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JOAN PANISELLO O LA PASIÓN POR LA MATERIA
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      Agua,
aire, tierra o fuego son las fuentes de la vida en
nuestro planeta. También son las bases de la
cerámica", dice Joan Panisello. Elementos que,
independientes y descontrolados, pueden provocar los
mayores desastres de la naturaleza, como huracanes,
riadas, corrimientos, incendios..., pero que, una vez
controlados, pueden convertirse en obra de arte, y una de
sus muestras más enérgicas es el Ra-Kú. El
planteamiento que Joan Panisello hace de esta teoría es
claro y concreto. Panisello se hace eco del Llibre de
meravelles de Ramon Llull, en donde explica como
"Déu creà quatre essències, ço és a saber:
ignitas, aeritas, aquaetas, terrestritas, segons que és
recontat en lo llibre que es apellat Chaos. Cascuna
d'aquelles essències està en forma e en matèria, e la
forma és pura acció, e la matèria és pura
passió". El acto de dar forma a la materia, como
síntesis de las cuatro esencias lulianas, halla su
máxima expresión en el Ra-Kú, técnica japonesa,
consecuencia de un exceso por accidente. Una cocción
descontrolada de una cerámica provocó un
resquebrajamiento, sin llegar a la rotura, y es ése,
precisamente, el punto justo del Ra-Kú. Es la
consecución del control del huracán, de la riada, del
corrimiento, del incendio...; la inspiración del artista
puede interferir en el azar voluptuoso del fuego sobre la
materia. Joan Panisello es el catalizador que convierte
en obra de arte las formas descontroladas de la
naturaleza: el fuego, la tierra, el agua, el aire... Sin
embargo, todo ello aun no le basta, al artista. El quiere
abrazar la naturaleza y convertir este abrazo en obra de
arte, y lo que hace a través - son sus palabras - del
"binomi arbre-home". Y colocándose sobre el
pecho, a modo de coraza, una plancha de arcilla,
abrazará un árbol y la corteza quedará marcada en la
arcilla, formando así una pieza de cerámica
escultórica: el árbol-hombre.       Son estas técnicas, además de las ya tradicionales de la cerámica, la exposición que Joan Panisello presenta en el Museo Tiflológico de la ONCE, en Madrid, promete ser sugerente y seductora. Esa materia hecha escultura que ha surgido de las manos del artista encuentra, en las manos de un invidente, una nueva respuesta, adquiere una nueva dimensión y una nueva seducción. El descubrimiento de esta metamorfosis crea una especial relación de complicidad entre el invidente y el artista, y nos permite comprobar la certeza de la afirmación de Ramon Llull: "la matèria és pura passió". Joan M. Pujals |