Linares o el Niño Linares, como cariñosamente le llaman. ¡Quien habló aquí es el hijo de este país que rechazó un contrato de 40 millones de dólares! Pudo hablar Téofilo Stevenson que también rechazó ofertas millonarias".
Pero tal vez uno de los mensajes más importantes que el Comandante en Jefe trasmitió tuvo que ver con el porqué de esta y otras victorias. Se refirió a hazañas similares de nuestros médicos en la nación y fuera de ella -como las de aquellos que hoy están al servicio de los pueblos de Centroamérica y el Caribe-, o las arduas faenas de los científicos. Y es que las victorias de la Revolución pasan inexorablemente por su propia historia, por lo que ella misma ha hecho por el pueblo.
Por eso se explica que en medio del júbilo por el triunfo, Fidel le haya dedicado un espacio al conflicto bélico en Yugoslavia para arrancar los aplausos al condenar el brutal genocidio de la OTAN contra los serbios y a la vez expresar que los refugiados de Kosovo pueden contar con los servicios médicos cubanos. Contó la oferta que Cuba había hecho hace varias semanas a la Comunidad de San Egidio, institución humanitaria internacional que se dedica a atender refugiados, de hasta 1 000 médicos si fuesen necesarios para socorrer a los refugiados kosovares. Defendió los derechos de todas las naciones, etnias, religiones y culturas de la región.
Hizo otra propuesta como prueba de cuánto los cubanos respetan su historia: La bandera que el pitcher ganador en Baltimore, Norge Vera, escoltado por Andy Morales y Danel Castro, entregaron en la escalinata, será conservada en la Universidad de La Habana, la de Mella, Echeverría y muchos otros jóvenes, que hicieron posible proezas como la de los peloteros hoy triunfantes en ejemplar jornada.