Los Días de Gerardo en la Prisión de Lompoc

AMIGOS DE CUBA, ARGENTINA 200902 -Por Alicia Jrapko,miembro del Comité Libertad para los Cinco de San Francisco, California, EE.UU. 

Para millones de cubanos, las condiciones en la que viven los Cinco Presos Políticos Cubanos en prisiones norteamericanas, es una de sus mayores preocupaciones. Estos Cinco cubanos, quienes entre otras cosas fueron acusados de espionaje, enfrentan sentencias desde 15 años a dos cadenas perpetuas. Desde que fueron sentenciados en Diciembre del 2001, los Cinco fueron trasladados a diferentes prisiones federales alrededor del país. Era obvio que el gobierno de los Estados Unidos pretendió separarlos en un intento por doblegar la fuerza y moral que los Cinco patriotas mostraron en la Corte.  

Las condiciones de las diferentes prisiones donde se encuentran los Cinco, varían entre ellas, y reflejan tanto el clima político del Estado donde se encuentran, como así también el nivel de seguridad de cada prisión.

Gerardo Hernández Nordelo, quien enfrenta la sentencia más severa de dos cadenas perpetuas y 80 meses, se encuentra en la prisión federal de Lompoc en el Sur de California. A la prisión de Lompoc la llaman “The New Rock” (La Nueva Roca) porque fue la prisión que sustituyó a la prisión de Alcatraz que era conocida como “The Rock” (La Roca). Allí son enviados presos que han tenido algún problema de disciplina en otras cárceles, y si por 18 meses sus comportamientos mejoran los asignan a cárceles de menor rigor.

Las celdas son pequeñas, ya que Lompoc es una prisión muy antigua. Cada  movimiento de los presos está controlado. Por ejemplo para ir al comedor, a la  biblioteca o a la yarda, solo se puede hacer cuando se anuncia un “movimiento” a través de los altoparlantes.

Gerardo se levanta a las 5:50 de la mañana al igual que los demás prisioneros. En ese momento, los guardias abren automáticamente las rejas de todas las celdas y de allí los presos pueden salir para las áreas comunes de la unidad. Entre las 6:15 y las 6:30 llaman para el desayuno. Después del desayuno los presos regresan a sus celdas o a las áreas comunes donde alrededor de las 7:45 llaman para ir al trabajo.

En las prisiones federales, es obligatorio trabajar. La compañía que opera todas las producciones de las prisiones se llama “Unicor”. En Lompoc hay tres fábricas: una ensambladora de cables, una imprenta y una fabrica de señales. Las tres fábricas se encuentran adentro de la prisión.  Conseguir trabajo en las fábricas no es fácil, ya que muchos prisioneros quieren trabajar en ellas. Aunque el pago es ínfimo, para muchos presos el trabajo es la única fuente de ingreso que tienen. Si los prisioneros no consiguen trabajo en la fábrica, son asignados a otras tareas, como limpieza, la cocina o servicios, etc.

Gerardo primero comenzó a trabajar en la fábrica de cables, pero después de un mes, consiguió trabajo en la fábrica de señales, el cual es un poco más interesante. En ella se fabrican desde pequeñas calcomanías hasta grandes señales para autopistas. Los clientes de la fábrica son todas instituciones o agencias del gobierno. Por ejemplo, el Servicio de Bosques ordena posters con mensajes contra incendio para utilizar en los Bosques Nacionales. La fábrica también produce placas conmemorativas, o carteles de “no fumar”. Las jornadas de trabajo son desde las 8 de la mañana hasta las 3:30 de la tarde con un recreo de 15 minutos a las 10 de la mañana y el almuerzo aproximadamente a las 11:15 de la mañana.

En los Estados Unidos, la industria de las prisiones, ocupa el segundo lugar en relación a la cantidad de personas que trabajan en ella. La corporación de prisiones federales genera ganancias exorbitantes. Los presos ganan entre 23 centavos a $1.15 por hora, mientras que el salario mínimo fuera de las prisiones es de $5.15 por hora. El salario mínimo - fuera de las prisiones - es lo que cualquier persona en cualquier trabajo gana, aun cuando esa persona no tenga ninguna preparación o educación. En estos momentos ese salario ni siquiera se acerca a la cantidad necesaria para satisfacer las necesidades básicas de una familia. Gerardo gana un promedio de entre 60 y 80 dólares por mes, o sea aproximadamente 50 centavos por hora.

