Mensajes de los cinco prisioneros políticos cubanos en Estados Unidos por el 26 de julio

JUVENTUD REBELDE, CUBA 300702

MONCADA

Su vigor llega a mis venas

Cultiva flores de rebeldía

Eleva el honor de la Patria mía

Y su ejemplo acalla mis penas.

Hoy, Julio 26 me entregas

Página de historia bravía

Hombres con armas hacen poesías

Pues por Cuba se pelea hasta que mueras.

Y contigo aprendí de glorias

Del valor de patriotas sin nombres

Que la virtud mayor de un hombre

Es defender la Patria con la vida.

Moncada hoy se revive

En La historia me absolverá

Renace en cinco almas tenaces

Que honrados te defienden con sus vidas.

Y la cárcel que nos castiga

Pretendiendo alejarnos de ti

Solo cultivan a un Martí

Y una Revolución sin ortigas.

¡Gloria al Moncada!

Que vivas

Pues en tu ejemplo

Aprendimos a ser así.

 

RLS

Julio 11, 2002.

1:12 pm.

USP Beaumont, Texas

 

 

 

Julio 23 del 2002.

“Año de los Héroes Prisioneros del Imperio”

MENSAJE AL PUEBLO DE CUBA

Desde las cárceles del Imperio compartimos con el pueblo de Cuba el júbilo por la celebración del 49 Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada. Fue este un acto de profunda trascendencia revolucionaria, ética y moral.

En la obra revolucionaria toda, en la Batalla de Ideas que libramos, y en la respuesta digna y contundente que los cubanos dimos recientemente al aprendiz de César de estos tiempos, estamos defendiendo los retos éticos y morales de la acción audaz de aquel 26 de Julio de 1953.

POR CUBA

POR FIDEL

Y HASTA LA VICTORIA

PATRIA O MUERTE  -  VENCEREMOS

Fernando González Llort

FCI Oxford

 

MENSAJE DE RENE GONZALEZ SEHWERERT A LOS GRUPOS DE SOLIDARIDAD CHILENOS POR EL 26 DE JULIO

Queridos hermanos de Chile:

Han pasado ya 30 años desde que nuestro Comandante Fidel Castro llevara con su visita a la patria de O”Higgins el abrazo del pueblo de Martí. Ambos países compartían entonces, cada uno desde su propia perspectiva, la tarea de materializar el sueño de una sociedad más justa y humana.

En su andar inexorable, el mundo ha seguido haciendo, o en muchos casos deshaciendo, historia. Aquel sueño del pueblo chileno fue ahogado en sangre un 11 de septiembre con el asesinato del presidente Salvador Allende y la instalación de un régimen de terror en el país.

Cuba defiende sus sueños con denuedo en un mundo unipolar en que algunos cantan un réquiem a la historia; un mundo más complejo aun tras la salvajada que, coincidentemente otro 11 de septiembre, ha dado pie para que el Imperio dé rienda suelta a sus crueles instintos asumiendo su papel de víctima y pregonando el fin de su inocencia, ni que existiera criatura tal, como un imperio inocente.

Y mientras se nos indica desde el Norte a quiénes considerar terroristas y a quiénes no, o en qué dirección rota el eje del mal, el nuevo César va a Miami a celebrar una pseudo efemérides, rodeado de matones y asesinos, incluyendo a quien, tras volar en pedazos a un ex canciller chileno, recibiera todas las gracias de la justicia norteamericana.

Y su hermano, quizá en el futuro un aspirante a la corona, designa a la Corte Suprema de la Florida a uno de entre tantos abogados que, con su entusiasmo digno de mejor causa, corre a la defensa de uno de los peores terroristas del hemisferio. Semejante desfachatez, desvergüenza e irrespeto a la inteligencia humana, a la vista de un mundo que asiste imperturbable, hace palidecer el otorgamiento por Calígula de una senaduría a su cabalgadura, hecho que en comparación parecería un ejercicio de sabiduría, mesura y ética política. Dos mil años después, el cuadrúpedo podía haber sido vestido como emperador ante el aplauso genuflexo y ciego de gran parte del planeta.

Ante tal estado de cosas, el sueño de Allende y de Fidel cobra vigencia. Una sociedad más humana y justa, que anteponga la solidaridad y los principios a la arrogancia, la avaricia, la fuerza bruta y el individualismo es la única alternativa viable hacia la supervivencia de nuestra especie.

Por proteger esa sociedad, por resguardarla del terrorismo y de la muerte, hoy cinco patriotas cubanos somos depositarios de todo el odio del Imperio y guardamos injusta prisión en sus cárceles. Otros cubanos han dado sus vidas, tal como también miles de chilenos lo hicieron heroicamente bajo el peso del aparato represivo más siniestro diseñado por las academias policiales, militares y de inteligencia del Norte.

Pero los sueños no podrán ser confinados ni suprimidos mientras viva un revolucionario. Hoy, en ustedes y en no-sotros, se perpetúa el abrazo de los pueblos de O”Higgins y de Martí. En Cuba, y en quienes con su cariño la apoyan, ha querido la historia depositar esa esperanza de un mundo mejor para el futuro, haciéndonos para ello depositarios de la dignidad y el decoro del presente.

Cuando las grandes alamedas de ese mundo se hayan abierto el paso a través de la estupidez, el dinero y el humo de la pólvora, nuestros hijos nos sabrán dar las gracias por haber mantenido vivos, para su pleno disfrute y bajo las circunstancias más adversas, los sueños que hace ya más de 30 años con Allende y Fidel emprendimos juntos.

¡Viva la memoria de Salvador Allende!

¡Viva Fidel!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Socialismo o muerte!

¡Venceremos!

12 de julio del 2002.

Gerardo Hernández Nordelo

Ramón Labañino Salazar

Fernando González Llort

Antonio Guerrero Rodríguez

René González Sehwerert