primero de mayo: Marchamos por todos

JUVENTUD REBELDE, CUBA 020502 -José Luis Estrada Betancourt

La historia a veces es caprichosa. Ella se encarga de ir entretejiendo los hechos. Ella tiene el don de ir acercándonos a nuestras raíces, de mostrarnos quiénes y por qué somos. Por lo menos este mayo hizo recordar aquel de 1890, el primero de tantos primeros. Entonces la solidaridad acompañó a tres mil habaneros que desde el antiguo Campo de Marte —hoy Parque de la Fraternidad— caminaban rumbo a la esquina de Consulado y Virtudes.

Algunas calles de La Habana fueron testigos esa tarde de la marcha protagonizada por muchos de sus hijos, quienes amonestaban la sentencia de los tribunales norteamericanos que habían dictaminado contra los trabajadores de Chicago, procesados con motivo del sangriento enfrentamiento de la Plaza de Haymarket.

Ni siquiera los agentes del orden pudieron evitar el reclamo de la clase obrera cubana para que la burlada justicia se reivindicara. Al final, aunque no se pudo evitar el crimen, su sentido de lo justo, su federación con la verdad la impulsaron a protagonizar huelgas, a solicitar el indulto de los condenados al gobernador de Illinois, a recaudar fondos para luchar por la libertad y la vida de los encarcelados.

Así hemos sido los cubanos: fraternos de nuestros allegados, aliados de los desposeídos. Y continuamos siéndolo 112 años después. Esa es la demostración de que somos defensores de la certeza.

Por eso ayer la historia se colmó de dignidad, recogió las pisadas firmes, la decisión inquebrantable de edificadores de futuro, el precepto infatigable de cumplimentar el regreso y la seguridad del próximo abrazo a los heroicos hermanos injustamente encarcelados.

Ayer millones de cubanos avanzamos en un solo bloque con otra razón tan importante como aquella de hace poco más de un siglo. Una vez más caminamos imputando al imperio, estremeciendo la justicia. Ayer se le hizo frente a la perfidia, a la deslealtad, a la doblez de los doblegados, a aquellos que al pasar de los años voltearán cabizbajos ante los herederos de sus cobardes actos.

Baja es la ganancia que se embolsan los lacayos gestores de la ignominiosa condena en comparación con el elevado precio que tienen que pagar. Al parecer no son buenos con las cuentas o quizás no cuenten con los cálculos de la memoria de las naciones.

Más temprano que tarde la historia hace el balance, pero nuestro tiempo es oro, no podemos permitirnos el lujo de esperar por su dictamen. Para nosotros fue ayer, es hoy y será mañana, hasta que lo logremos. No por obstinación sino por justeza.

Ayer la juventud cubana se diseñó su propio homenaje, creció en sus convicciones, evidenció la grandeza de sus ideales, consolidó su batalla. Ayer todo nuestro pueblo marchó por Gerardo, Fernando, Ramón, René y Antonio. Ayer combatimos por nosotros mismos.