James Petras -Siento vergüenza del encarcelamiento de los Cinco

COMITÉ ARGENTINO POR LA LIBERTAD DE LOS CINCO 170203

James Petras, catedrático de la Universidad de Binghamton, de Nueva York y uno de los analistas más prestigiosos de la política norteamericana vinculada a América Latina, es entrevistado por Antiterroristas.cu, para referirse a nuestro cinco compatriotas y el terrorismo contra Cuba  -En la Mesa Redonda "¿Qué pasó después del 11 de Septiembre?" -durante la Feria Internacional del Libro de La Habana-, el investigador cubano Jesús Arboleya afirmó: "el terrorismo es un método utilizado cuando falta el apoyo popular". Él hablaba de los grupos terroristas de Miami y cuando dijo esto, usted notoriamente asintió con la cabeza. ¿Por qué?

 -Pensé en los actos terroristas que han perjudicado al turismo y la agricultura en Cuba, que necesariamente implicaron un ataque al nivel de vida del pueblo cubano. Es alto el sufrimiento causado por los actos de terrorismo de los gusanos contra Cuba, y esto, al revés de lo que intentan los terroristas, lejos de separar al pueblo del gobierno revolucionario, lo acerca aún más. ¿Por qué lo siguen intentando? Tratan desesperadamente de violentar los lazos populares del gobierno y crear una brecha a partir de las acciones terroristas, a partir del petardismo. De esta forma creen que van a aglutinar a personas descontentas, formar alguna organización y llevar al grupo de Miami a la conquista del poder.

"Hay otro elemento: la verdadera razón del terrorismo de los gusanos es mostrar a sus amos que todavía tienen capacidad de actuar; intentan mandar señales a la CIA de que todavía tienen alguna utilidad para hostigar el pueblo cubano. Son personas contratadas por la Fundación Nacional Cubano-Americana o subcontratadas en el exterior, y arman una leyenda para tratar de distanciar al gobierno norteamericano del asunto. Es lo que en inglés se demoniman “credible denial” -negación creíble-. Esta forma de subcontratar permite utilizar a mercenarios como instrumento del terrorismo de Estado, y en la práctica es lo que ha venido sucediendo en todos estos años para practicar el terrorismo de Estado, de lo cual Cuba ha sido víctima durante décadas. Estados Unidos ha utilizado a los grupos terroristas anticubanos que no han tenido ni tendrán ningún apoyo popular. Han sido fabricados. Esa es la verdad."

 -Usted argumentaba que después del 11 de Septiembre del 2001 mucho ha cambiado el mundo. Sin embargo, Miami hoy es la misma de hace un año y medio...

 -Sí cambió, pero hay muchas continuidades. Por ejemplo, el imperialismo  existía antes, la explotación del Tercer Mundo existía antes, la confrontación de América Latina existían antes y después. El Plan Colombia empezó antes, y después se profundiza y extiende. El cambio no es más que la radicalización de la política extremista de Bush, quien aprovechó la coyuntura para lanzarse a la guerra contra Afganistán, para aprobar de un plumazo el Acta de la mal llamada Ley Patriótica -forma en que se acabó con todas las garantías constitucionales-, en fin, todo lo que hemos padecido después.

"La doctrina Bush que sale después del 11 de Septiembre es una extensión y profundización de la política militarista que ya estaba en boga, que empezaron a practicarla en los países balcánicos, contra Yugoslavia y, antes, en sus incursiones en el Caribe. Pero lo que distingue a esta etapa es que nos han impuesto, abiertamente, una doctrina oficial de guerras permanentes. Decir guerras preventivas es un eufemismo para que uno se acostumbre a la idea de las soluciones militares, menospreciando todo esfuerzo diplomático, político, negociador.

"Y creo que eso como doctrina va más allá de la política anterior. Lo que pasa es que, de una serie atrocidades cometidas en forma esporádica, hemos pasado a una práctica sistemática que involucra a la totalidad del mundo. Es un nuevo período del imperialismo, que empuja al mundo, no hacia una simple guerra, sino a la colonización, la apropiación de todo el planeta.

