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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 40

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: FOSFITO DIBÁSICO DE PLOMO
Número UN: 2989
Sinónimos: Fosfito básico de plomo; fosfito dibásico plumboso; fosfito de plomo(II) básico
Número CAS: La designación comercial y la variante de fosfito dibásico de plomo pueden corresponder a composiciones distintas; no debe asignarse un CAS único sin confirmar la composición y el fabricante.
Número CE (EINECS): La variante puede carecer de un identificador CE único; debe verificarse en la ficha de datos de seguridad y en la documentación del fabricante.
Uso recomendado: Uso industrial controlado como estabilizante o aditivo en formulaciones poliméricas y otros procesos autorizados. Manipular únicamente en instalaciones con control de polvo y gestión de residuos peligrosos.
Restricciones de uso: No utilizar en aplicaciones con contacto alimentario, cosmético, farmacéutico o humano salvo autorización específica. Evitar toda dispersión ambiental y cualquier uso que genere polvo respirable sin controles de ingeniería.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Naturaleza: Sólido pulverulento o granulado, combustible, con contenido de plomo; la apariencia y reactividad pueden variar según la formulación.
Peligro principal: Puede arder o descomponerse al calentarse, generando humos y polvo tóxico de plomo y óxidos de fósforo.
Exposición: La inhalación o ingestión de polvo puede producir efectos sistémicos graves y acumulativos.
Riesgo ambiental: Muy tóxico o persistente para organismos acuáticos según la composición; impedir su entrada en desagües y cursos de agua.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: El polvo puede irritar las vías respiratorias y causar intoxicación por plomo; retirar a la persona de la exposición evitando contaminar al rescatador.
Ingestión: Puede provocar dolor abdominal, náuseas, vómitos, estreñimiento y efectos neurológicos o hematológicos; requiere valoración médica urgente.
Contacto: El contacto repetido puede irritar piel y ojos y favorecer la absorción por contaminación de manos, ropa o superficies.
Efectos crónicos: La exposición repetida puede afectar sangre, sistema nervioso, riñones y reproducción; el riesgo es especialmente relevante en embarazo y población infantil.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: Sólido combustible; el polvo disperso puede arder con mayor facilidad que el material compacto.
Riesgo térmico: El calentamiento puede causar descomposición y emisión de humos tóxicos, incluidos compuestos de plomo y fósforo.
Explosividad del polvo: Una nube de polvo combustible puede presentar riesgo de deflagración si existe confinamiento y una fuente de ignición.
Productos peligrosos: La combustión o descomposición puede generar humos metálicos, óxidos de plomo, óxidos de fósforo y gases irritantes.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar agua pulverizada, niebla, espuma, polvo químico seco o dióxido de carbono según el entorno y los materiales implicados.
Táctica: Enfriar los recipientes expuestos y evitar levantar nubes de polvo mediante chorros compactos de agua.
Ataque: Actuar desde posición protegida, con viento a la espalda y control estricto de escorrentías contaminadas.
Reignición: Vigilar brasas y material caliente; remover únicamente cuando sea seguro y con protección frente a polvo tóxico.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Contención: Aislar el área, eliminar fuentes de ignición y evitar que el producto alcance desagües, suelo o aguas superficiales.
Recogida: No barrer en seco ni usar aire comprimido; recoger con aspiración equipada para polvo peligroso o humedecer cuidadosamente sin generar escorrentía.
Limpieza: Introducir el material en recipientes cerrados, compatibles y etiquetados para residuo peligroso.
Respuesta ambiental: Notificar la contaminación relevante a las autoridades competentes y descontaminar las superficies evitando dispersar el polvo.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Usar protección respiratoria con filtro adecuado para partículas tóxicas; en incendio, concentración desconocida o atmósfera deficiente, utilizar equipo autónomo de presión positiva.
Protección ocular: Gafas estancas o pantalla facial cuando exista polvo, salpicadura o riesgo de proyección.
