CRISIS
DE LOS MISILES DE 1962: Nuestro compromiso fue y
es con la verdad
JUVENTUD REBELDE, CUBA 141002 - Luis Hernández Serrano y Marina Menéndez
Declaró el Comandante en Jefe Fidel Castro al intervenir en la sesión final de la Conferencia Internacional sobre la Crisis de Octubre, que concluyó la víspera en el Palacio de las Convenciones
El hombre tiene capacidad prácticamente creciente para satisfacer sus necesidades esenciales. Cuando un periodista nos preguntó cómo era nuestro sistema político y económico, le dijimos que había sido diseñado a mano, con el fin de resolver los problemas, expresó el Comandante en Jefe Fidel Castro en su intervención de casi dos horas en la sesión final de la Conferencia Internacional sobre la Crisis de Octubre que durante dos días se efectuó en el Palacio de las Convenciones.
Si el mundo no puede salvarse, el mejor sistema social no sirve para nada y hay que salvar el mundo, apuntó Fidel.
Al referirse el Jefe de la Revolución al hecho de que en futuras reuniones de este tipo habrá seguramente muchos más aportes reflexivos de sus participantes, comentó, sonriente, los históricos versos del autor de las Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer: Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía.
Argumentó que lo que estamos haciendo en Cuba, lo que se ha logrado hacer en todos estos años, pese a las dificultades, podrán hacerlo otros países, aunque no todos, pues nos beneficia el enorme capital humano que hemos alcanzado.
¿Qué nos permitió resistir? Precisamente nuestro capital humano. El nivel de cultura, los conocimientos alcanzados y el alto nivel de conciencia adquirido por todo el pueblo, su austeridad, su confianza, aseguró.
Al hablar de los peligros actuales de guerra en el mundo, dijo que ello formaba parte de las preocupaciones principales de las naciones y de los pueblos. Y en ese sentido expresó que no cree que abunden los que en el mundo sean partidarios del terrorismo.
Y al mencionar la posibilidad de la amenaza de guerra a nuestra patria, comentó: Nosotros dormimos sin sobresaltos, por la conciencia de nuestra conducta y por la tranquilidad que nos ha dado nuestra propia experiencia en todos estos años.
Aclaró que eso es así, no obstante la realidad de que la palabra seguridad es algo que no hemos conocido en más de cuatro décadas por los riesgos constantes de agresión.
Buena parte de su intervención la dedicó Fidel a agradecer la forma sincera y honesta en que tanto los norteamericanos como los rusos reflexionaron en torno a aquella Crisis de 1962, y acerca de la posición cubana dijo que nosotros no tenemos otro compromiso que no sea el que hemos contraído siempre con la verdad.
Expuso que ya a Cuba apenas le quedan documentos que desclasificar acerca de aquel acontecimiento de hace cuarenta años, pero tal vez se encuentren otros que sigan arrojando luz en torno a esos sucesos.
Explicó que el señor Robert Mc Namara, ex secretario de Defensa norteamericano en los días de la Crisis, cuando minutos antes de las conclusiones del evento se despidió de él, le dijo que ya tenía 86 años y que seguramente no podría estar para el próximo encuentro.
Me exhortó a mantenerme saludable para poder participar en esa futura ocasión. Fue muy amable y me dijo que tal vez bajaría del Infierno para estar presente en las deliberaciones. Y yo le dije: usted seguramente bajará del cielo para participar en esa conferencia. O si no su recuerdo estará entre nosotros por sus palabras sinceras , apuntó.
E inmediatamente después se preguntó quién nos iba a decir a nosotros que un día nos sentaríamos aquí a discutir sobre todos estos temas norteamericanos y cubanos.
Tuvo palabras de elogio para los rusos que participaron en la conferencia, su sinceridad, su forma de reflexionar en torno a aquella crisis y puso de ejemplo el militar de la URSS que contó su experiencia a bordo de un submarino en aquellas jornadas de peligro.
Se refirió igualmente a la valentía y a la sinceridad de Ted Sorensen, entonces asesor del presidente Kennedy, al intervenir y expresar sus ideas sus puntos de vista, sus creencias. Lo escuché con respeto, por su historia y por la responsabilidad que entonces tuvo.
Acerca de la determinación cubana de aquel momento, Fidel precisó que tal vez algunos piensen que la dirección cubana no fue juiciosa, pero nuestras decisiones partieron de puntos de vista que la historia no ha desmentido.
Este país no se desmoralizó. Pasó esa y otras pruebas duras que vinieron después. No fue fácil la prueba del derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS. Pero hemos sido capaces de pasar esa prueba. Las superamos por el aliento de estar avanzando en otros campos en que otros países han retrocedido. Conocemos lo que estamos haciendo y tenemos una seguridad total en que se está abriendo una nueva etapa en la historia de nuestro país.
Dijo que nuestro país tiene 3 000 médicos en Centroamérica y en África y hemos demostrado que podemos erradicar el analfabetismo con nuestro aporte de maestros, como podríamos hacer con el SIDA en África si se pone el financiamiento que se necesita y que nosotros no tenemos.
Por último aseveró que el hambre mata entre 300 y 400 veces lo que mataron Hiroshima y Nagasaki, es decir, cerca de 30 ó 40 millones de personas.
Y concluyó sus palabras asegurando que estaba satisfecho con los resultados de este evento, donde confraternizaron los estudiosos, los actores directos y se extrajeron lecciones importantes en beneficio de la humanidad.