"Esta actitud de Estados Unidos tiene sus antecedentes a finales del siglo XIX, con los gobernadores militares en Cuba, Filipinas y Puerto Rico. No es nuevo. Ahora lo que estamos viendo es una transición desde el neoliberalismo globalizador hacia la práctica del imperialismo colonizador; una transición que va desde la dominación económica y la globalización y la imposición de condicionamientos, hacia la conquista y la apropiación del poder político de modo directo -antes esta apropiación solía ser indirecta, a partir de los cipayos, de los gobiernos clientes. Y este es un cambio de gran significación, porque es una forma de alejar más las decisiones políticas de los pueblos, de los congresos, de las elecciones que, con todas sus limitaciones, corrupciones, etcétera, en algún momento podían ser un freno para determinadas prácticas.

"Y creo que este extremismo, esta política de la ultraderecha puede tener un contenido muy peligroso para América Latina, a partir de la implementación de ALCA, que es otra forma de la colonización. Eso implica que hay una transferencia de soberanía sobre la política económica directamente a las manos del gobierno de Estados Unidos de Norteamérica.

Y frente a esta política extremista de militarización y apropiación económica directa, vemos una radicalización, una unificación mundial de la oposición. Hay casi un millón de personas ya, protestando en Estados Unidos; más de 10 000 intelectuales y profesionales exigiendo que la guerra "no se haga en nuestro nombre"; en Europa, están planificando para el 15 de febrero una manifestación de por lo menos cinco millones de personas entre Italia, Francia e Inglaterra."

-No ha pasado nada similar desde Vietnam...

 -Sí. En Vietnam nos costó tres años de organización, de educación, para poner este número de personas en las calles, y ocurrió cuando ya habían muerto cerca de 30 000 soldados norteamericanos. Lo inusual es que se están dando estas movilizaciones antes de la guerra, antes de un cadáver en el conflicto. Y son muchas las razones, pero una en particular es el hecho de que todo el mundo sabe que la guerra contra Iraq no es justa. Es un genocidio premeditado, como afirma Naciones Unidas, que pronostica que 10 millones de personas van a morir, o van a quedar traumatizados, heridos y desplazados.

"A pesar de los medios de comunicación, del pensamiento oficial, es muy claro que el mundo está repudiando el genocidio. Hasta gobiernos burgueses de Europa se han unido a la protesta. También, los chinos, los indios, que forman en su conjunto tres cuartas partes de la población entera. Por lo menos, para empezar, tenemos la oposición manifiesta de más del 75 por ciento de la gente, según indican todas las encuestas."

-Volvamos a Miami, que no ha cambiado un ápice. En el prólogo que usted escribió al libro de Hernando Calvo Ospina, Bacardí, la guerra oculta, habla de cómo empresas privadas beneficiadas por la política anticubana del gobierno norteamericano, se han convertido en instrumento del terrorismo practicado por el propio Estado. ¿Cómo se entreteje tal relación? ¿Qué elementos tiene para afirmar esto?

 -Lo primero que quiero aclarar es que en círculos progresistas, marxistas, liberales de izquierda muchos creen que la influencia siempre va desde la empresa privada hacia el gobierno y que el gobierno realiza la política de la empresa. Hemos creído siempre que el gobierno capitalista actúa como un instrumento capitalista.

 "Sin embargo, la relación que han mantenido las empresas del lobby anticubano con el gobierno norteamericano, prueba que también lo opuesto puede pasar. Es decir, que las multinacionales no son simplemente unas entidades económicas que persiguen objetivos de expansión comercial, sino que llegan a ser entidades políticas utilizadas por el Estados para asegurar actividades clandestinas e ilegales. Son instrumentos para la política del Estado.

 "Tenemos el caso clásico en el conflicto de Kennedy, cuando Girón, que precipita la transición al socialismo en Cuba. El gobierno norteamericano insistía que las refinerías de petróleo no procesaran el petróleo de Rusia. A partir de la presión del gobierno norteamericano, los dueños de las refinerías se negaron a procesarlo y les costó la nacionalización de sus empresas. Esa es una acción inversa. Creo que en el caso de Bacardí, los directivos de la empresa actúan como políticos y no como empresarios puros. Incluso, a sabiendas de que pueden perder económicamente; es otra de las cosas que están en juego."

