La
democracia directa es posible
JUVENTUD REBELDE, CUBA 240602 - René Tamayo León
Asistió Fidel a la Mesa Redonda Informativa de la televisión, que tuvo su sede, este sábado, en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana. Realizan profesores y alumnos análisis político y jurídico de la propuesta de reforma constitucional sometida por las organizaciones de masas a la Asamblea Nacional del Poder Popular
La voluntad política del pueblo, que hizo suya la propuesta de las organizaciones de masas de someter a la Asamblea Nacional el proyecto de reforma constitucional que entre sus preceptos solicita establecer en la Carta Magna que el socialismo es intocable, deberá encontrar su expresión jurídica entre este lunes y martes, cuando el parlamento inicie una sesión extraordinaria con ese fin.
Un análisis de este hecho político y jurídico en que el pueblo, como titular de la soberanía nacional según establece la Ley de leyes, demanda la reforma, se realizó la víspera en la facultad de Derecho de La Universidad de La Habana, a la que asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.
En un nuevo escenario, la Mesa Redonda Informativa de la Televisión tuvo como ponentes a prestigiosos profesores de esa escuela y varios alumnos. Los sucesos, de alta connotación jurídica, no podían pasar por alto en el escenario donde aprendieron parte de los más elevados líderes y pensadores de la jurisprudencia y la historia nacional.
Como lo calificó el doctor Julio Fernández Bulté, profesor titular de la Facultad, el actual proceso cubano se inscribe dentro de lo más avanzado y progresista del pensamiento filosófico y constitucionalista moderno en el mundo, e introduce virajes inusitados en tales prácticas.
El mundo no puede ser engañado: es el pueblo quien lo pide. Y así quedó expresado en la marcha de más de nueve millones de personas haciendo patente su adhesión al proyecto socialista, y luego con las 8 188 198 firmas de respaldo a la propuesta de las organizaciones de masas de la Isla, pilares legales e históricos de su sociedad civil.
La solicitud de dejar plasmado en la Constitución la inalterabilidad de nuestro sistema político y económico, "es lo más radical, lo más deslumbrantemente positivo en la historia constitucional de toda la humanidad", señaló Fernández Bulté, para quien en estos días presenciamos un ejercicio de democracia directa que debe ser observado por académicos, politólogos y analistas en todo el mundo.
PISOTEANDO EL DERECHO INTERNACIONAL
A solicitud de Randy Alonso, moderador de la Mesa, el máster Juan Mendoza, vicedecano de la Facultad de Derecho, dio inicio al panel con un análisis de las flagrantes violaciones del presidente George W. Bush al derecho internacional, especialmente lo estatuido en la Carta de Naciones Unidas, y cuyos planteamientos fueron una amenaza directa a la Isla.
Sus declaraciones del 1 de junio en la Academia Militar de West Point, contienen un grupo de postulados claros sobre el desprecio de la actual administración estadounidense hacia las más elementales normas del derecho internacional señaló.
Bush dijo allí que EE.UU. dejaba atrás la "doctrina de la disuasión" y ahora se regía por la filosofía de la acción: que sus fuerzas militares "deben estar listas para atacar en cualquier rincón del mundo"; que su "poderío militar es imposible de desafiar"; y que "la causa de la nación es mayor que la defensa de la nación".
Se trata agregó Mendoza de una filosofía de ver al mundo desde una perspectiva totalmente atentatoria de las reglas básicas sobre las cuales se erige todo el sistema internacional. Y estas recordó no son concepciones abstractas; tienen un carácter obligatorio vinculante, e incluyen, en la Carta de Naciones Unidas, la expulsión de quienes las violan. Sin embargo, Bush les pasa por arriba, las pisotea.
El artículo dos de la Carta de la ONU explicó tiene que ver con la convivencia pacífica. Entre esos principios está la igualdad soberana de los estados; el arreglo de las controversias internacionales por medios pacíficos; y la abstención de los estados al uso de la fuerza y la amenaza para sus relaciones con otros países. Washington lo contradice.
La verdad del mundo de hoy es una: estamos en un momento en que el mandatario de la nación más poderosa presenta su especial visión del mundo, a partir de una quiebra total del sistema de Naciones Unidas, las reglas que la organizan y su estructura. Así es. No importa que la ONU sea el producto del desarrollo civilizatorio de la humanidad.
Y todo el poder reaccionario de EE.UU. acompaña a "su presidente". Una muestra: la aprobación por el Senado de una llamada Ley de protección de los hombres del servicio norteamericano, según la cual el jefe de la Casa Blanca puede usar todos los medios para liberar a militares de ese país que se juzguen en la Corte Internacional de Justicia. O sea, que hasta la culta Europa, en especial la pacífica ciudad de La Haya, Holanda, sede de dicho tribunal, está amenazada.
En estas circunstancias, alertó Mendoza, el pueblo de Cuba tiene que actuar. No hacerlo significa pecar de una ingenuidad política imperdonable.
