CAPITULO 4º
Nuestros aventureros llegaron a la entrada de un cañón que cruzaba las montañas y, salvo un pequeño incidente con dos ogros que sucumbieron bajo el hacha de Rudolf, no tuvieron mas contratiempos hasta la salida del cañón.
Al salir de la oscuridad de las rocas, a lo lejos pudieron descubrir la entrada de una cueva junto a la que hacían guardia tres orcos, el grupo se ocultó entre las sombras para estudiar un plan de ataque, al parecer esa cueva debía ser uno de los cuarteles de los orcos.
En esto Rudolf el enano tubo una ingeniosa idea para atacar a la guardia y no sufrir el ataque de los orcos del interior de la cueva, así que la pusieron en practica. Giorg quedó escondido para cubrir con su arco la incursión del enano al que ayudaría Ambarim. Rudolf corrió hacia los orcos de la guardia y el mago le siguió, los orcos no los vieron acercarse hasta que Ambarim lanzo una flecha ácida la cual, desgraciadamente, fue a estrellarse muy lejos de su destino. Mientras Rudolf llego hasta los enemigos esgrimiendo su hacha y eliminado de un solo golpe al primero de los orcos.
Los orcos dieron la alarma mientras Giorg les atacaba con sus flechas y Rudolf los acabo de rematar. Pero la voz de alarma se había dado y pronto el resto de los orcos saldrían de la cueva y era ahí donde entraba la segunda parte del plan del enano. Vertió aceite griego delante de la entrada y lo prendió con un yesquero, seguidamente el mago recito un hechizo y las llamas cubrieron toda la abertura justo en el momento en que salían dos orcos que quedaron calcinados.
Los orcos empezaron a lanzar objetos contra el fuego tratando de apagarlo y este empezó a disminuir su intensidad, así que Ambarim corrió hacia la tienda de campaña de los guardias y lanzo la lona al fuego el cual se apago bajo la tela, momento que dos orcos aprovecharon para intentar cruzar, pero la tela prendió y los orcos quedaron atrapados entre las renovadas llamas.
Los orcos cesaron en su algarabía y de repente un gran ruido llegó hasta los oídos de los guerreros. De la cueva salió un carro cargado de muebles y su envestida contra las llamas produjo un estrépito enorme. El carro termino por volcase a los pocos metros pero consiguió mermar las llamas, dejando paso libre a los pieles verdes.
Un grupo de más de veinte orcos salió de la cueva cargando contra el grupo. La batalla fue cruenta y desigual varios orcos atacaron a cada uno del grupo y Gordywol casi sucumbe bajo el ataque, pero Ambarim, ayudado por Rudolf que le cubría, le hizo beber una pócima de curación restaurando las fuerzas del clérigo. Mientras tanto Nadiel y Giorg luchaban valerosamente aun que Giorg quedo bastante herido. Nuestros amigos lucharon valerosamente y los orcos no pudieron superarles a pesar de su elevado numero, en pocos minutos los orcos habían sucumbido y el campo de batalla quedó en silencio. Pero este se rompió a causa de unas misteriosas risas procedentes del interior.