Se
lucha por alcanzar una Medicina de excelencia para
todos los ciudadanos
GRANMA, CUBA 041202 - José A. de la Osa
ENTREGA RECONOCIMIENTO LA OPS AL PUEBLO CUBANO Y A FIDEL POR LOGROS EN LA SALUD
Un reconocimiento especial de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) al pueblo cubano y al Comandante en Jefe Fidel Castro, por los significativos avances y resultados alcanzados en la salud pública y en la aplicación de la estrategia de atención primaria, así como en el desarrollo solidario del Programa Integral de Salud, fue dado a conocer ayer en el acto central por el Día de la Medicina Latinoamericana, celebrado en esta capital.
El doctor Patricio Yépez, representante en Cuba de la OPS/OMS fue el portador del diploma que recibió Fidel, rubricado por George Alleyne, director de la OPS.
Para nuestros médicos y demás trabajadores de la Salud, y para nuestro pueblo dijo el Jefe de la Revolución, constituye un gran honor y estímulo recibir este reconocimiento especial que la OPS ha tenido la generosidad de entregarnos hoy.
Comentó que los esfuerzos de nuestro país en la esfera sanitaria se enmarcan dentro de los ideales y los objetivos de la OPS/OMS, y dijo que han estado estimulados por lo que constituye un deber esencial de todos los que asumen responsabilidades ante sus pueblos y naciones, que es trabajar por el bienestar de sus compatriotas.
Entre esos esfuerzos, precisó, la salud junto a la educación, la cultura y otras actividades constituyen deberes fundamentales.
En el acto, que se desarrolló en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde cursan sus estudios más de 6 000 alumnos de 24 países, se hizo un reconocimientos a figuras cimeras de las Ciencias Médicas, y Fidel entregó el diploma de Abnegado combatiente internacionalista por la salud de los pueblos a una representación de los más de 900 médicos, enfermeras y técnicos que acaban de regresar a la Patria luego del cumplimiento de sus misiones.
En las palabras de clausura, Fidel subrayó el valor ético de los alrededor de 3 000 médicos que, al triunfo de la Revolución, optaron por permanecer en el país y enfrentar los sacrificios que fuesen necesarios, y destacó cómo el ejemplo de ellos, incluidos los profesores de la única Escuela de Medicina con que contaba el país, estimuló a otros médicos que a lo largo de estos años han escrito páginas brillantes en la historia de nuestra Medicina.
Con aquella selecta semilla se ha hecho lo que hemos alcanzado hoy, dijo, y señaló que la cifra de los más de 67 000 médicos con que cuenta el país hoy pudiera ciertamente impresionar por su magnitud: más de 20 por cada uno de los que entonces se llevaron.
Fidel pasó revista a la situación de pobreza que vive el mundo en la actualidad, y cómo incluso, sin haber podido vencer viejas enfermedades, surgen nuevas plagas, y citó entre ellas el SIDA, que amenaza con la desaparición de naciones e incluso regiones enteras de determinados continentes; la Fiebre del Nilo, que ronda ya por este hemisferio; el dengue, endémico en muchos países.
Hizo mención a la aplicación de una política mercantilista que rehúye la prevención para preferir lo que más produce económicamente, que es la creación de medicamentos con fines terapéuticos. Los recursos invertidos en las investigaciones del SIDA, constituyen una parte insignificante de lo que se ha invertido en la búsqueda de medicamentos contra esa plaga, acotó.
El mandatario cubano puso de relieve cómo un país pequeño como Cuba ha podido demostrar cuánto se puede cuando se quiere, y cuánto se puede si los recursos humanos de cualquier país son bien utilizados.
Fidel habló de los orígenes del Programa Integral de Salud y de la Escuela Latinoamericana de Medicina, nacidos a raíz del azote de los huracanes George y Mitch. Sabemos, dijo, que para un país con millones de habitantes, el aporte de 100, 200 ó 300 médicos no constituye una solución.
Reflexionando en el tema agregó que con la idea de la Escuela Latinoamericana se expresó el deseo de que las culturas de todos nuestros países se reunieran allí, pensando en el futuro, no en el hoy sino en el mañana, cuando miles y tal vez decenas de miles de médicos, con una concepción altamente humanitaria de esa noble profesión, pudieran comunicarse e intercambiar entre sí a través de las redes telemáticas. Y planteó que se trataba de algo más que formar personal médico: formar una conciencia verdaderamente humana de la Medicina.
Si toda la Medicina se comercializa, desde la producción de los medicamentos hasta la prestación de los servicios, el mundo quedaría con una Medicina cada vez más deshumanizada.
