CAPITULO 7º
En los días que siguieron a la reunión en la que se decidió enfrentarse a las tropas goblinoides, el grupo permaneció en Delroch supervisando los preparativos de la batalla así como descansando un poco del ajetreo de los últimos días. Cada uno pasó el tiempo como quiso y la mayoría simplemente lo dejó pasar esperando noticias del exterior, solo Ambarim se dedico a estudiar su arte y progresar en ella encerrandose en la biblioteca de la ciudad con Dalil.la, la hechicera local, una elfo muy atractiva y con excelente dotes para la magia.
La monotonía fue la pauta en aquellos días en los que la tensión se palpaba en el aire, hasta que el décimo atardecer un explorador llegó a galope a la ciudad dando la alarma, los ejército verdes estaban llegando a la ciudad. El plan parecía funcionar, las tropas de la ciudad que no quisieron enfrentarse a los orcos la habían abandonado dirigiéndose a Drasnia y haciendo creer al enemigo que Delroch quedaba desguarnecida y se convertía en una presa fácil, esto era exactamente lo que nuestros amigos querían, los orcos se lanzarían contra la ciudad y luchando en campo abierto serían vulnerables.
En la ciudad las defensas se prepararon; los asteros que esperaban en la trincheras fuera del castillo, La caballería escondida en las cuevas, la infantería en las puertas y por supuesto nuestros amigos esperaban al enemigo en la almenas del castillo salvo Naidel que decidió unirse a la infantería. En esto que apareció la primera linea de ataque del ejercito verde, la componía una incalculable marea de goblins seguida de la caballería orcos y un destacamento de goblins montados en arañas gigantes. Tras ellos surgía la unidad de orcos arqueros. El ejercito enemigo empezaba a mostrarse en toda su plenitud. Ahora aparecían la enorme armas de asalto, unas veinte catapultas, dos enormes torres de asalto y unos cientos de ogros que transportaban cuatro arietes.
La cosa se ponía fea, nadie había contado con que el enemigo fuera tan numeroso como se podía contemplar desde las murallas de la sitiada ciudad. y eso no era todo, mientras la marea verde se acercaba, se le unía un batallón de goblins montados en lobos y apareciendo en la lejanía se distinguieron cuatro gigantescas jaulas en las que los orcos encerraba a otros tantos trolls. Dirigiendo la caballería se podía ver un carro de combate enorme con seis jabalíes que tiraban de él y unos goblins goblins defendiendolo y encima del todo en una especie de trono estaba Grum, el panzudo, uno de los des generales de Spinagol.
El enemigo se detuvo a unos trescientos metros de las muralas y comenzaron a increpar y burlarse de los defensores, la tensión se incrementaba, el aire podía cortarse con un cuchillo, e incluso los orcos y goblins peleaban entre ellos debido al nerviosismo, y cuando Naidel, al frente de la infantería se preparaba para salir, se oyó un grito espeluznante y en el horizonte, bañada por un precioso contra luz, surgió la silueta de una serpiente alada acercandose hacia la fortaleza, y a su lado, un poco más retrasadas volaban otras figuras y juntas se aproximaban a gran velocidad hasta situarse encima del ejercito orco.
Los recién llegados dejaron helados los ánimos de la mayoría de los defensores que los pudieron ver, eran cientos de grifos y murciélago voladores, varias arpías, y encima de estos animales elfos oscuros montados, y en la serpiente alada, la cual nuestro amigos reconocieron como la que atacó Drasnia, se apreciaba una figura familiar. Los aventureros no daban crédito a sus ojos cuando pudieron admirar la radiante melena blanca que casi tapaba su pálida tez. Drivas, montado en su temible serpiente, comandaba el ataque enemigo. de entre los defensores se escucharon airados gritos de traición y repulsión hacia el elfo renegado que se les enfrentaba.
De repente toda la estrategia tan meticulosamente preparada se venia abajo, Drivas estaba al tanto de todo y la sorpresa ahora estaba de su parte. Las tropas orcas tenían conocimiento de donde estaba escondida la caballería y por donde les atacaría, así como los asteros de las trincheras, y ya habría pensado Drivas como evitarles y masacrarles. Estos pensamientos se agolparon en las mentes de los que esperaban en las frías almenas de Delroch y el desanimo cundió entre la guarnición.
Drivas alzo su voz tan potente que todo el grupo pudo oírlo cuando les increpó: "JAJAJAJAJA ilusos, ¿que pretendíais?, caísteis en mi trampa JAJAJAJJA... yo no soy un maldito elfo, soy un drow un superviviente. El único Drow albino, el general del ejercito de las sombras. Primero arrasaremos esta fortaleza y luego nos abriremos paso asta Selaine, parte de nuestro invencible ejercito ya debe estar dirigiéndose a Tierfon. Podéis llamarme La Rosa."
