GRANMA INTERNACIONAL 230599 / POR LILLIAM RIERA
Conjugar la restauración con la obra social
La próxima inauguración de un centro para niños aquejados de parálisis cerebral es otra muestra de que los ingresos generados por el turismo y otros servicios se utilizan también en el bienestar de la comunidad
UNA casona del siglo XIX, en la que estuvo asentado el antiguo Colegio de Abogados de la capital, está siendo convertida en un centro de rehabilitación integral para la edad pediátrica en La Habana Vieja, que llevará el nombre de Senén Casas Regueiro.
Hace dos años que Alina Díaz escribió una carta a Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad, en la que le expresaba la necesidad de que niños como su hija, aquejada de una parálisis cerebral, contaran en el propio municipio con una instalación capaz de ofrecerles un tratamiento estable para su padecimiento.
En La Habana Vieja existen cuatro policlínicos, pero ninguno de ellos reúne las condiciones físicas que debe poseer un inmueble dedicado a esta especialidad. Por otro lado, trasladar a estos pacientes diariamente al hospital Julito Díaz o al Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN) -instituciones bien equipadas humana y materialmente para estos servicios, aunque distantes de la localidad- resulta difícil.
Pero el anhelo de 33 madres como Alina ya va haciéndose realidad y es un ejemplo entre muchos de cómo la Oficina del Historiador, a través del equipo del Plan Maestro de Revitalización Integral de La Habana Vieja, ha logrado conjugar los trabajos de restauración con la obra social y comunitaria.
-MAS ALLA DE LA ESCENOGRAFIA TURISTICA
El Centro Histórico de la ciudad -declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1982- ocupa un área de 214 hectáreas, donde están situadas más de 900 edificaciones con un alto valor patrimonial. Por eso se comprende que sea uno de los sitios de mayor interés, que atrae al 90% de los visitantes de la capital.
El desarrollo del turismo se ha basado en la rehabilitación de una magnífica red hotelera, gastronómica y comercial -que había perdido calidad e, incluso, desaparecido, en el período más agudo de la difícil situación económica del país- así como en la incorporación de nuevas modalidades de hospedaje, aprovechando como hostales varios de los valiosos inmuebles ubicados en el área.
Los ingresos generados por estos servicios no sólo se utilizan para el rescate del patrimonio urbanístico -cuyo principal soporte lo constituye el conjunto de viviendas- sino también para impulsar la rehabilitación social.
"Se ha desarrollado un sistema del cual no existe antecedente en otra parte del mundo, como es el generar financiamiento por medios propios", dijo recientemente en La Habana, Herman van Hooff, alto funcionario del Centro de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El propio Eusebio Leal ha expresado que se trata de "recrear la ciudad, no sólo para verla, sino para vivirla".
Para encauzar este desarrollo ha jugado un papel principal el Plan Maestro de Rehabilitación Integral, surgido en 1994 a instancias de la Oficina del Historiador y de la Agencia Española de Cooperación Iberoamericana (AECI). Para su realización, cuenta con un colectivo multidisciplinario que incluye a especialistas en medio ambiente, urbanismo, arquitectura, historia, sociología, psicología, economía, cibernética...
"Vimos en La Habana Vieja una atención especial hacia los niños, las mujeres y los ancianos", declaró admirado Van Hooff.
Interesantes resultan proyectos como el de Aulas-Museos, mediante el cual los niños de las mejores aulas de las escuelas más destacadas reciben sus clases en los museos, incluyendo una acerca del patrimonio; el de la Hermandad de bordadoras y tejedoras de Belén, que persigue rescatar oficios y tradiciones; la creación del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal, que brindará atención a los abuelos; la restauración del Convento de Belén donde, con la cooperación de la Comunidad Europea y Helvética, uno de sus claustros será habilitado para residencia de 50 ancianas mientras en otro funcionará un hostal para el turismo de la tercera edad, buscando así la sustentabilidad económica de este y otros planes que se realizan con los que tienen más años.
-EQUIPAMIENTO DE PRIMERA LINEA
A la joven historiadora Azalia Arias, del Departamento de proyectos socioeconómicos y de investigaciones del Plan Maestro, le brillan los ojos cuando muestra a la reportera de Granma Internacional algunos de los medios que formarán parte del moderno equipamiento con que contará el Centro de Rehabilitación para los niños discapacitados. "Al ver el tamaño real que tiene un vestibulador aéreo o los vivos colores de las pelotas, te das cuenta de que la clínica dejó de ser un sueño para convertirse en algo tangible". Este primer lote de equipos ha sido fruto de la colaboración de amigos sensibilizados con la idea y, al igual que los que serán adquiridos con fondos de la Oficina del Historiador, provienen de las mejores firmas que en el mundo existen en ese campo. "Directivos del hospital Julito Díaz, uno de los centros rectores de esta especialidad en el país, han sido además los asesores principales del proyecto", asegura Azalia.
La institución no sólo brindará rehabilitación física en un gimnasio, sino que en ella trabajarán psicólogos, logopedas, defectólogos, médicos y enfermeras que darán a esos niños un tratamiento de conjunto, porque "hemos pensado que el equipo prime por encima de cualquier disciplina de manera individual", añade la funcionaria del Plan Maestro.
Con la colaboración de las instituciones de salud del municipio, ya se han censado 33 menores con este tipo de padecimiento, que podrán ser debidamente atendidos en su propia localidad. La casa está aún en proceso de readecuación que incluye la colocación de un ascensor especial que permita el acceso a su planta alta, entre otros muchos trabajos.
A la materialización de la clínica también están vinculados los alumnos de la Escuela Taller, otro proyecto social de la Oficina del Historiador fundado en 1992 con la colaboración de la AECI, con el objetivo de rescatar oficios propios de la restauración casi perdidos. Combinando el estudio con el trabajo, esos jóvenes participarán en el rescate de los vitrales que adornan las fachadas y los interiores del inmueble, bajo la conducción de un maestro en estos menesteres. Son muchachos de 18 a 23 años que, luego de aprobar un examen para ingresar a la escuela, estudian diversas especialidades en las que luego pueden desempeñarse dentro de la propia Habana Vieja.
-JUNTOS EL NIÑO, LA FAMILIA, LA COMUNIDAD
Alina Díaz es ingeniera en Telecomunicaciones y tuvo que abandonar su trabajo como profesora del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría para dedicarse por completo al cuidado de su hija. A partir de ella se organizaron las demás madres y ahora forma parte del colectivo que lleva adelante esta obra. "Es una forma de sentirnos útiles; la idea fue siempre que estuviéramos, no desentendernos del asunto, porque queremos ayudar. Y la mejor manera es estando allí cerquita".
En efecto, el Plan Maestro, ajeno a todo precepto que represente rigidez y centralización, ha logrado un espacio donde confluyan todos, ciudadanos y entidades locales, y de ese carácter participativo emana su autoridad.