Destacó que la Escuela Latinoamericana de Medicina tiene un objetivo mucho más allá y más trascendental que aportar un número de médicos. Lo importante que debe aportar es el ejemplo de lo que debe y puede ser un médico educado en principios humanitarios.
Hay que tener verdadera confianza en la capacidad del ser humano, reconoció Fidel, para saber que pueden prevalecer con la educación, por encima de tentaciones y comodidades, los principios verdaderamente humanitarios no corrompidos por las sociedades de consumo.
No sin satisfacción subrayó que nuestros médicos, enfermeras y trabajadores de la Salud demuestran que ello es posible, y lo ha hecho un país subdesarrollado y bloqueado del Tercer Mundo y sometido a una feroz guerra económica y en constante amenaza.
Sustentando con otros ejemplos estos argumentos, dijo que nadie tendrá derecho a declarar al género humano como moralmente perdido, sino, al contrario, lo que hemos vivido nos enseña a pensar en el ser humano como algo capaz de la moral y de la victoria.
El Jefe de la Revolución señaló que ello no significaba, sin embargo, que estuviéramos satisfechos, ni mucho menos que tuviéramos derecho a vanagloriarnos, porque somos conscientes, aun en medio de los éxitos, de cuáles han sido nuestras deficiencias y somos capaces de aprender de nuestros errores.
Se refirió seguidamente a las difíciles condiciones enfrentadas durante el período especial, y anotó asimismo algunas de las tendencias negativas que se desarrollaron en Salud Pública, que dieron lugar a procedimientos burocráticos, "inventos" que surgieron desde el aparato administrativo, "desde arriba", que ni siquiera se consultaban con "los de abajo".
La situación de sobrevivencia por la que venía atravesando el país, señaló, nos hizo a muchos descuidar o dejar de seguir de cerca importantes planes, y precisó que esto que decía para la Medicina, lo podría extender también a otras ramas.
Indicó que no todo fue mal, ni dejaron de hacerse cosas extraordinarias, como tampoco dejaron de expresarse maravillosas virtudes en nuestro pueblo, que hicieron posible lo imposible: resistir un doble bloqueo y una guerra económica arreciada, con más de 40 años de terrorismo "sí, terrorismo, y de las peores formas de terrorismo", aclaró aplicado por una superpotencia.
Búsquese, dijo, pruebas más difíciles para un pequeño país que jamás renunció a su dignidad, vergüenza, patriotismo y honor.
Acotó que incluso los débiles, los traidores, los que se desmoralizaron, no pudieron anular ni destruir la poderosa e inconmovible fuerza de este heroico pueblo.
Fidel señaló que en el momento actual estamos avanzando hacia el perfeccionamiento de los servicios de salud, y dijo que se aspira a marchar, y se lucha por ello, hacia una Medicina de excelencia, no tanto expresado en edificaciones y construcciones sino en servicios de óptima calidad, al alcance de los ciudadanos.
Comentó que los policlínicos se convertirán en centros de atención primaria de la más alta calidad, y que la idea básica, tanto en la atención primaria como hospitalaria, es ir hacia la excelencia en cada uno de los servicios.
El Jefe de la Revolución recordó que los servicios de salud son gratuitos para toda la población, sin discriminación de ninguna índole.
Espero que la conciencia de nuestros trabajadores, y en especial de los médicos, repudie desde lo más profundo de su alma al mercenario que pretenda sobornar a un médico o a un prestador de servicios de salud, o que quiera estar cobrando "por debajo de la mesa" un servicio estomatológico, afirmó.
Hemos demostrado enfatizó Fidel ser perseverantes, tenaces, y no descansaremos hasta que esta sea la sociedad más humana, más justa y más honesta que se haya creado jamás.
Una Medicina de excelencia a la que aspiramos, y con la cual ni siquiera soñábamos como algo posible, seguirá abriéndose paso, dijo.
En el acto, que recordó el aniversario 169 del natalicio del científico cubano Carlos J. Finlay, usaron de la palabra los doctores Damodar Peña, ministro de Salud Pública; Patricio Yépez; Alejandro García Gutiérrez, en nombre de los profesores homenajeados, y René Espinosa, uno de los pioneros del programa del médico de la familia en la barriada capitalina de Lawton; Zenia Sierra Martínez, graduada del curso de enfermeras emergentes del Cotorro y que trabaja en el Hospital Miguel Enríquez; el ingeniero Carlos A. García, vanguardia nacional en el área de Electromedicina, y Teresa Cristina de Olivera, estudiante de la Escuela Latinoamericana de Medicina.