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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 423
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: GRÁNULOS DE MAGNESIO RECUBIERTOS, en partículas de un mínimo de 149 micrones
Número UN: 2950
Sinónimos: Gránulos de magnesio recubiertos; partículas de magnesio recubiertas; magnesio granular protegido
Número CAS: No existe un CAS único para esta entrada colectiva; el magnesio metálico es CAS 7439-95-4, pero el recubrimiento y su composición deben verificarse en la ficha del fabricante.
Número CE (EINECS): No existe un número CE único para el producto recubierto; el magnesio metálico figura como CE 231-104-6. Los componentes del recubrimiento pueden tener identificadores distintos.
Uso recomendado: Uso industrial controlado como material metálico granular, conforme a las especificaciones del fabricante y con medidas para evitar contacto con humedad, fuentes de ignición y agentes oxidantes.
Restricciones de uso: No mojar ni dispersar con chorros de agua. Evitar operaciones que generen polvo, fricción, chispas o calentamiento. No utilizar recipientes, herramientas o equipos contaminados con humedad. Manipular únicamente con ventilación y control de fuentes de ignición.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Reactividad con agua: El magnesio puede reaccionar con agua, especialmente si está caliente o finamente dividido, liberando hidrógeno inflamable y calor.
Inflamabilidad: Las partículas pueden arder intensamente cuando se calientan o dispersan; el recubrimiento puede modificar la facilidad de ignición, pero no elimina el riesgo del núcleo metálico.
Peligro de polvo: La formación de polvo fino puede producir nubes inflamables o explosivas y favorecer una propagación rápida del incendio.
Productos peligrosos: La combustión genera óxidos de magnesio y humos irritantes; pueden formarse hidrógeno y otras emisiones peligrosas en contacto con humedad.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: El polvo y los humos de óxido de magnesio pueden irritar las vías respiratorias y causar tos, dificultad respiratoria o malestar.
Ojos: Las partículas pueden producir irritación mecánica, abrasión y lesiones, especialmente durante un incendio o una proyección.
Piel: El contacto con el producto suele causar irritación mecánica; el material caliente o en combustión provoca quemaduras graves.
Ingestión: Puede causar irritación gastrointestinal; no inducir el vómito y solicitar valoración médica si se ingiere una cantidad relevante.
Riesgo secundario: El hidrógeno generado por contacto con agua puede inflamarse o explotar en espacios confinados.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Desarrollo del incendio: Puede arder con luz intensa y alta temperatura, con proyección de partículas incandescentes.
Explosión de polvo: El polvo suspendido puede inflamarse violentamente; evitar toda dispersión, turbulencia, aire comprimido y fuentes de ignición.
Riesgo térmico: El calentamiento de envases puede provocar rotura, dispersión del producto y reacción acelerada.
Atmósfera peligrosa: La reacción con humedad puede generar hidrógeno inflamable, especialmente en locales cerrados o mal ventilados.
Agentes inadecuados: No aplicar agua, espuma acuosa ni dióxido de carbono directamente sobre magnesio en combustión.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Usar polvo seco específico para metales, grafito, cloruro sódico seco o arena seca apropiada para incendios de magnesio.
Aplicación: Cubrir suavemente el material, sin lanzar el agente con fuerza ni remover la masa en combustión.
Táctica: Aislar la zona, retirar materiales combustibles si puede hacerse sin riesgo y dejar arder de forma controlada cuando la extinción no sea segura.
Enfriamiento: Proteger los recipientes y exposiciones próximas desde distancia segura con métodos que no introduzcan agua en el producto; evitar chorros directos.
Reignición: Vigilar durante un periodo prolongado, porque el metal caliente puede reavivarse al contacto con aire o humedad.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Evacuar a las personas no esenciales y eliminar llamas, chispas, motores y equipos que puedan generar ignición.
Contención: Mantener el producto seco y confinado; impedir su entrada en desagües, sumideros y zonas bajas.
Recogida: Recoger mecánicamente con herramientas limpias, secas y no generadoras de chispas, evitando fricción y caída libre.
Polvo: No barrer enérgicamente ni utilizar aire comprimido; emplear métodos que minimicen la suspensión de partículas.
Envases: Transferir a recipientes secos, compatibles, cerrados y correctamente identificados. No utilizar agua para limpiar residuos.
Emergencia: Si el material está caliente, humea o reacciona, retirarse y aplicar la táctica prevista para incendio de metales.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de presión positiva en incendio, humo, polvo abundante o atmósfera potencialmente deficiente en oxígeno; para tareas menores, protección contra partículas según evaluación.
Protección ocular: Gafas estancas o pantalla facial frente a partículas, proyecciones y radiación intensa.
Protección cutánea: Guantes secos resistentes al calor y ropa de protección ignífuga, evitando materiales que puedan retener partículas calientes.
Calzado: Calzado de seguridad seco, antiestático y adecuado para manipulación de metales.
Condición del EPI: Retirar y sustituir inmediatamente los equipos contaminados o humedecidos; no introducir humedad en la zona de trabajo.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar al aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia si persisten tos, dificultad respiratoria o irritación.
