La organización del trabajo anterior al neoliberalismo
El Taylorismo
Su nombre se debe a su propulsor, el estadounidense Frederic W. Taylor (1856 - 1915).
Se basa en la aplicación de métodos científicos de orientación positivista y
mecanicista al estudio de la relación entre el obrero y las técnicas modernas de
producción industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano de obra y de las
máquinas y herramientas, mediante la división sistemática de las tareas, la
organización racional del trabajo en sus secuencias y procesos, y el cronometraje de las
operaciones, más un sistema de motivación mediante el pago de primas al rendimiento,
suprimiendo toda improvisación en la actividad industrial. (67). Se trataba no
sólo de aumentar la productividad del trabajo, sino de conseguir también que el
trabajador perdiese toda noción sobre el proceso de producción en su conjunto, evitando
así cualquier control obrero sobre el proceso productivo.
El taylorismo es el sistema de organización del trabajo que corresponde al surgimiento de
la fase imperialista del capitalismo, y dura hasta la Segunda Guerra Mundial.
El taylorismo permitió a los capitalistas aumentar sus beneficios, pues hizo que los
costos de producción bajaran. Hubo un gran movimientos huelguístico en 1912 y 1913
porque los trabajadores veían cómo sus salarios disminuian.
A raíz del taylorismo surge el obrero especializado y con conocimientos técnicos y el
control en el tiempo de los procesos de producción. Fue el sistema de organización del
trabajo vigente hasta la Segunda Guerra Mundial.
Quedaba atrás, definitivamente, la época en que el artesano podía decidir cuánto
tiempo le dedicaba a producir una pieza, según su propio criterio de calidad. Ahora, el
ritmo de trabajo y el control del tiempo de las tareas del trabajador estaban sujetos a
las necesidades de la competencia en el mercado. (68)
El fordismo
Acabada la Segunda Guerra Mundial, se abre una fase de expansión que durará hasta los
años 70. La reconstrucción de la economía de los países industrializados se constituye
en el motor del crecimiento y, de otro lado, la existencia de la Unión Soviética y del
campo socialista, hace que, para evitar el peligro rojo, los capitalistas de
los países capitalistas más desarrollados hagan concesiones muy importantes a los
trabajadores: el pleno empleo y derechos sociales y laborales. Aunque en el
capitalismo es muy difícil que haya una situación de pleno empleo de forma continua y
permanente, esta situación existió en los países ricos (Estados Unidos, la Unión
Europea y Japón) en el periodo posterior a la II Guerra Mundial (1945-1975). Periodo que
algunos autores denominan fordista y otros la edad de oro del capitalismo. Sin dejar de
estar basada en relaciones de explotación, esta época fue de relativa mejora para los
trabajadores de estos países y se dio el pleno empleo en ellos, aumentos sustanciales en
el salario real y una mejora en el llamado Estado del Bienestar. Muchos trabajadores y
otros grupos de población llegaron a pensar que con el capitalismo podía llegarse a una
distribución de los ingresos y otras condiciones de vida relativamente
satisfactorias. (69)
Este periodo estuvo caracterizado por la inexistencia de grandes crisis económicas. En
efecto, "entre el decenio de los cincuenta del siglo XIX y finales de los años
treinta del XX, es posible identificar, en el caso de la economía estadounidense, más de
20 ciclos. La mayoría son cortos, pero también se incluyen ahí las agudas fases
depresivas del decenio de los setenta del siglo XIX y de los treinta del siglo pasado.
Tras la Segunda Guerra Mundial, y con el advenimiento del capitalismo fordista (a veces
llamado keynesiano) los ciclos se atenuaron y la frecuencia y severidad de las recesiones
disminuyó." (70)
Aunque no faltaron varias crisis cíclicas de cierta importancia. Así, la
desmovilización posterior a la Segunda Guerra Mundial provocó recesión, hasta la Guerra
de Corea (1950-53). El recorte monetario contra la inflación también, hasta la guerra de
Vietnam (1962-71). (71)
La organización del trabajo en el
neoliberalismo
Toyotismo. El sistema de organización del trabajo que corresponde a la fase
neoliberal es el llamado toyotismo, aunque en la práctica se ha ido mucho
más lejos de los postulados del mismo. Este sistema se estaba utilizando en Japón en el
momento de la crisis de los años 70 y se generalizó al mundo capitalista, permitiendo
aumentar la productividad del trabajo. Son características del toyotismo la flexibilidad
laboral y la producción tecnificada, en la que no quedan ya restos de control obrero.