Protección cutánea: Guantes resistentes a productos químicos, ropa de protección cerrada y calzado de seguridad lavable.
Higiene: No comer, beber ni fumar; retirar la ropa contaminada y lavarse cuidadosamente tras la intervención.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar al aire fresco, mantener en reposo y solicitar asistencia médica; administrar oxígeno solo por personal capacitado.
Ojos: Enjuagar inmediatamente con abundante agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si resulta fácil; continuar la irrigación y consultar.
Piel: Retirar ropa contaminada y lavar con agua y jabón; buscar atención si persiste la irritación o hubo exposición importante.
Ingestión: Enjuagar la boca, no provocar el vómito y contactar urgentemente con toxicología o servicios médicos; conservar información del producto.
Seguimiento: La sospecha de exposición a plomo requiere evaluación clínica y analítica, aunque los síntomas iniciales sean leves.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar en sistemas cerrados o con extracción localizada; evitar la formación y acumulación de polvo.
Almacenamiento: Mantener en lugar fresco, seco, ventilado y protegido de calor, chispas y llamas, en envases cerrados y resistentes.
Segregación: Separar de oxidantes fuertes, ácidos, alimentos, piensos y materiales incompatibles.
Control: Limitar el acceso, mantener una buena limpieza industrial y disponer de procedimientos para derrames y exposición a plomo.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento si se mantiene seco, cerrado y alejado de fuentes de calor.
Calor: Evitar calentamiento intenso, llamas y operaciones que produzcan chispas o polvo en suspensión.
Incompatibilidades: Evitar oxidantes fuertes y ácidos; pueden producirse reacciones, liberación de calor o formación de compuestos irritantes y tóxicos.
Descomposición: La degradación térmica puede liberar humos de plomo y óxidos de fósforo; tratar los residuos de combustión como peligrosos.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Principalmente inhalación e ingestión de polvo, además de transferencia mano-boca y contaminación cutánea.
Toxicidad sistémica: El plomo puede alterar la síntesis de hemoglobina y afectar sistema nervioso, riñones y aparato reproductor.
Acumulación: Puede bioacumularse en el organismo y los efectos pueden aparecer tras exposiciones repetidas o prolongadas.
Vulnerabilidad: Extremar la prevención en embarazadas, lactantes, menores y trabajadores con exposición ocupacional previa.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: Los compuestos de plomo pueden resultar muy perjudiciales para organismos acuáticos y producir efectos duraderos.
Movilidad: El polvo puede dispersarse por aire, escorrentía o transporte de sedimentos; su comportamiento depende del pH y de la matriz ambiental.
Prevención: Evitar toda liberación al alcantarillado, suelo y aguas; no lavar el producto hacia drenajes.
Residuos: Gestionar producto, absorbentes, aguas de extinción y equipos contaminados como residuos peligrosos conforme a la normativa local.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Aproximación: Identificar la dirección del viento, establecer zona caliente y minimizar el número de intervinientes.
EPI de intervención: Utilizar equipo autónomo de presión positiva, protección química adecuada y protección ocular y cutánea completa.
Agua de extinción: Confinar y recoger toda el agua contaminada; no permitir su descarga a redes o cauces.
Postincendio: Controlar humos, depósitos de polvo y puntos calientes; descontaminar equipos y someterlos a gestión adecuada.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: FOSFITO DIBÁSICO DE PLOMO
Número UN: 2989
Clase ADR/RID: 4.1
Código de clasificación: F3
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 40
Etiquetas: 4.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Identificación: Confirmar la composición, forma física y aditivos mediante la ficha de datos de seguridad del fabricante antes de intervenir.
Precaución: La ausencia de olor o de síntomas inmediatos no descarta una exposición peligrosa a plomo.
Muestreo: Las mediciones de polvo y contaminantes deben realizarlas especialistas con métodos apropiados para metales.
Gestión: Toda intervención debe coordinarse con emergencias, prevención de riesgos laborales y autoridades ambientales cuando exista liberación relevante.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20