RELACIONES CON MEXICO: Respeto y no traiciones

JUVENTUD REBELDE, CUBA 240402 -Margarita Barrio

Nosotros vivimos de la verdad y de la confianza de que nunca decimos una mentira, eso lo sabe el mundo, nosotros no andamos en la politiquería, afirmó Fidel la víspera en una comparecencia especial en la Televisión cubana.

Una conversación entre dos Jefes de Estado no es una carta de amor, es una conversación política, que poco tiene de privado y no es tampoco un secreto de confesión, dijo.

Al principio de la Mesa Redonda Fidel pidió dar a conocer a la opinión pública cubana la respuesta del gobierno mexicano, en la voz del vocero presidencial de ese país, con respecto a su declaración política realizada el lunes, ante periodistas de medios nacionales e internacionales de prensa.

El Presidente cubano comentó la premura de la respuesta, apenas dos horas después de terminada su intervención pública y afirmó que en ese tiempo no pudieron ser analizadas, con el debido cuidado, sus palabras.

 

NO TENÍA ALTERNATIVA

Entonces abordó punto por punto la declaración de México y precisó nuevamente que él se vio obligado a aceptar la propuesta de Fox, de asistir a la Cumbre de Monterrey y marcharse luego del almuerzo.

No tenía alternativa —dijo—, ustedes escucharon sus palabras. Hablas, almuerzas y te vuelves a Cuba.

Lo que sí no podía aceptar es que no me permitieran asistir al encuentro, porque ningún otro país como el nuestro podía hablar allí libremente y criticar el denominado Consenso de Monterrey impuesto en la Cumbre por Estados Unidos.

Con respecto a la afirmación de México de que Cuba no fue el único país a quien se le alertó de no agredir a nadie con sus palabras, Fidel afirmó que no conoce que a otro mandatario se le hiciera tal señalamiento.

Yo me pregunto —dijo— si a Bush se le hizo esa indicación. Porque ellos son los que tienen bloqueado a nuestro país y sin embargo no conozco que hayan recibido ninguna limitación.

Más adelante afirmó que no quería poner al descubierto toda la verdad, pero que la afirmación de Fox de que él no había tenido ninguna implicación en que Fidel se marchara de la Cumbre apenas unas horas después de su llegada, no podía aceptarla.

Hizo referencia entonces a un editorial del periódico Granma, publicado el pasado 26 de marzo, en el cual se advirtió que Cuba poseía pruebas irrebatibles de todo lo ocurrido que barrerían cualquier duda y que había preferido abstenerse de usarlas, porque no deseaba perjudicar a México, no se deseaba lesionar su prestigio, ni crear en lo más mínimo desestabilización política en ese hermano país.

Y recordó que el editorial terminaba con la siguiente frase: "No pedimos otra cosa que el cese de las provocaciones, insultos, mentiras y macabros planes del señor Castañeda contra Cuba, de lo contrario no quedará otra alternativa que divulgar lo que no hemos querido divulgar y hacer polvo sus falsos y cínicos pronunciamientos, cueste lo que cueste."

Sirva esto de ejemplo —puntualizó Fidel— no quería hacerlo, no quería crear conflicto, nosotros hemos sabido tener paciencia, toda la necesaria para tratar las cosas.

 

¿LEALTAD A FOX?

Entonces se preguntó: ¿A quién debía lealtad, a Fox o a los once millones de cubanos que se preguntaban por qué no explicamos todo? ¿A quién debía lealtad, a Fox, o a los cien millones de mexicanos que fueron engañados? ¿A quién debía lealtad, a Fox, o a más de 500 millones de latinoamericanos engañados? ¿A quién debía lealtad, a Fox, o a miles de millones de personas en el mundo a los que le dijeron que yo tenía libertad de moverme, que nadie usó la menor grosería?

"Con respecto a la legitimidad o no, a la honestidad o no, vamos a discutir esto éticamente, si fue correcto o no lo que yo hice."

El Comandante en Jefe afirmó que una conversación entre dos Jefes de Estado no es una carta de amor, sino un intercambio político, que más tarde o más temprano puede darse a conocer. El Presidente cubano afirmó que todas las conversaciones telefónicas entre los mandatarios de distintos países son registradas.