Al igual que en cualquier otro empleo, en las prisiones, los jefes identifican a los trabajadores más capaces para asignarlos a trabajos determinados. Gerardo fue asignado a un trabajo de mucha responsabilidad. No es precisamente porque quieran que Gerardo se supere o tenga un mejor bienestar, sino porque se dieron cuenta de que Gerardo poseía un nivel de educación y conocimiento, el cual podían utilizar para beneficio de la fábrica. No es sorpresa, ya que Gerardo al igual que los otros 4 patriotas rehenes del imperio, fue educado en Cuba, donde todas las personas tienen acceso a la educación gratuita y de indiscutible calidad, desde el jardín de infantes hasta las escuelas de graduados y post-graduados. 

Gerardo trabaja en una computadora, donde se encuentran todas las bases de datos de la fábrica y está a cargo de entrar las órdenes, llevar los datos, redactar las órdenes y pasarlas a producción, cerrar las órdenes cuando son enviadas a los clientes, hacer los informes de ventas y los estatus de órdenes, y además, él responde a cualquier solicitud de datos.

A las cuatro de la tarde, de regreso del trabajo, cierran las celdas y hacen un conteo de los presos. Entre las 4:30 y las 4:45 abren las celdas, y a las 5 de la tarde hay un movimiento para “actividades” o sea para los que quieran ir para la yarda, la biblioteca o la iglesia. Alrededor de las 5:30 llaman al comedor y de ahí se regresa a la unidad o se puede ir directo para la yarda.

Después de la cena, Gerardo casi siempre regresa a bañarse, y ya para las 6:30 de la tarde a veces mira las noticias en el televisor, aunque la mayoría de las veces, prefiere leer, dibujar, escribir o responder a las múltiples cartas que le llegan a diario.  Tiene tiempo hasta las 10 de la noche para enviar las cartas, ya que a esa hora cierran las celdas hasta el día siguiente.

Debido a la difusión del caso dentro y fuera de los Estados Unidos, Gerardo recibe entre 5 a 10 cartas por día procedentes de todas partes del mundo y al igual que los otros 4 patriotas Cubanos, se ha ganado el corazón de miles de personas amantes de la paz y la justicia.  Su mayor preocupación es no tener suficiente tiempo para contestar todas esas cartas, pero trata de responder a todas las personas que le escriben, aunque la respuesta tenga que demorar en llegarles. Su deseo es expresar su agradecimiento por todo el apoyo y buenos augurios que le llegan de todas partes, y a su vez disculparse por no tener el tiempo suficiente para contestar con prontitud cada una de las cartas que recibe diariamente. Para él, las cartas de solidaridad son muy alentadoras y lo estimula saber que hay tanta gente que lo apoya.  

Además de responder la  correspondencia, Gerardo dibuja caricaturas que pronto comenzarán a ser publicadas en Cuba.

En la celda de Gerardo, no hay una silla o una mesita para escribir, y a pesar de que ya se ha acostumbrado a escribir y a dibujar de pie, apoyando el papel en el ropero de la celda, su mayor obstáculo no es la falta de infraestructura para sentarse a escribir, sino la falta de tiempo. Como dice Gerardo, él no es un caricaturista “de carrera” sino uno “a la carrera”.

Lo que es evidente en Gerardo, es su habilidad para permanecer fuerte y comprometido con la lucha para defender a su pueblo, y a pesar de las adversidades, conserva su gran sentido del humor. Gerardo no tiene ninguna duda de que un día será libre y podrá regresar a su amada patria.

Desde hace dos meses, Gerardo está solo en su celda ya que su “celly” como le llaman allí a un compañero de celda fue enviado a otra prisión. Para él, ésta es una gran ventaja, ya que al estar solo, está un poco más cómodo, y además puede adornar la celda a su gusto. Él tiene en su celda dos murales que consiguió con mucha persistencia, adornados con fotos de Fidel, el Che, Mandela, imágenes del pueblo cubano en las Tribunas Abiertas y marchas, dibujos que le enviaron los pioneros y fotos de manifestaciones de los grupos de solidaridad.

