Con la bravura del mar y elevado hasta el infinito, Cuba reclama justicia

GRANMA, CUBA 241102 - DELIA PROENZA BARZAGA Y JUAN ANTONIO BORREGO

TRINIDAD, TRIBUNA ENTRE EL CARIBE Y LAS MONTAÑAS

Más de 30 000 compatriotas de la histórica villa se reunieron en Tribuna Abierta de la Revolución, para demandar el cese del bloqueo, la derogación de la Ley asesina de Ajuste Cubano y la libertad de nuestros Cinco Héroes Prisioneros del Imperio, y condenar el terrorismo

TRINIDAD, Sancti Spíritus.— Tercera entre las siete primeras villas fundadas por Diego Velázquez en la Isla y considerada hoy reliquia de la arquitectura colonial, Trinidad fue este sábado Tribuna Abierta de toda Cuba para demandar el cese del bloqueo, la derogación de la Ley asesina de Ajuste Cubano, la condena al terrorismo y la libertad de nuestros Cinco Héroes Prisioneros del imperio.

Junto a los 30 000 compatriotas de todo el municipio que se dieron cita en la plaza aledaña a la Circunvalante de la ciudad, Monumento Nacional y Patrimonio Cultural de la Humanidad, estuvieron el segundo secretario del Comité Central del Partido y ministro de las FAR, General de Ejército Raúl Castro, los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés y Guillermo García; Jaime Crombet, vicepresidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y una representación de combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, encabezada por Faure Chomón, además de otros dirigentes y personalidades del territorio.

Pioneros, jóvenes y combatientes, entre otros, condenaron actos criminales emprendidos contra nuestro país como las atrocidades de las bandas contrarrevolucionarias fomentadas en el cercano Escambray por el propio imperialismo que hoy se autoproclama luchador contra el terrorismo y que costaron muchas vidas a esta región, como las del joven alfabetizador Manuel Ascunce Domenech y su alumno, el campesino Pedro Lantigua, algunos de cuyos familiares también presidieron la tribuna.

Emporio de riquezas, allá por el siglo XVII Trinidad fue extendiendo sus olores a salitre y a azúcar, y creciendo como núcleo urbano entre empedrados, adobe, rejas de caprichosas formas, torres suntuosas y llamativas construcciones.

Al sur de la provincia, bordeada por áreas montañosas de frondosos parajes y empinadas palmeras, guarda también sus valles, famosos por los ingenios que le dieron la gloria y que quedaron para siempre como constancia de una esclavitud tan prolífera como sufrida.

Justo al nacer comenzó a hacer historia, entre peligros y prisiones, a lo largo de tres centurias. El desacato de sus habitantes a las autoritarias leyes coloniales marcó la pauta para tiempos futuros, y ya en la tercera década del siglo XIX importantes sublevaciones de esclavos la estremecen.

Pasquines en los muros incitaban desde bien temprano a la independencia "por la razón o la fuerza". Levantamientos armados sucesivos son liderados por próceres y generales, a los que se unirían luego ríos de trinitarios.

La época neocolonial sumió a la villa en la miseria. Luego vino el abandono oficial, sumado al aislamiento geográfico hasta mediados del siglo XX.

Mas, Trinidad no se rindió. Sus lomas se alzarían como escenario de significativos acontecimientos durante la última guerra libertaria, cuando los revolucionarios empuñaron las armas y procuraron, bajo el mando del Che, la unidad de las distintas fuerzas que se enfrentaban a la tiranía.

Ya con el triunfo, el pueblo trinitario tuvo la conducción del propio Comandante en Jefe para frustrar el intento de invasión trujillista. Poco después tendría lugar la épica Lucha Contra Bandidos, donde la acción de legendarios hombres puso a salvo la integridad de la victoria.

Marcada por el internacionalismo que viajó por España combatiendo el fascismo y llegó hasta los pueblos de la hermana África, Trinidad se sumerge en su rutina cotidiana de pesca y de café, de construcción y de cigarros.

Atrae su magia de museo al aire libre, de tradiciones y costumbres que lindan entre lo criollo y lo africano.

Trinidad se desnuda ante la vista de un turismo cada vez más creciente, pero guarda su recato de ciudad legendaria. Late, baila y trabaja. Lanza al mundo su voz de indómito paraje. Este sábado, Trinidad fue fiesta y combate de más de 30 000 hermanos que, unidos en la Plaza Primero de Mayo, protagonizaron un nuevo acto de rebeldía contra las amenazas del imperio enemigo.