Colosal
proeza del pueblo
JUVENTUD REBELDE, CUBA 271002 -Hugo García
JAGÜEY GRANDE, Matanzas. De colosal proeza del pueblo calificó Fidel la culminación, en lo fundamental, de las viviendas dañadas por el paso del huracán Michelle, que trajo pérdidas por 1 866 millones de pesos, como ningún otro fenómeno atmosférico en el periodo revolucionario.
Desde el podio situado a apenas unos metros del lugar desde donde en 1961 dirigió la Batalla de Playa Girón, en el histórico central Australia, el líder de la Revolución recordó la furia del fenómeno meteorológico, el cual causó afectaciones materiales graves en 8 provincias: casi la mitad del país, donde reside el 53 por ciento de la población.
La promesa de que nadie quedaría desamparado ni desprotegido y que las labores concluirían en el plazo de un año, sin afectar los programas de la Revolución fue cumplida, pese a la tensa situación económica del país y la crisis mundial agravada por los hechos del 11 de septiembre.
Para lograr esta proeza se destinaron cuantiosos recursos de las reservas estatales y se aceleró la producción de las fábricas de materiales de construcción.
Esto ha requerido, expresó el Comandante en Jefe, siete veces más recursos financieros y humanos que los empleados en cualquier otro huracán. El monto total ascendió a 574,4 millones de pesos y 157,4 millones de dólares. Los servicios a la población se restablecieron en las fechas prometidas. Se entregó suplemento alimentario a más de 3,5 millones de personas, durante siete meses y gratuitamente.
Dijo que también se ha trabajado en la recuperación de las afectaciones pendientes de ciclones anteriores, y que lo restante se tratará de construir este mismo año.
Se refirió al barrio de La Pista, perteneciente a Jagüey Grande, el cual visitó el 11 de noviembre de 2001, y que hoy muestra un rostro nuevo y vecinos muy contentos.
Fueron afectadas 179 814 viviendas, de ellas 18 243 destruidas totalmente. ¡Ni las bombas de Hiroshima y Nagasaki!, comparó.
En tres provincias se concentró el 77 por ciento de esa destrucción. Matanzas, con el 32, Villa Clara, 25, y Cienfuegos, el 20. En números redondos, comentó, significaba 138 000 casas, aproximadamente la cuarta parte de los inmuebles de esos territorios y afectaciones a más de 700 000 personas, de ellas 72 000 que quedaron sin hogares.
Cuantiosos fueron también los daños en la agricultura y servicios vitales como las comunicaciones, electricidad y abasto de agua. Ejemplificó que solo en el cítrico se perdieron 27 millones de dólares por concepto de exportaciones.
En la actividad turística, se cerraron 10 hoteles, con 647 habitaciones en Varadero y en otros polos. De igual modo más de 6 000 instalaciones sociales, entre ellas 1 500 escuelas, las cuales fueron reconstruidas a toda velocidad.
El Jefe de la Revolución destacó la participación de la población y los constructores de varios organismos, bajo el control y la dirección del Partido y el Gobierno y con el concurso de las organizaciones de masas.
Gran número de trabajadores de la industria de materiales, la construcción y la Básica no escatimaron horas para fabricar los elementos necesarios, mientras los transportistas cumplían su parte con igual dedicación.
Los presidentes de los consejos populares y delegados de la circunscripción se sumaron a tiempo completo, 1 400 jóvenes de las provincias de Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos intervinieron durante sus vacaciones, de manera voluntaria, en la reparación de las viviendas de los damnificados.
Este gigantesco esfuerzo generó al país gastos por 57,8 millones de dólares.
Refiriéndose a esta experiencia, señaló que se constituyó un grupo de trabajo nacional, presidido por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, con varios organismos implicados, para garantizar la solución de las obras. Se aplicó el método de que la entrega de cada vivienda nueva estuviera precedida de la firma de un acta de conformidad del beneficiado, y rubricada también por el inversionista y el constructor.
La recuperación del fondo habitacional marchó pareja con el rescate de otros servicios importantes. Citó como ejemplo, que en el turismo las habitaciones con afectaciones parciales estuvieron listas para su comercialización en la temporada de invierno y se trabajó en el alistamiento del resto.
Reflexionó que aunque es aburrido citar cifras, no hay otra forma de cuantificar los daños y la colosal proeza de resarcirlos en medio de una grave crisis económica. Pero no todo se llevó a cabo sin obstáculos y reclamos con razón o sin ella: un número de familias exigió que el alcance de la reparación fuera mayor. Ocurrieron 1 554 denuncias sobre casos de desvíos de materiales, cada caso se analizó, estableciéndose el grado de razón e investigándose cada denuncia.
LA FELICIDAD ENCONTRADA
En nombre de los damnificados, Alexis Medel, estudiante de quinto año de medicina y residente en la comunidad de La Pista, en Jagüey Grande, dijo que su familia había podido recuperar la felicidad perdida y significó que muchos de los beneficiados no tenían cómo agradecerle a la Revolución ese gesto.
También mostraron su gratitud Deysi Hernández y Arelys Pino, de Cienfuegos y Villa Clara, respectivamente. Ambas insistieron en el alcance humano de la obra realizada en menos de un año.
El líder de la Revolución entregó diplomas de reconocimiento a las provincias de Matanzas, Villa Clara y Cienfuegos, que fueron recibidos por los primeros secretarios del Partido de esos territorios.
También se reconoció el aporte decisivo de un grupo de organismos, empresas y entidades del país.
Fidel insistió en que el país está enfrascado simultáneamente en una serie de programas que han podido mantenerse gracias al enorme capital humano de nuestro pueblo, por lo cual Cuba es un verdadero ejemplo.