Igualdad de oportunidades para todos los candidatos

GRANMA, CUBA 050103 - María Julia Mayoral

MAYORES DERECHOS PARA LOS ELECTORES: PODRÁN VOTAR HASTA POR TODOS LOS NOMINADOS

Cuando el próximo 19 de enero llegue el momento de elegir a los delegados provinciales y a los diputados, cada cubano en pleno goce de sus derechos electorales podrá votar por tantos candidatos como aparezcan en las boletas. Se ofrecen así mayores oportunidades a los ciudadanos, en un proceso que coloca a todos los nominados en igualdad de condiciones.

En la selección de los delegados de base —como sucedió hace poco—, la votación resultaba válida cuando el elector escogía al candidato de su preferencia, es decir, a uno solo de los propuestos. De lo contrario, el sufragio quedaba anulado.

Las autoridades electorales al comentar los resultados de los comicios de octubre, advirtieron que entre las boletas nulas estuvieron aquellas en que los electores concedieron su apoyo a más de un nominado, quizás por considerarlos con similares aptitudes para ser su delegado o delegada.

Al contrario de lo establecido para ese tipo de sufragio, en enero los electores podrán votar por todos los postulados. La diferencia entre uno y otro sistema de elección no responde a una visión tecnicista o decisión fortuita.

Cuando en 1992 la Asamblea Nacional del Poder Popular acordó que las condiciones de delegado provincial y diputado también se obtendrían por votación directa del pueblo, había un problema de principios por dejar resuelto en la norma jurídica: ¿cómo impedir que ese sufragio directo se convirtiera en caldo de cultivo de la desterrada politiquería, para la competencia y la división?; ¿de qué forma mantener y respaldar el acceso de la gente más humilde y poco conocida a esos cargos representativos del poder estatal?

Dos aspectos sobresalen en la solución encontrada. Primero, el número de candidatos coincide con la cantidad de puestos por cubrir, y segundo, las organizaciones del pueblo son las encargadas de proponer a los precandidatos y encauzar la selección.

Tener en el caso de las Asambleas Provinciales y Nacional tantos candidatos como escaños existen, garantiza que las personas más humildes y menos conocidas no estén en desventaja.

Si la fórmula fuera seleccionar a dos, tres o más de una lista mayor al número de cargos por cubrir, lo más seguro es que los electores escogerían casi siempre a los más destacados, a esas personas con clara ascendencia pública. Entonces, ¡¿qué oportunidad tendrían el joven a quien su corta edad no le ha permitido acumular grandes méritos o el delegado de circunscripción que acaban de elegir en el barrio u otros tantos ciudadanos con relevante actuación, pero sin llegar a ser figuras connotadas?!

Colocarlos en similares condiciones y oportunidades sin ningún tipo de cortapisas, constituye una decisión justa y sabia, pero no reñida con la libertad del elector para votar como estime pertinente, según le dicte su conciencia.

Si uno se detiene a observar las biografías y fotos de los actuales candidatos, puede comprobar que en ellos están representados los distintos sectores sociales y generaciones, el ascendente papel de las mujeres y esa indiscutible mezcla racial que somos los cubanos, unidos por rasgos comunes: el talento, la capacidad, el prestigio y la vocación revolucionaria.

Todos pasaron la difícil prueba de la consulta popular, pues las comisiones de candidatura llegaron a recoger las opiniones de aproximadamente tres millones de ciudadanos. Más tarde también salieron airosos al someterse al juicio crítico de los delegados de circunscripción, quienes por mayoría acordaron postularlos.

No obstante, cada uno de los candidatos deberá obtener más de la mitad de los votos válidos que se emitan en la demarcación electoral por donde irán a las urnas. Ellos surgieron del pueblo y ese mismo protagonista, expresado en millones de electores, les entregará el mandato, para compartir juntos las cada vez más complejas tareas del Poder Popular.