El incremento de la productividad de las empresas se basa en el microchip y en la
nueva organización del trabajo en equipo (toyotismo y gestión de calidad), que permite
renovar tecnológicamente los sectores productivos a lo largo de los años noventa con un
incremento continuado de la productividad. (72)
Flexibilidad en las relaciones laborales. Los gastos de personal
se transforman de fijos en variables, pues el volumen de trabajadores de la empresa se
adapta al volumen de producción de la misma. El empleo temporal o a tiempo parcial (o,
simplemente, el empleo sumergido) son característicos del mundo neoliberal.(73)
Existe una amplia gama de tipos de contratos para tareas similares, que sólo se
justifican porque segmentan el mercado laboral y dividen a los trabajadores haciéndoles
creer que viven situaciones distintas.
Se consolida un paro estructural muy elevado, que, dicen, el sistema ya no puede absorver,
que actúa como ejército de reserva y del que se culpa a los propios
trabajadores: toda la culpa del paro reside en el mercado laboral y
plantean como única solución el hacer más flexible la mano de obra, es
decir, aumentar la contratación temporal, facilitar y abaratar el despido y bajar los
salarios y el coste social. (74)
El Neoliberalismo actúa en tres planos: destrucción económica (liquidación de
actividades, desvalorización de la fuerza de trabajo, parasitismo especulativo, economía
de la droga y el armamento ...), regresión social (cuestionamiento de conquistas
sociales, deterioro de la educación y sanidad públicas, empeoramiento de las condiciones
de vida y trabajo, extensión de la pobreza ...) y cuestionamiento de las conquistas
democráticas (pérdida de soberanía, exclusión de determinados asuntos de la discusión
política ....)." (75)
En los años noventa, las reformas laborales (precareidad) y estructurales
(privatizaciones), alejaron aún más a los países del Tercer Mundo de los países
desarrollados. (76)
Son resultados concretos de la flexibilización laboral:
- Trabajo informal. Es el caso extremo de la flexibilidad
laboral: economía sumergida; proliferación de trabajadores autónomos que en
realidad hacen funciones de trabajadores asalariados; y sobreexplotación de inmigrantes
(sin contratos y/o salarios inferiores a los del sector). Por un lado, se utilizan
el racismo y la xenofobia como aparatos superestructurales que permiten el enfrentamiento
en el seno de la propia clase, entre trabajadoras y trabajadores inmigrantes y sectores
amplios de trabajadores y trabajadoras autóctonos. Por otro, las migraciones se han
convertido en un elemento estabilizador de las economías en el centro (permite salvar los
desfases en saldos de caja de los mecanismos estatales de seguridad social). (77)
- Trabajo infantil. Es el caso más sangrante a que se ha llegado con la
internacionalización del proceso productivo: 250 millones de niños trabajan en el
mundo; de ellos, 20.000 mueren cada año a causa del trabajo que realizan (paralelamente,
140 millones de niños y niñas viven en la calle; 104 millones no van a la escuela; 10
millones son víctimas de la industria sexual; 30.000 mueren a diario a causa de
enfermedades fácilmente curables). (78)
-
Division de los trabajadores en trabajadores de países ricos y trabajadores de países pobres. Con la descomposición del proceso productivo en varios subprocesos repartidos por todo el mundo los trabajadores de los países capitalistas más desarrollados entran en competencia con los trabajadores de los países pobres. Por ejemplo, de 2001 a 2007 la VW redujo 7.000 puestos de trabajo y, para 2007, un plan de reducción planteaba alcanzar a 3.600 trabajadores. De esta forma, una fábrica que llegó a tener 40.000 empleados, en la década de 1980, pretende llegar a 6 o 7.000, en 2010. ( ) Se cierran en un país empresas perfectamente rentables para establecerse en otros países con condiciones laborales más favorables para los propietarios de la empresa. La competencia ahora no sólo se da entre las empresas, sino que se ha logrado que los trabajadores de cada país tengan que competir por un empleo con los trabajadores del mundo entero (79)

(Apuntes teóricos para
entender la crisis, Seminario Taifa, junio 2009)
División entre trabajos fijos y trabajadores temporales. Va emergiendo una
estructura dual en el mercado de trabajo: por un lado, los trabajadores calificados, que
tienen empleos estables, con contratos indefinidos, con condiciones laborales y salarios
decentes (muchos de ellos contratados en otras épocas) y, por otro lado, una enorme
variación de trabajadores con contratos distintos, pero cuya característica general es
que son de carácter temporal, sin garantías de permanencia, y la mayoría de ellos con
condiciones de trabajo y salarios muy inferiores a los del primer grupo. Los trabajadores
con contratos indefinidos van disminuyendo relativamente en relación al total de la
fuerza de trabajo, mientras que los contratos en precario aumentan fuertemente.
(80)
El neoliberalismo también fomenta y emplea con éxito elementos ideológicos para dividir
y enfrentar a las clases populares: el fundamentalismo nacionalista (de triste recuerdo en
casos como Yugoeslavia o los enfrentamientos entre tutsis y hutus) y el fundamentalismo
religioso (que, en el caso del fundamentalismo islámico, sirve para
justificar en la actualidad las políticas de agresión imperialistas)