-Me llama la atención que usted sigue llamando a los terroristas de Miami a la vieja usanza: gusanos...

-Sí, y siento un poco de vergüenza, porque yo trabajo mi huerta y los gusanos son muy útiles como fertilizantes para la tierra. Me gustan los gusanos, son los gusanos blancos los que comen la basura que le hace daño a las plantas. Por eso, en este caso, debo especificar a qué tipo de gusano me refiero, para no insultar el lado  positivo de la naturaleza. El gusano anticubano es un fenómeno muy particular, una subcategoría inmunda de todas las especies de gusanos que se conocen en la Tierra.

-Uno de las elementos que más atenta contra la posible solución del caso de los Cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos, es el escandaloso silencio que han hecho los medios norteamericanos...

-Fíjate si eso está pasando que 500 000 personas protestan en Washington, y en el New York Times se publica un pequeño artículo en la página 6, a escondidas. Y en la televisión la noticia aparece apenas treinta segundos. Le dedican menos espacio que cuando encuentran diez gatos muertos en Nebraska. Es la frivolización como propaganda. No se informa nada que podría estimular el compromiso de los pueblos con estas causas. No me sorprende, pero estoy con mucha bronca cuando veo que los medios silencian todo lo que involucra a cientos de miles de personas que luchan por las mejores causas de este planeta y, por supuesto, cuando victimizan a los compañeros defensores de la democracia y de la justicia, como lo hacen con los Cinco que están encarcelados por defendernos a todos –a cubanos y norteamericanos- del terrorismo.

"Este tratamiento mediático desigual entre lo que pasa con movimientos políticos, progresistas y minorías marginadas o explotadas, y lo que acontece con los grupos de poder cuando están afectados, me parece un indicativo de los prejuicios de los poderosos contra la verdad."

-¿Por qué firmó usted recientemente un documento a favor de la causa de los cinco cubanos que están prisioneros en Estados Unidos?

-Primero, porque el juicio mismo era muy irregular. Cuando practican irregularidades con los presos políticos es malo para todos los otros luchadores disidentes: un paso a favor de la represión ilegal y anticonstitucional. No es un simple acto de altruismo apoyar a los Cinco; es un acto en defensa de procedimientos jurídicos y constitucionales por los que el movimiento revolucionario ha luchado durante décadas, y algo ha logrado.

 "Por otra parte, los que actuamos y criticamos y hacemos política, estamos en contra de todo tipo de terrorismo. El hecho de los Cinco estén presos por buscar información que generaran acciones contra el terrorismo debe ser algo de enorme apreciación; debe ser algo que el pueblo norteamericano valore con suma responsabilidad porque, gracias al trabajo que ellos hacían, también se evitaron muertes inocentes del pueblo norteamericano.

 "Fíjate, si miramos los atentados que han ocurrido en los últimos años en Estados Unidos, hay muchos más actos terroristas de los gusanos que de los grupos fundamentalistas. Si hacemos un cálculo cuantitativo, es obvia la incapacidad o falta de voluntad del gobierno norteamericano para impedir estas acciones. De modo que si no llegan los cubanos para denunciar y presentar informes sobre el terrorismo, probablemente tendríamos muchísimas más víctimas norteamericanas."

"Me da mucha vergüenza que ellos estén encarcelados, y lo digo porque los norteamericanos pagamos impuestos, porque elegimos funcionarios que no están cumpliendo sus deberes, y porque tienen que venir extranjeros a hacer el trabajo que nuestra policía federal, nuestras autoridades locales no están cumpliendo. Y esto puede pasar, sencillamente, porque el gobierno se hace el de la vista gorda frente a las violaciones de las leyes norteamericanas de los grupos terroristas que operan con impunidad desde nuestro propio territorio. "

"A los Cinco no debimos encarcelarlos nunca. En todo caso creo que sí tenemos que darles una medalla y reconocer sus enormes contribuciones a la defensa de la democracia y la constitucionalidad de Estados Unidos." (Versión ampliada de la entrevista que aparece en el sitio www.antiterroristas.cu. Cortesía del Grupo de Trabajo contra el Terrorismo)