Relación que fizo el apóstol en sueños a un anónimo peregrino de los fechos que acontecieron a dos humildes tarraconenses que peregrinaron a Santiago en el anno del señor de 2.001 siguiendo los pasos del rey Alfonsus II.
Mientras realizaba mi peregrinación aparecióseme el apóstol en sueños y conmínome a transcribir para ayuda, edificación e inspiración de otros peregrinos lo que había acontecido recientemente a dos tarraconenses, que a Santiago fueron.
Y díjome el Apostol.
Salieron los peregrinos de Tarragona en ferrocarril a las 20,30 del 26 de Julio del 2001 con dirección a Palencia, en un vagón tercermundista, que se paliaba con la grata compañía de dos matrimonios, uno de Galicia, cerca de donde terminarían sus pasos, y el otro del Bierzo, por donde dichos peregrinos habían pasado en otro peregrinar hacia Compostela. Llegaron a Palencia a la 3,40 con el tiempo justo de coger a las 3,45 el tren que definitivamente les conduciría a Santander, llegando a dicha ciudad a las 7 de la mañana. Amaneció el día nublado y fresquito. Tras un suculento desayuno, decidieron cambiar su calzado por las botas y sacar la capa para combatir la fina lluvia que poco a poco aumentara y empezara a ser molesta. Se encaminaron hacia el albergue sito en la Rua Mayor donde fueron recibidos por el presidente de la asociación del camino en Santander, hombre amable que les dio todo tipo de información sobre lo que podían visitar en dicha ciudad.
Con dicha información se encaminaron hacia la catedral muy cerca
del albergue. Comenzaron la visita por la Cripta del Cristo y a continuación
la parte alta, que es la Catedral. Al salir de la visita guiada y gratuita,
observaron que no llovía, por el contrario, hacía una mañana muy agradable para
pasear y dieron un tranquilo paseo por la bahía, encaminando sus pasos hacia
el palacio de la Magdalena, residencia que fue
de Alfonso XIII, actualmente universidad de verano, rodeada de un agradable
parque. Tras el paseo regresaron al albergue a descansar un rato, conocieron
al hospitalero Pablo y tras un rato de charla agradable les recomienda un bar
para comer: Cocido Montañés, acompañado de un buen caldo de uva, cuajada de
postre y café, 1.300 ptas. De vuelta al albergue, una merecida siesta. Por la
tarde decidieron dar un agradable paseo por la ciudad y tras una ligera cena se
retiraron temprano para preparar su primera etapa. De la conversación que
mantenían, yo (o sea, el Apóstol) deduje que no era muy amplio el bagaje de
conocimientos con el que afrontaban el Camino.
1 ª etapa SANTANDER - SANTILLANA DEL MAR
Pasando por Santa Cruz de Bezana 4 km, Boo de Piélagos 5 km, Arce 3,8 km, Oruña 1 km, Mogro 4,5 km, Cudón 5,7 km, Requejada 4 km, Barreda 2,2 km, Hinojedo 3 km, Ongayo 3,1 km, Puente Avíos 2,2 km, Camplengo 3 km. Santillana 1,5 Km.
Desde la Catedral o el albergue de Rúa Mayor afronta el peregrino la etapa central de la ruta jacobea por Cantabria, la que une las dos viejas abadías y colegiatas de Santander y Santillana. Dos obstáculos principales de cuantos se encontraban antaño en su caminar permanecen, la ría del Pas y la del Saja – Besaya, unidos desde Torrelavega. La desaparición de las barcas obliga hoy a dar algún rodeo en busca de puentes con que cruzar las aguas. La ruta discurre desde Santander por Santa Cruz de Bezana a Boo de Piélagos, donde antaño se tomaba la barca de Mogro cuyo pasaje era gratuito para “pobres y romeros” facilitando su camino.
Cruzamos los concejos de la antigua Honor de Miengo. Desde el siglo XII los peregrinos salvaban la ría de San Martín de la Arena, entre Cudón y Cortiguera, por la barca sostenida por los cofrades de Santo Domingo. Actualmente se impone llegar al puente de Barreda. Desde aquí hay dos alternativas: o recuperar el camino jacobeo principal, tomando Hinojedo con su gran iglesia de Santiago y, por Ongayo, Puente Avíos y Camplengo llegar a Santillana frente a los ábsides de su espléndida iglesia románica, o bien atajar por un ramal secundario. En éste se encuentra la vetusta torre medieval de los Calderón de la Barca, familia que desde la Edad Media controló el paso de la barca de Barreda, hoy convertida en puente. Una vieja tradición mantenida a lo largo de los siglos proclama que en esa torre se albergó San Francisco de Asís cuando en 1214 hizo el Camino de Santiago por la ruta de la costa. Los descendientes de quienes fue fama que le hospedaron enseñan todavía hoy la alcoba en que se alojó y la capilla en que oró.
La villa de Santillana del Mar que
ni es llana ni Santa ni tiene mar, fue la capital de la antigua Merindad de las
Asturias de Santillana y recibió fuero del rey Alfonso VIII de Castilla, junto
a las Cuatro Villas de la Costa de la Mar. Además de la hermosa colegiata con
su maravilloso claustro de labrados capiteles, tuvo la villa tres casas de
hospital a las que se acogieron los peregrinos: una del concejo, otra del
cabildo de la colegiata, llamada de la Misericordia, y la tercera con el nombre
de San Lázaro de la Mortera. En la actualidad carece de albergue. Hoy es un
centro turístico de primera magnitud además de Conjunto Histórico Nacional. En
su término están las Cuevas de Altamira, con los universalmente famosos bisontes
policromados y en relieve.
(Continuará)