Nada
nos detendrá ni nos hará retroceder
GRANMA, CUBA 191102 - Iraida Calzadilla y Félix López
MÁS DE 150 000 COMPATRIOTAS COLMARON LA TRIBUNA ANTIMPERIALISTA JOSÉ MARTÍ PARA CONDENAR LAS FELONÍAS DEL GOBIERNO NORTEAMERICANO
Un pueblo embravecido como ha sucedido históricamente ante cada acción desvergonzada de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba se reunió ayer, en otro de nuestros históricos actos, para condenar el reciente hecho de piratería aérea, el terrorismo, la Ley asesina de Ajuste Cubano, y las políticas y grupos mafiosos que las incitan y promueven desde territorio norteamericano.
A las seis de la tarde, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro entró a la Tribuna Antimperialista José Martí, acompañado de los Comandantes de la Revolución y los líderes juveniles y estudiantiles, símbolos de una indestructible unidad generacional, ya se habían reunido más de 150 000 compatriotas cual mar embravecido o machete con filo de verdad, para denunciar la injusticia y patentizar el derecho de los cubanos a exigir y defender su libertad.
Randy Alonso, miembro del Comité Nacional de la UJC, en representación de todo ese pueblo, expresó que nada nos detendrá ni nos hará retroceder en nuestra lucha. Nuestra moral, principios, ideas y la hermosa obra que hemos construido son armas formidables para destruir las felonías, las groseras mentiras y las cínicas políticas de nuestros adversarios: "Sigamos en combate, prestos y altivos porque solo los que luchan podrán alcanzar definitivamente la victoria", afirmó.
En el acto multitudinario, sin que las frías temperaturas pudieran minimizar el fervor patriótico, 15 oradores patentizaron la irrenunciable vocación de este pueblo de defender a su Revolución. Rogelio Polanco, director del periódico Juventud Rebelde, denunció la grave arbitrariedad del Gobierno de Estados Unidos, que aprueba gastos multimillonarios para defender sus fronteras de la amenaza terrorista y, sin embargo, abre sus cielo y aeropuertos a vulgares secuestradores solo porque son cubanos. Exigió el cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de seguridad aérea y de los acuerdos suscritos al respecto.
También, los periodistas Lázaro Barredo y Arleen Rodríguez, se pronunciaron contra la complacencia de la familia Bush con la mafia anticubana de Miami a lo largo de los años, hecho que solo se justifica con las propias declaraciones del Presidente norteamericano ante las cámaras de la televisión: "Nunca olvidaré la deuda que yo tengo con ustedes", tratando inhumanamente a los emigrantes ilegales de otros países mientras protegen a los cubanos con la asesina Ley de Ajuste.
Hassan Pérez Casabona, presidente nacional de la FEU, trajo a la Tribuna la indomable rebeldía de los universitarios cubanos. Denunció cómo por obra y gracia de la mentira se reiteran las acusaciones a Cuba de producir armas biológicas, de "supuestas" acciones de inteligencia de nuestros diplomáticos... Todo eso forma parte de la doble moral de la Casa Blanca, pero para ello existe un antídoto en esta Isla: "Cuba se agiganta y su moral crece".
Bien sabe el pueblo norteamericano que el cielo puede vestirse de muerte, recordó Claudia Felipe, presidenta nacional de la FEEM, para luego sugerir la confección en los Estados Unidos de un diccionario del cinismo, donde los héroes son considerados criminales, como nuestros Cinco Compatriotas, y los secuestradores y piratas recibidos como héroes. No menos valerosas fueron las intervenciones de las pioneras Gretel Raffuls y Solanch Sanz Suárez, quienes recordaron cómo muchos niños que vivían felices en esta Isla fueron arrastrados a aventuras que en muchos casos los llevaron a la muerte.
Cuba, dijo con seguridad Elizabeth Mirabal, estudiante del IPVCE Lenin, se siente embajadora de la verdad irrefutable, está de pie, ha conquistado su libertad y no volverá al grillete. Para Miguel Manuel Fraga, vicepresidente de la FEU de la Facultad de Derecho, Bush que es un presidente impuesto por la mafia se ufana de liderar una gran cruzada antiterrorista y se olvida de los verdaderos culpables de este mal: varias administraciones que lo antecedieron, entre ellas la de su padre, que dejó en libertad a asesinos como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, a los matones de Comandos L y F4, y a los de Alpha-66. ¿Por qué no los arresta y los envía a la cárcel?, preguntó.
Era exacta María Isabel Torres, directora de la Escuela de Artes Plásticas de San Antonio de los Baños, cuando decía frente a la Oficina de Intereses del imperio que estamos en combate y la Patria nos mira orgullosa. La Isla, sentenció Alberto Naranjo, director del hogar materno de La Habana Vieja, ha mantenido una política limpia y honesta en el cumplimiento de los acuerdos migratorios con EE.UU., y jamás los ha violado. Esa verdad nos hace fuertes e invencibles. Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, resumía en sus palabras el país que estamos defendiendo: una Cuba libre de procónsules yankis, de corruptos, traficantes y de impunidad para los terroristas.
Nadie mejor que Ernesto Chico Véliz, investigador del Centro de Ingeniería Molecular, para desmentir la mentira que Otto Reich no deja de repetir sobre Cuba y la producción de armas biológicas, tapando sus oídos ante las opiniones de los científicos norteamericanos que han apreciado nuestro arsenal, pero de vacunas, medicamentos e investigaciones en bienestar de nuestro pueblo y de millones de pobres en el mundo.
El capitán de corbeta Gonzalo Ochoa González recordó cómo la asesina Ley de Ajuste Cubano ha llevado a la muerte a muchas personas, pero también resaltó el valor de honorables cubanos que murieron para frustrar delitos de piratería aérea.
Junto a los oradores, el arte revolucionario también subió al escenario de la Tribuna Antimperialista: Corina Mestre, Raquel Hernández, Conjunto Folclórico Raíces Profundas y Grupo Manguaré.
Al acto asistieron, además, miembros del Buró Político, de los Consejos de Estado y de Ministros, dirigentes del Partido, del Gobierno, la UJC y organizaciones estudiantiles y de masas, además de los familiares de nuestros Cinco Compatriotas y los del pionero Elián González.