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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 56

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: PERCLORATO DE PLOMO EN SOLUCIÓN
Número UN: 3408
Sinónimos: Perclorato plumboso en solución; solución de perclorato de plomo
Número CAS: La solución no tiene un CAS único; depende de la concentración, el disolvente y la forma de hidratación del perclorato de plomo.
Número CE (EINECS): La solución no tiene un CE único; la identificación depende de la composición y de la forma comercial.
Uso recomendado: Uso industrial controlado como reactivo o fuente de plomo y perclorato, únicamente en instalaciones autorizadas y con evaluación específica de riesgos.
Restricciones de uso: No mezclar con combustibles, materia orgánica, reductores, polvos metálicos, sulfuros, cianuros ni ácidos incompatibles. Evitar calentamiento, evaporación hasta sequedad, pulverización y cualquier uso no autorizado.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro oxidante: puede intensificar incendios aunque la solución acuosa no sea normalmente inflamable.
Peligro toxicológico: contiene plomo, tóxico por inhalación, ingestión y exposición repetida; puede dañar órganos y afectar al desarrollo y la reproducción.
Peligro ambiental: muy tóxico para organismos acuáticos y persistente por contaminación con plomo.
Riesgo específico: la concentración de soluto y el disolvente modifican la peligrosidad; los residuos secos pueden ser más reactivos.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: las nieblas, aerosoles o polvo procedente de residuos secos pueden irritar y causar toxicidad sistémica por plomo.
Contacto: puede producir irritación ocular y cutánea; la contaminación cutánea repetida favorece la absorción.
Ingestión: riesgo grave de intoxicación por plomo y del anión perclorato; no inducir el vómito.
Efectos tardíos: anemia, alteraciones neurológicas, renales y reproductivas; especial protección para embarazadas y menores.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: la solución acuosa normalmente no arde, pero el oxidante puede alimentar la combustión de materiales próximos.
Riesgo térmico: el calentamiento, la concentración por evaporación o la sequedad pueden aumentar la reactividad.
Explosividad: evitar confinamiento, choque, fricción y contacto con reductores o materiales combustibles; los residuos secos pueden presentar mayor riesgo.
Productos de descomposición: pueden formarse humos tóxicos de plomo y compuestos oxidantes o corrosivos.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: usar agua pulverizada o en niebla para enfriar y controlar; adaptar el agente al incendio circundante.
Táctica: retirar recipientes si puede hacerse sin riesgo, enfriar desde posición protegida y evitar que el agua contaminada alcance desagües.
Precaución: no dirigir chorros sólidos a presión sobre material derramado ni dispersar residuos secos.
Reignición: vigilar puntos calientes y depósitos concentrados después de extinguir.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Contención: aislar la zona, eliminar fuentes de ignición y proteger desagües, cursos de agua y suelos.
Recogida: detener la fuga solo si es seguro; absorber con material inerte no combustible y transferir a recipientes compatibles.
Materiales incompatibles: no usar serrín, papel, trapos aceitosos ni otros absorbentes combustibles.
Residuos: mantenerlos húmedos cuando proceda, sin permitir evaporación hasta sequedad, y gestionarlos como residuo peligroso con plomo y oxidante.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: equipo autónomo o respirador adecuado para nieblas y partículas tóxicas durante emergencias; seleccionar según evaluación atmosférica.
Protección ocular: gafas estancas y pantalla facial cuando exista riesgo de salpicadura.
Protección cutánea: guantes químicamente resistentes, traje o delantal impermeable y botas compatibles.
Higiene: prohibir comer, beber o fumar; retirar ropa contaminada y controlar la contaminación por plomo.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: llevar al aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica urgente.
Piel: retirar ropa contaminada y lavar inmediatamente con abundante agua durante un tiempo prolongado.
Ojos: enjuagar con agua abundante, levantando los párpados; retirar lentes de contacto si es fácil y continuar el lavado.
Ingestión: enjuagar la boca, no provocar el vómito y contactar urgentemente con toxicología o servicios médicos.
Seguimiento: indicar la posible exposición a plomo y conservar la información de composición para el personal sanitario.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: trabajar en circuito cerrado o con ventilación localizada, evitando salpicaduras, aerosoles y contaminación de superficies.
Almacenamiento: conservar cerrado, estable y protegido de calor, luz intensa, daños físicos y evaporación.
Segregación: separar de combustibles, reductores, sustancias orgánicas, polvos metálicos y productos incompatibles.
Inspección: comprobar periódicamente corrosión, cristalización, fugas, cambios de concentración y estado de los envases.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: estable bajo condiciones recomendadas y mientras se mantenga la composición de la solución.
Descomposición: el calor intenso, la concentración por evaporación o la sequedad pueden generar productos tóxicos y aumentar el riesgo oxidante.
Incompatibilidades: reductores, combustibles, materia orgánica, sulfuros, cianuros, polvos metálicos y sustancias capaces de reaccionar con percloratos.
Precaución: evitar mezclas no evaluadas, choque, fricción y confinamiento de residuos.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: inhalación de nieblas o partículas, ingestión y contacto repetido con piel contaminada.
Toxicidad aguda: puede causar irritación y efectos sistémicos; la gravedad depende de la concentración y del tiempo de exposición.
Plomo: exposición repetida puede producir alteraciones hematológicas, neurológicas, renales y reproductivas.
Evaluación médica: considerar determinación de plomo en sangre y seguimiento ocupacional según la exposición real.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: evitar cualquier vertido; el plomo puede causar efectos graves en organismos acuáticos.
Persistencia: el elemento plomo no se degrada y puede acumularse en sedimentos y organismos.
Movilidad: depende del pH, materia orgánica, partículas y características del suelo o agua.
Respuesta ambiental: contener, recuperar y gestionar todo el líquido y material absorbente como residuo peligroso.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Prioridad táctica: proteger a la población, aislar el área y evitar la propagación de contaminación por escorrentía.
Intervención: actuar con protección química y equipo autónomo cuando haya humo, niebla, calor o atmósfera desconocida.
Agua de extinción: recogerla y evitar su descarga; tratarla como contaminada con plomo y oxidante.
Acceso: aproximarse desde barlovento, minimizar el personal expuesto y mantener vigilancia de recipientes calentados.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: PERCLORATO DE PLOMO EN SOLUCIÓN
Número UN: 3408
Clase ADR/RID: 5.1
Código de clasificación: OT1
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 56
Etiquetas: 5.1 +6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Composición: la concentración, el disolvente, el pH y la forma de hidratación pueden modificar los riesgos y las medidas de intervención.
Criterio operativo: consultar la ficha de seguridad y la información del expedidor antes de decidir compatibilidades o neutralización.
Descontaminación: controlar herramientas, vehículos, EPI y aguas residuales para evitar dispersión de plomo.
Gestión: cualquier residuo líquido, absorbente o sólido seco debe entregarse a un gestor autorizado de residuos peligrosos.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20