Ojos: Irrigar cuidadosamente con abundante agua limpia durante varios minutos, retirando lentes de contacto si es fácil; atención médica si persiste la irritación o hay lesión.
Piel: Retirar partículas sueltas y ropa contaminada; lavar con agua y jabón. En quemaduras, enfriar con agua abundante solo la zona corporal afectada cuando no haya producto adherido ni reacción activa, y obtener asistencia médica.
Ingestión: Enjuagar la boca, no provocar el vómito y consultar a un centro toxicológico o médico.
Quemaduras por metal: No arrancar material adherido; cubrir de forma limpia y solicitar atención urgente.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar golpes, fricción, trituración, calentamiento y generación de polvo. Usar procedimientos de conexión a tierra y control de electricidad estática cuando proceda.
Humedad: Mantener el producto completamente seco y protegido de lluvia, condensación, agua y superficies húmedas.
Almacenamiento: Guardar en envases cerrados, íntegros y compatibles, en lugar fresco, seco, ventilado y separado de oxidantes, ácidos y fuentes de ignición.
Orden y limpieza: Retirar acumulaciones de polvo mediante métodos secos y controlados; no usar agua ni aire comprimido.
Control de acceso: Limitar la manipulación a personal formado y mantener medios de extinción para metales disponibles.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Relativamente estable en condiciones secas y normales de almacenamiento; el riesgo aumenta con partículas finas, calentamiento o deterioro del recubrimiento.
Agua y humedad: Puede producir calor e hidrógeno inflamable; la reacción puede ser más intensa con material caliente o finamente dividido.
Incompatibilidades: Evitar oxidantes fuertes, ácidos, halógenos y sustancias que puedan reaccionar con magnesio metálico.
Descomposición: En incendio se forman óxidos de magnesio y humos irritantes; el recubrimiento puede generar productos adicionales según su composición.
Condiciones a evitar: Chispas, llamas, superficies calientes, confinamiento, acumulación de polvo, impactos y contaminación cruzada con humedad.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Exposición aguda: El polvo y los humos pueden irritar ojos, piel y vías respiratorias; la gravedad depende de la concentración y duración de la exposición.
Humos de incendio: La inhalación de humos metálicos puede causar irritación intensa y síntomas respiratorios retardados; requiere vigilancia médica.
Efectos mecánicos: Las partículas pueden causar abrasión ocular y lesiones por proyección.
Sensibilización y efectos crónicos: No deben presumirse efectos específicos del producto completo sin conocer la composición del recubrimiento; consultar la documentación del fabricante.
Vigilancia: Considerar evaluación médica ante dificultad respiratoria, dolor ocular, quemaduras o exposición significativa a humos.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: El magnesio metálico puede reaccionar con humedad y modificar localmente el pH, además de liberar hidrógeno.
Derrames: Evitar la entrada en aguas superficiales, alcantarillado y suelo; la reacción puede generar calor y gas inflamable.
Persistencia: El metal puede transformarse por corrosión y reacción ambiental; el recubrimiento puede presentar un comportamiento diferente.
Gestión: Recoger el material seco para recuperación o eliminación conforme a la normativa aplicable, sin lavarlo con agua.
Precaución: No liberar residuos ni aguas de limpieza al medio sin evaluación de sus componentes.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Acceso: Aproximarse desde barlovento, mantener distancia y establecer una zona de exclusión por proyecciones, humo y posible hidrógeno.
Ataque: Emplear únicamente agentes secos adecuados para metales; no dirigir agua, espuma ni dióxido de carbono al foco.
Protección: Utilizar equipo autónomo de presión positiva, protección estructural apropiada y protección facial frente a radiación y partículas.
Exposiciones: Proteger depósitos y estructuras vecinas desde posición segura, evitando que el agua alcance el producto o los residuos calientes.
Revisión: Comprobar puntos calientes con medios adecuados y mantener vigilancia por reignición o reacción retardada con humedad.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: GRÁNULOS DE MAGNESIO RECUBIERTOS, en partículas de un mínimo de 149 micrones
Número UN: 2950
Clase ADR/RID: 4.3
Código de clasificación: W2
Grupo de embalaje: III
Código de peligrosidad Kemler: 423
Etiquetas: 4.3
Categoría de transporte: 3
Código de restricción en túneles: (E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Alcance: La peligrosidad puede variar según tamaño real de partícula, cantidad, integridad del recubrimiento, humedad y composición de dicho recubrimiento.
Decisión táctica: Tratar cualquier calentamiento, humo, chisporroteo o contacto con agua como una emergencia de reacción de metal combustible.
Información operativa: Confirmar con el expedidor la composición del recubrimiento, condiciones de embalaje y agente seco de extinción recomendado.
Residuos: Considerar los restos, herramientas y absorbentes contaminados como material potencialmente reactivo hasta su completa estabilización y evaluación.
Referencia: Aplicar también la ficha de datos de seguridad específica del fabricante y los procedimientos locales de mercancías peligrosas.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20