CADA VEZ MÁS REVOLUCIONARIA
El curso de la historia constitucional mundial fue abordado en la Mesa por el profesor Fernández Bulté, quien dio una clase magistral sobre un movimiento que data de las grandes revoluciones burguesas de los siglos XVIII y XIX, y que partía de la conquista filosófica y práctica de que los pueblos no deben ser gobernados por hombres reyes y príncipes, sino que los pueblos son los soberanos verdaderos.
Al respecto, el experto hizo un aparte sobre la Constitución de EE.UU., que aprobada por 56 personalidades, todas de clases pudientes o intelectuales, apenas ha variado y nunca fue consultada al pueblo.
El doctor Eduardo Torres Cueva, profesor titular de la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, realizó por su parte un recorrido por la historia constitucional de la Isla, que tuvo sus fundadores primeros en Félix Varela y luego en José Antonio Saco, para dar más tarde paso a las constituciones de la República en Armas, desde Guáimaro, pasando por Baraguá, Jimaguayú y la Yaya.
Con ellas nace explicó el pensamiento jurídico revolucionario. Fueron constituciones para regir la guerra, pero sentaron las aspiraciones para cuando ocurriera la independencia, frustrada con la intervención norteamericana, que ejecutó una reestructuración política del país, que luego conduciría a la Constitución de 1901, en medio de la frustración del apéndice plattista, que cercenó el elemento fundamental de toda constitución: la soberanía.
Pero esta frustración señaló Torres Cueva creó la cultura de la resistencia y el desarrollo de un movimiento revolucionario. Fue un proceso en cuyo transcurso también se imbricó la Constitución del 40 entre las leyes que se establecían y la lucha por lograr que esas leyes fueran realmente reflejo de los intereses del pueblo. Pero ninguna resolvió el problema fundamental: el pueblo como poder real.
UNA CONSTANTE LEGITIMACIÓN
Sobre el movimiento popular de los últimos días en la Isla, a raíz de las amenazas del presidente de EE.UU., los panelistas de la Mesa Redonda Informativa recordarían el precepto de que la legitimación de un régimen no se encuentra en el mismo ordenamiento jurídico, sino en el proceso político en el cual el pueblo muestra su consenso, adhesión y apoyo.
La revolución cubana indicó Fernández Bulté primero se legitimó por la toma de las armas, luego en Girón, más tarde en lucha contra bandidos, la Primera y Segunda Declaración de La Habana, la Constitución Socialista de 1976, que fue refrendada por el 97,7 por ciento de los ciudadanos. Es un país concluyó que siempre ha prodigado estos signos y "ahora estamos frente a uno de los más contundentes y electrizantes procesos de legitimación que se pueda ver en la contemporaneidad".
La doctora Lissette Pérez Hernández, profesora de Derecho Constitucional, abundaría en el carácter axiológico de las cartas magnas, pues siempre son portadoras de ideología, fundamentos políticos, valores. Y las amenazas de Bush, "agreden la esencia misma de nuestro sistema. Van dirigidas directamente contra los principios y valores que nuestra constitución declaró como básicos." Así apuntó más adelante "defender y proteger la Constitución, en especial sus fundamentos políticos, sociales y económicos, es defender el socialismo".
En su evaluación de los actos de la ciudadanía en las últimas semanas, el doctor Eduardo Lara profesor titular de esta escuela, estimó que estos no deben verse solamente como una legitimación. "Se trata de la expresión directa del poder; son actos constitucionales, actos de soberanía. Y cuando la soberanía es del pueblo, y el pueblo la ejerce directamente o a través de las asambleas, estamos más que en una legitimación; es un acto de soberanía. Es un acto constitucional.
Para Martha Prieto, también profesora de la Facultad, todo texto constitucional debe ser político y jurídico a la vez; "para que un texto constitucional mantenga su unidad, se requiere que lo que está en la norma se corresponda con la constitución de facto". En su criterio, las reformas permiten adecuar la Ley de leyes a los tiempos y que se mantenga la unidad. Y como el pueblo es quien la estableció, el pueblo debe ser quien la reforme.
Martha expuso sus criterios a través de un análisis comparativo de las constituciones de otros países. E hizo evidente que ni en Estados Unidos o España, Alemania, El Salvador, Argentina... hasta nombrar a la mayoría de los países "democráticos", existe la posibilidad constituyente de sus pueblos.
José Luis Toledo, decano de la facultad de Derecho de la Universidad de La Habana y presidente de la Comisión de Asuntos Jurídicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, señaló la imposibilidad de negar el carácter plebiscitario popular de las marchas, actos, mítines, firmas practicados por más de ocho millones de cubanos en los últimos días.
Han sido expuso la expresión política que el pueblo ha adoptado como respuesta enérgica, decidida, contundente, a las manifestaciones del Presidente de los Estados Unidos y a sus pretensiones injerencistas.