Condenan a EE.UU,
25.000 cubanos en nombre de toda la
nación
GRANMA, CUBA 010402
En Tribuna Abierta, efectuada en el municipio granmense de Buey Arriba, que estuvo presidida por el Comandante en Jefe, Fidel Castro. Sin la Revolución, Cuba no ocuparía los primeros lugares que hoy exhibe en materia de independencia, justicia social, conocimientos, cultura y libertad, dijo el Presidente cubano al hablar en el combativo acto de masa
Unos 25 000 cubanos condenaron hoy la las constantes agresiones de todo tipo que no cesa de realizar el gobierno de Estados Unidos contra la mayor de Las Antillas, en Tribuna Abierta, efectuada en el municipio granmense de Buey Arriba, que estuvo presidida por el Comandante en Jefe, Fidel Castro.
Sin la Revolución Socialista que hoy tenemos Cuba no ocuparía los primeros lugares que hoy exhibe en materia de libertad, independencia, justicia social, conocimientos y cultura, afirmó Fidel en el combativo acto de masa que se pronunció enérgicamente contra las presiones que actualmente hace para tratar de imponer una resolución contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Suiza.
El Líder de la Revolución cubana subrayó que con más ardor y profundo sentimiento revolucionario y patriótico que nunca, y a partir de las victorias y heroica resistencia en los años del periodo especial, esa Revolución hay que defenderla.
"Tendremos lo que nuestro pueblo merece tener, y como dijo Nicolás Guillén, tenemos lo que teníamos que tener, ahora más cuando se desarrollan ideas ni siquiera soñadas cuando se inició la lucha revolucionaria", apuntó.
Significó Fidel que era una ocasión propicia para hablar del trabajo, éxitos y del brillante futuro, ganados por el pueblo con su lucha, reconocido, admirado y apoyado por los más pobres y sufridos de este mundo.
Afirmó que mirando hacia este pueblo muchos comprenden que un país por pequeño que sea, puede enfrentarse al imperio y más ahora que se proclama amo del mundo, excepto de esta isla, a la cual pretenden convertir en cenizas.
En sus palabras, el Comandante en Jefe refirió la coincidencia de que fuera precisamente Granma el escenario donde se inauguraran, en estos días, cuatro importantes programas de la Revolución, frutos de la actual batalla de ideas.
La puesta en marcha de la escuela de artes plásticas Carlos Enríquez, de Manzanillo, el programa de formación integral de jóvenes, el de las salas de videos en poblados sin electrificación y los laboratorios de computación fueron calificados por el líder cubano como verdaderos esfuerzos de extraordinario simbolismo.
Destacó que no existe otro país con programas de esta magnitud, tan amplios y precisos, y mucho menos capaz de concebirlos y hacerlos realidad en ocho meses, incluida la preparación docente del personal y la creación de más de 12 000 decorosos empleos.
Y preguntó, en cuántos lugares del planeta pueden verse estas colosales posibilidades que conjugan varias manifestaciones culturales, fuentes de conocimiento, de recreación y cultura, muy diferentes a las existentes antes del triunfo revolucionario en esta tierra pisoteada por el colonialismo, el neocolonialismo y el imperialismo.
Fue una gran satisfacción inaugurar esos cuatro programas aquí en Granma, provincia tan llena de historia y méritos, dijo, y relató algunos de los pasajes de la guerra de independencia ocurridos alli, como la liberación de los esclavos por Céspedes en La Demajagua y la primera carga al machete.
Fidel también rememoró gloriosos momentos de la última etapa de lucha contra la tiranía batistiana y de los éxitos del Ejército Rebelde, gracias en parte al pueblo granmense, victorias que hicieron posible concebir programas como los que hoy desarrollan los cubanos.
Es una historia imborrable, escrita durante 43 años frente al poderoso imperio que quiere, pero sin lograrlo, matar por hambre y enfermedades a este pueblo, y que no acaba de comprender que destruir esta Revolución, defendida por este pueblo, es imposible.
Acompañaron al Comandante en Jefe en la Tribuna Abierta los Comandantes de la Revolución Ramiro Valdés y Guillermo García Frías y los miembros del Buró Político Carlos Lage y el General de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa, jefe del Ejército Oriental.
También estaban presentes Felipe Pérez Roque, ministro de Relaciones Exteriores; Otto Rivero, primer secretario de la UJC y otros Ministros, dirigentes del Partido y del gobierno.
Entre los oradores del acto estuvo Marelis Ortega, estudiante de medicina, reafirmó su apoyo a la Revolución Cubana (1959), a Fidel Castro y demandó la abolición de la política neoliberal que asfixia a los países del llamado Tercer Mundo.
Ortega criticó a "aquellas naciones que se arrodillan ante el imperialismo yanqui por una limosna a cambio de condenar al país del mundo (Cuba) que más se ocupa de la defensa de los derechos humanos de sus habitantes".
Los asistentes a la Tribuna Abierta exigieron el regreso a este país de los cinco cubanos condenados en Miami por atentar supuestamente contra la seguridad nacional de Estados Unidos, cuyos familiares estuvieron presentes en la manifestación de esta mañana.
El mayor Ricardo Reyes denunció las maniobras realizadas recientemente en Panamá para tratar de extraditar al connotado terrorista Luis Posada Carriles y sus cómplices, acusados de planificar un atentado contra Fidel Castro en noviembre del 2000.
Posada Carriles es señalado como el principal responsable de la voladura en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación en 1976 con 73 personas a bordo.
"La guerra no es el camino correcto, sino la paz sin concesiones", afirmó Reyes al criticar la política belicista impuesta al mundo por la Casa Blanca después de los atentados del 11 de septiembre contra las ciudades de Washington y Nueva York.
La profesora Marniurbis Palanqué manifestó su repudio a las presiones ejercidas por el gobierno de Estados Unidos sobre el de México para evitar la presencia de Fidel Castro en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, que se celebró la pasada semana en Monterrey.
Palanqué aseguró que el canciller de Mexico, Jorge Castañeda, fue el instrumento utilizado por Washington en "esa maniobra dañando la historia del pueblo mexicano".