Explicó que esto es imprescindible, ya que el teléfono es la vía de comunicación moderna y más rápida, y es inevitable guardar esas conversaciones, porque nadie es capaz de recordar luego las mismas, que tienen una trascendencia para los países.

Es inaceptable decir que las autoridades cubanas faltaron a la privacidad —añadió. Esto es pura demagogia y mentira, refirió. Entonces hizo mención a sus conversaciones telefónicas cuando el ataque por Playa Girón, la Crisis de Octubre o cuando las tropas cubanas se encontraban en Angola o Etiopía.

Esto es imprescindible incluso para la historia. Si no se registran estas conversaciones cómo luego se va conocer lo que pasó, precisó.

Es inaceptable —dijo— afirmar que las autoridades cubanas estaban violando la privacidad de una conversación de buena fe, si es que aquella lo fue.

"Hoy, lo sostengo, no existiría la diplomacia siquiera, si usted no deja constancia del intercambio que ha tenido, no existiría la historia."

Entonces se preguntó si Fox y Castañeda, que hablan todos los días con Bush y otros presidentes de diversos países, guardan toda la información en la memoria. Si no lo graban son unos irresponsables.

 

DÍGASE LA VERDAD

"Los gobiernos tienen necesidad de grabar las conversaciones, el negarlo es una hipocresía y el que no lo haga es que no funciona. Esta no es una trampa al Presidente Fox, tuvimos la conversación y la grabé, yo sostengo que debe acabarse la hipocresía, yo estoy aquí para decir la verdad."

Sin embargo, yo no grabo las conversaciones de otros mandatarios, como hace Estados Unidos. Y se preguntó si Bush puede negar que tiene grabadas todas sus conversaciones telefónicas.

Fidel afirmó: "Prohíbase el espionaje, pero dígase la verdad."

En este punto el periodista Lázaro Barredo, del periódico Trabajadores, hizo referencia a unas declaraciones realizadas por el ex presidente mexicano Miguel de la Madrid, en la cual afirmó que lamenta la actitud de Fox, la cual pone en duda la independencia de México.

Además, De la Madrid dijo que grabar las conversaciones telefónicas es una costumbre de los Jefes de Estado, y añadió que justificaba el accionar de Fidel, el cual se vio obligado a difundirla ante la negativa de Fox a decir que lo había presionado para abandonar la Cumbre de Monterrey.

Sobre este particular, Rogelio Polanco, director de JR, hizo referencia a un artículo publicado en el periódico La Jornada, de México, en el que se hizo referencia a que Fox, durante su campaña electoral, grabó y difundió por los medios de comunicación una conversación telefónica con sus adversarios.

Fidel comentó que, por ese trabajo publicado por el periódico mexicano conoció de ese hecho, pero que esta era una conversación entre dos Jefes de Estado y no una competencia electoral dentro de un país.

El Comandante en Jefe propuso que se hiciera una reunión de especialistas para que llegaran a la conclusión de si su accionar fue o no ético. ¿A quién yo debía lealtad —preguntó—, a la mentira y al engaño, o a la verdad?

Al referirse a la acusación de que Cuba se entromete en los asuntos internos de México, afirmó que ningún país como el nuestro condena el tratamiento que reciben los inmigrantes mexicanos en la frontera con Estados Unidos, lo cual no se denuncia en ningún foro internacional.

Luego comparó los resultados en salud, educación y otros parámetros sociales, en los cuales se pone de manifiesto el abismo entre las cifras de uno y otro país, y se preguntó dónde está la tan nombrada democracia de México.

Invito a los democráticos gobiernos del mundo a presentar un proyecto en Naciones Unidas que reconozca la malversación como un delito de genocidio que cuesta millones de vidas, añadió.

Además Fidel hizo referencia a las políticas neoliberales que ahogan a los pueblos latinoamericanos y recordó los sucesos en Argentina. ¿Ese es el modelo que quieren imponernos?, se preguntó.

Hizo referencia a los múltiples programas sociales que se llevan a cabo en nuestro país, y ratificó que muchos sueños han sido cumplidos y cada día se multiplican más y más.

Somos la esperanza, somos las verdades de hoy y del mañana, concluyó.