Las torturas contra los patriotas cubanos deben terminar

JUVENTUD REBELDE, CUBA 190303 - Marina Menéndez Quintero

EXIGIÓ LA VÍSPERA RICARDO ALARCÓN, PRESIDENTE DEL PARLAMENTO,

Nuevos elementos que prueban los esfuerzos de sucesivos gobiernos estadounidenses por fomentar en Cuba “la oposición interna” y los actos vendepatria de esas marionetas de la subversión, fueron develados por la Mesa Redonda Informativa de la víspera.

La política de Estados Unidos ha sido la misma desde que, en el propio año 1959, se propuso destruir a la entonces naciente Revolución: minarla desde adentro. Y la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana se ha convertido en la manager de quienes atentan contra la seguridad de la patria, poniéndose a las órdenes del Imperio.

Para ello han sido adiestrados por los “diplomáticos” estadounidenses acreditados en la Isla como supuestos “periodistas independientes” o “defensores de los derechos humanos” cuando, por el contrario, se han prestado para que leyes como la Helms-Burton fuesen aprobadas en el Congreso estadounidense, y se violenten los derechos humanos de toda la nación.

Son ellos quienes brindan el pasto para que Estados Unidos fabrique las campañas contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra. Son ellos, señaló Lázaro Barredo, los principales “recolectores de información” —falsa— para que se perjudiquen los negocios y las inversiones en nuestro país.

La reciente visita a la Isla del Comisario de la Unión Europea, y su intención de recomendar la entrada de Cuba al Acuerdo de Cotonou, establecido ya entre el Viejo Continente y 77 ex colonias, desató las declaraciones desnaturalizadas de uno de esos personajes.

“No es el momento de darle cooperación a un gobierno que invierte la mayor parte de los recursos del presupuesto en la represión y las organizaciones armadas”, dijo el sujeto de marras, según una versión cablegráfica.

Eso da la medida de sus oscuras intenciones hacia nuestro país.

 

MAS SOBRE LA OFICINA

Por supuesto que el incremento ahora de las acciones injerencistas, provocadoras y subversivas de la Oficina de Intereses de EE.UU. bajo el mando de James Cason, no es casual.

Su proceder más reciente, detallado ya en la Mesa del lunes, está en consonancia con los pronunciamientos de W. Bush el pasado 20 de mayo, cuando anunció en Miami el incremento de la hostilidad contra nuestro pueblo, el endurecimiento del bloqueo y el fomento de una “disidencia” interna que existe porque disfruta de jugosos envíos.

Así, la susodicha Oficina juega el rol de centro de subversión y puesto de mando para dar órdenes a los traidores a la patria.

En ese empeño, dijo, participan la mayoría de sus funcionarios y otros de diferentes estructuras de la administración cuando están de paso por La Habana, sin que falten en el enclave abundantes equipos electrónicos y personal de la CIA y otras agencias de inteligencia norteamericanas...

Así se han torcido los objetivos de una representación diplomática instaurada en 1977 —con la consiguiente contrapartida de la Isla en Washington— para promover el acercamiento entre dos naciones con una relación diplomática inexistente.

Y a la postre, señaló Rogelio Polanco, su rol ha consistido en el financiamiento a la contrarrevolución, la difamación contra Cuba, la intromisión en los programas de visitas que realizan a la Isla distintas personalidades estadounidenses para ocultarles la verdad de nuestro país, la manipulación de los acuerdos migratorios con el falso “monitoreo” de los inmigrantes ilegales devueltos para justificar así sus periplos por el territorio cubano, y la búsqueda de “información” para subvertir.

La transformación, apuntó, empezó con la era Reagan y su agresiva política contra nuestro país. Ya para entonces Cuba denunció las acciones desestabilizadoras que se preparaban desde la Oficina de Intereses, que compraba a ciudadanos cubanos para promover la subversión interna.

A instancias de sus personeros fueron creados grupos de traidores bajo la fachada de “defensores de los derechos humanos”. Entre los años 1990 y 1993 hicieron un fuerte trabajo por unirlos y forzar su reconocimiento internacional.

Eran los tiempos de la caída del campo socialista y el imperialismo pretendía aplicar y que fructificaran los mismos métodos contra Cuba. Para eso aumentaron el número de sus funcionarios en el enclave, incrementaron sus contactos con los reclutados e, incluso, empezaron a desempeñar sus manejos sucios dentro de la propia Oficina, o iban a visitarlos a sus casas. Todo, totalmente ilegal.

 

CÓMO TRABAJAN

Pero también forma parte de sus tareas el abastecimiento de “medios” a sus empleados contrarrevolucionarios. De ahí, recordó Reinaldo Taladrid, salen los “famosos” radios para que la gente oiga lo que ellos quieren que se oiga y que va dirigido a subvertir.

Todo eso se hace por medio de la Valija Diplomática, al amparo de las facilidades y la inmunidad de que goza toda representación oficial extranjera en cualquier lugar.

Usan satélites y les brindan teleconferencias, videos didácticos y les abastecen mucha bibliografía, para adoctrinar a quienes se dedican a alimentar con bodrios a las mal llamadas radio y TV Martí.

El Centro de información, una de las instancias de la Oficina de Asuntos Culturales de la Oficina de Intereses, fue visitado por los empleados contrarrevolucionarios en más de 3 000 ocasiones durante el año 2002 para alimentar por vía electrónica las falacias contra Cuba.

Durante ese año distribuyeron en la Isla más de 100 000 panfletos subversivos impresos, violando nuestras leyes.

Llamados a la desobediencia civil o a la sublevación, se reiteraban en muchos de esos “documentos”.

Otra de las instancias dentro de la legación estadounidense es la dedicada a los Asuntos Económicos y Políticos. Su misión, explicó Manuel Hevia, debía contribuir al desarrollo de las relaciones económicas, propiciar el entendimiento y las relaciones mutuas. Pero sus funcionarios han hecho todo lo contrario.

Esa área, denunció, es una pieza vital en la estrategia de subversión contra Cuba.

Una de sus misiones ha sido la atención a los contrarrevolucionarios de forma general. Son sus funcionarios quienes propician los cocteles y desayunos de trabajo con sus asalariados de la Isla. No solo se les brindan regalos y comida, dijo, sino que les prestan sus vehículos diplomáticos para facilitar su “seguridad”.

Promocionan supuestos ayunos y conferencias de prensa que se vuelven actos provocativos coordinados afuera con la mafia de Miami. Auspician la formación de nuevos grupúsculos y promocionan a sus cabecillas.

Hacen el viejo oficio de espías al usar a los traidores como fuente de información para su comunidad de inteligencia, o utilizan esa información falsa para engrosar los expedientes anticubanos que imponen en Ginebra.

Dan seguimiento a procesos legales de traidores que delinquen contra nuestro país y arman campañas de propaganda para convertirlos en víctimas de supuestos delitos de conciencia. Y, por si fuera poco, presionan a otras embajadas para que reciban a esa “disidencia”.

Restaurantes, hoteles y paladares, además de sus propias instalaciones, han servido de sede a los llamados briefings que organizan con las delegaciones estadounidenses que visitan nuestro país, para lavarles los ojos sobre lo que ven en la Isla y persuadirlos de que la realidad no es así.

Durante el año pasado, la Oficina de Intereses realizó más de 2 000 de esos contactos. Con James Cason al frente, se han realizado más de cien.

Así, y con los millonarios envíos de dinero disfrazados bajo el manto de las “ayudas” de la NED y la USAID , más del 80 por ciento de los empleados cubanos de la Oficina de Intereses viven sin trabajar. Del negocio de la contrarrevolución.