Los martes, jueves y sábados, muestran películas y si vale la pena, Gerardo trata de ir, ya que le apasiona el cine. Los fines de semana, la jornada comienza un poco mas tarde y como no se trabaja, él casi siempre renuncia a su desayuno para descansar y recuperarse del cansancio acumulado durante la semana. En lo posible, uno de los dos días del fin de semana, trata de salir a la yarda después del almuerzo para hacer ejercicio y tomar sol, y el otro día del fin de semana lo aprovecha para lavar y secar su ropa, limpiar su celda y continuar con la correspondencia acumulada. Los sábados son especiales para él ya que en lo posible es cuando trata de llamar a Cuba y hablar con sus seres queridos.

Cada prisionero tiene una cuenta con el dinero que ganan con su trabajo y lo que reciben de sus familiares u otras personas. No todos los prisioneros tienen contacto con sus familiares, y si lo tienen, como la gran mayoría de los prisioneros en los Estados Unidos son pobres, los familiares no tienen dinero para ayudarlos. Con excepción de las diferentes comidas, los prisioneros tienen que pagar por todo, como por ejemplo sellos postales, papel, sobres, lápices, y hasta las llamadas telefónicas que son más caras que afuera de la prisión. Todas las cosas que están a la venta se encuentran en la comisaría (commissary) y los martes es el día en que los presos pueden ir allí, donde llenan una lista y compran lo que necesitan.

En la prisión de Lompoc hay alrededor de 20 cubanos, y en la unidad donde está Gerardo, son 6 incluyéndolo a él. Todos son Marielitos, y aunque muchos de ellos ya han cumplido sus sentencias, están retenidos por Inmigración, por tiempo indefinido. Algunos de ellos llevan desde diez, quince y hasta veinte años presos. Esta situación ha sido creada por el cruel e inmoral bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos en contra de Cuba desde hace 43 años, y debido a ello, no existe tratado de extradición entre ambos países. La situación de los cubanos detenidos indefinidamente no es solo un fenómeno de la prisión de Lompoc; lamentablemente son miles y se encuentran en todas las prisiones del país.

Muchos de los cubanos que están en la prisión con Gerardo, no tienen ningún contacto con sus familiares y él, en una muestra de solidaridad y buenos sentimientos, ha ayudado a algunos de ellos a localizar a sus familiares en Cuba. Gerardo se hizo algo conocido debido a este noble gesto y hasta presos norteamericanos le han pedido que los ayude a localizar a sus familiares. Muchos de los cubanos que se encuentran en prisión con Gerardo, consideran que haber salido de Cuba ha sido el error más grande de sus vidas, y algunos se declaran abiertamente revolucionarios. Muchos de ellos le han pedido a Gerardo fotografiarse con ellos y han enviado las fotografías a sus familiares en Cuba. Otros han compartido con él las cartas que reciben de sus familiares donde les piden que cuiden a Gerardo, y que sean solidarios con el.

Pero el caso de Gerardo, al igual que el caso de los otros cuatro patriotas Cubanos, también es conocido por otros presos. Varios han leído los alegatos, y algunos le han pedido que les regale un libro firmado por el. Hay varios presos negros que regularmente le piden prestado algunos de los materiales en Ingles que él recibe, para leerlos. Muchos de ellos siguen muy de cerca el caso de Mumia Abu-Jamal y varios le han expresado a Gerardo su admiración por Fidel.

Gerardo tiene una radio y su mayor anhelo es sintonizar una radio proveniente de su patria. Como buen cubano, acostumbrado a resolver cualquier problema, ha hecho varios intentos por sintonizar Radio Habana Cuba. Después de varios intentos, logró  sintonizar la BBC de Londres donde a cierta hora puede escuchar un servicio en español y además, después del servicio en español Gerardo logra sintonizar RHC en Ingles. Aunque con muy baja frecuencia, y casi sin poder escuchar lo que dicen en la radio, sin embargo puedo alegrar su corazón escuchando música y sobre todo como bien dice Gerardo, se “carga las baterías” con el Himno.

A diferencia de otros prisioneros en los Estados Unidos, Gerardo, Ramón, René, Fernando, y Antonio, son los únicos prisioneros políticos que tienen el apoyo incondicional de todo su pueblo. Ellos adentro de prisiones norteamericanas y la inmensa mayoría del pueblo cubano libran la misma batalla. La batalla por la libre autodeterminación de ese pueblo heroico y el derecho de defenderse en contra de todo tipo de agresiones.  

Ellos, mas temprano que tarde, regresarán a su patria.