Creció el área
cañera en 2 888 caballerías
GRANMA, CUBA 040202 - Juan Varela Pérez
SE FRENA ASÍ EL COSTOSO DECRECIMIENTO DE LOS ÚLTIMOS AÑOS. FUE POSIBLE POR UN MAYOR EQUILIBRIO ENTRE LA SIEMBRA, DEMOLICIONES Y EL TRABAJO SOBRE LAS TIERRAS VACÍAS
El país frenó en el 2001 el continuo decrecimiento en el área cañera al incorporar a la producción, gracias a un mayor equilibrio entre siembra y demoliciones, 2 888 caballerías recuperadas de las tierras vacías.
La atención sistemática a los retoños evitará las altas demoliciones y las grandes siembras.
La gradual reducción de la superficie cañera aparece, junto a la baja en los rendimientos agrícolas, como las causas principales del descenso experimentado en los últimos años en los volúmenes molibles y en el crudo fabricado.
Ulises Rosales del Toro, ministro del Azúcar, al dar a conocer la alentadora información, afirmó que este resultado — todavía sin la integralidad que hace falta — unido al aumento adoptado en el rendimiento agrícola, debe garantizar, para la próxima zafra, un incremento superior a los 300 millones de arrobas de caña.
Todas las provincias, explicó, hicieron el máximo por disminuir demoliciones inadecuadas, enmarcarse en un plan y cubrir parte del área vacía. Es cierto que algunos territorios, subrayó, no montaron su programa hasta bien entrado el año, pero reconoció que al final lo terminaron sumando áreas y la experiencia ganada será muy útil este año.
Coinciden los especialistas en que el 2002 puede garantizar una mejor atención a los retoños (aportan el grueso de la caña que va a corte), algo indispensable para impedir que esos campos decrezcan, eliminar demoliciones innecesarias y desmontar solo lo que exige la composición de cepas. Esto facilitará cubrir el área vacía en dependencia de los recursos financieros y la capacidad que se tenga para beneficiar los retoños y nuevas siembras.
Señaló el Ministro que uno de los problemas más graves de los productores está asociado al volumen de siembra y la deuda que contraen con el banco a partir de esa inversión y por los costos de la maquinaria.
Por eso, dijo, las 21 000 caballerías del pasado año están aún por encima de lo que debe plantarse, aunque quizás esos niveles sean necesarios uno o dos años más, pero hay que disminuirlos y la solución no vendrá con una estrategia de la nación, sino habrá que buscarla en cada entidad.
Al situar en un lugar prioritario la integralidad de los procesos agrícolas, el titular del MINAZ aseguró que lo fundamental no es el monto de lo que se haga, sino la calidad de cada asistencia. Hay cierta mejoría, pero aún estamos insatisfechos y mencionó, a manera de ejemplo, la baja población de los campos.
A diferencia de otros períodos orientó, para este año, erradicar viejos y anacrónicos conceptos y no esperar las aguas de mayo para sembrar. Donde existan posibilidades de riego artificial, entre enero y abril, hay que roturar, alistar y sembrar, lo cual evitará sumar áreas vacías.