Gran parte del ejercito en el castillo estaba pensando en abandonarlo, incluso algunos de los aventuremos, cuando Ambarim hizo algo que los saco de sus pensamientos dandoles animo para enfrentarse a ellos. "Voy a hacer algo suicida --pensó-- pero creo que es lo único que puede salvarnos, si yo me enfrento al Drow daré ejemplo para que los demás luchen por la victoria, y si consigo derribarlo, su ejercito se desorganizará." Dicho y hecho, solo dijo una palabra: "Delorian" y su figura se desvanecido sin que los demás dieran crédito a sus ojos al verlo materializarse montado en la serpiente alada, solo a un metro detrás del Drow.
Esto les dio ánimos a todos y sin pensarlo Giorg ordenó a Naidel que atacara con la infantería aprovechando el desconcierto que estaba creando el mago. Las puertas se abrieron y Naidel, al frente del escuadrón de infantería, cargó contra el enemigo. Los arqueros orcos respondieron al ataque haciendo llover flechas al cielo, pero esto no detuvo a Naidel que llego hasta la infantería enemiga. Los goblins y orcos atacaron en estampida justo cuando llegaba la caballería del la ciudad que había estado escondida en las cuevas.
Las dos infanterías chocaron con el estruendo del metal, los asaltantes pes superaban en una proporción de seis a uno, pero no se amilanaron, combatieron como héroes.
Pero mientras, en el cielo, Ambarim se acababa de materializar encima de la serpiente y Drivas no se percató hasta que tres proyectiles mágicos surgidos de la varita del mago impactaron en su espalda. El drow se enfureció al contemplar el origen del ataque. El drow dio una orden a su montura y esta realizo una maniobra arriesgada poniendose boca abajo lo cual hizo perder el equilibrio al mago. Ambarim uso uno de sus hechizos y flotó lentamente en el aire. La serpiente giró y se puso enfrente del mago, y este, al verla acercarse volvió a teletransportarse el lomo de ella, justo detrás de Drivas.
Pero bajo el cielo que albergaba a las monturas aladas se estaba librando la mas feroz de las batallas que se recordaban en Delroch. Naidel luchaba contra un enjambre de goblins y orcos y sus heridas le sangraban libremente, pero el seguía en su puesto, su valor era inigualable. Era presa de las impotentes miradas del resto de sus compañeros que seguían en la fortaleza. Ahora se le había unido su tutor, Rudolf, el enano se lanzó al ataque en la segunda embestida. Giorg había querido salir de la ciudad al mando de su escuadrón de arqueros para ayudar a la infantería, pero Angus le había impedido al impetuoso joven dejar desguarnecida la ciudad y exponer las tropas de reserva.
Entretanto, Drivas, airado por la insistencia del mago, ordenó a sus tropas aladas atacar el castillo y los defensores la vieron acercarse rápidamente. Los arqueros se dispusieron a repeler la agresión e hicieron volar sus flechas. Giorg estaba a la cabeza de ellos y las saetas acertaron en sus blancos así como los proyectiles de las enorme valistas. Pero esto no freno del todo el ataque aéreo. Así que Angus dio la señal y el escuadrón de grifos y pegasos se alzo en el aire para combatir a los agresores alados.
Pero las cosas no iban todo lo bien que se quisiera, la caballería elfica se vio obligada a retirarse ante la superioridad verde y con ella la infantería que sin su apollo no podía hacer mucho. Naidel ordenó a sus hombre volver a la fortaleza y en respuesta a su imperativo, la caballería goblinoides se abalanzó contra ellos para cortarles la retirada.
En su carrera por alcanzar el castillo, los hombre de Naidel cruzaron por encima de las trincheras de los asteros que aun permanecían escondidos y estos alzaron sus armas sobre la caballería goblin cuando llegaron a su situación. Toda la primera linea de ataque quedó ensartada, pero los goblins eran muchos, y la segunda oleada derribó la linea defensiva y continuó su ataque. Pero los arqueros hicieron su trabajo y cubrieron el final de la retirada haciendo que llegaran al castillo cerrando las puertas tras ellos.
Los orcos llegaron hasta las enormes puertas, pero la hechicera Dalil.la lanzo una bola de fuego sobre ellos e hizo alejarse a los que no fueron carbonizados. Pero mientras sucedía esto, Ambarim seguía montado en la serpiente. El mago continuaba insistiendo en derribar al drow y con ese proposito lanzó sus proyectiles contra la serpiente causandole un gran daño al animal que se agitó histéricamente. En eso, Drivas se soltó el cinturón que lo sostenía sobre el animal, el cual no había visto Ambarim, y se dejo caer al vacío. Drivas quedó flotando en el aire justo delante de la serpiente y Ambarim le volvió a disparar sus proyectiles. Pero ahora el elfo oscuro estaba preparado y formó un campo de protección ante él. Aun así, dos de los proyectiles del mago impactaron en el drow, pero no fue suficiente, acto seguido Drivas lanzó un hechizo y un fuerte impacto desmonto al mago de la serpiente haciendolo caer al vacío. El hechicero uso de nuevo sus artes para depositarse en el suelo suavemente pero fue a parar en medio de la encarnizada batalla justo en el momento en que se iniciaba la retirada. Así que usando sus defensa materializo dos clones de su persona para distraer a sus oponente y comenzó a correr en dirección al castillo con el resto de la infantería. Al fin llegó a la fortaleza con el resto del ejercito y este cerró las puertas a sus espaldas.