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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 60

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: ANTIMONIO EN POLVO
Número UN: 2871
Sinónimos: Antimonio metálico en polvo; polvo de antimonio; antimonio elemental pulverizado
Número CAS: 7440-36-0
Número CE (EINECS): 231-146-5
Uso recomendado: Uso industrial controlado como materia prima o reactivo, exclusivamente por personal formado y conforme a la ficha de datos de seguridad.
Restricciones de uso: Evitar toda dispersión de polvo. No usar en procesos abiertos sin captación localizada. Mantener alejado de alimentos, bebidas, piensos, fuentes de ignición y materiales incompatibles.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: Sustancia tóxica por inhalación, especialmente cuando se generan partículas respirables.
Dispersión: El polvo puede formar nubes contaminantes y depositarse en superficies y equipos.
Riesgo secundario: La acumulación de polvo y su contacto con oxidantes puede favorecer incendios o reacciones intensas.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Puede irritar las vías respiratorias y causar efectos tóxicos sistémicos; evitar toda exposición al polvo.
Contacto: Puede irritar ojos y piel; el contacto repetido puede causar dermatitis.
Ingestión: Nociva o tóxica según la cantidad y las características de las partículas; requiere valoración médica.
Exposición repetida: Puede afectar principalmente al aparato respiratorio y al estado general de salud.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: El antimonio compacto no suele arder fácilmente, pero el polvo finamente dividido puede inflamarse.
Riesgo de explosión: Las nubes de polvo pueden presentar riesgo de explosión si se dispersan en aire y existe una fuente de ignición.
Riesgo térmico: Un incendio puede generar humos y óxidos de antimonio irritantes o tóxicos.
Fuentes de ignición: Eliminar llamas, chispas, superficies calientes y electricidad estática.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar polvo seco apropiado para metales, arena seca o medios específicamente recomendados para polvo metálico.
Medios no recomendados: Evitar chorros de agua y la dispersión violenta del polvo; valorar el agua pulverizada solo para exposiciones externas y bajo control del mando.
Táctica: Aislar la zona, impedir la formación de nubes y enfriar recipientes próximos sin proyectar el agente directamente sobre el producto disperso.
Humos: Tratar todo humo como contaminado y mantener protección respiratoria autónoma.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Restringir el acceso y eliminar fuentes de ignición, vibraciones y corrientes de aire que puedan levantar polvo.
Contención: Evitar que el producto alcance desagües, cursos de agua o sistemas de ventilación.
Recogida: Recuperar suavemente con equipos adecuados para polvo metálico, evitando barrido enérgico, aire comprimido y herramientas que produzcan chispas.
Limpieza: Envasar el material recuperado en recipientes compatibles, cerrados y etiquetados; ventilar de forma controlada.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo o respirador con filtro adecuado para partículas tóxicas, según concentración y evaluación de la atmósfera; en emergencias se prioriza el equipo autónomo.
Protección ocular: Gafas estancas; añadir pantalla facial cuando exista riesgo de proyección.
Protección cutánea: Guantes resistentes a productos químicos, ropa de protección cerrada y calzado de seguridad.
Higiene: Evitar llevar polvo a zonas limpias; retirar la ropa contaminada y lavarse tras la intervención.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar a aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica. Administrar oxígeno solo por personal capacitado.
Contacto ocular: Lavar inmediatamente con abundante agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si es fácil hacerlo; valoración médica.
Contacto cutáneo: Retirar ropa contaminada y lavar con agua y jabón; consultar si persiste la irritación.
Ingestión: Enjuagar la boca, no provocar el vómito y solicitar atención médica urgente.
Síntomas graves: Si hay dificultad respiratoria, alteración de la conciencia o deterioro, activar emergencias y aplicar soporte vital según capacitación.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar en circuito cerrado o con extracción localizada; evitar golpes, fricción, generación de polvo y cargas electrostáticas.
Almacenamiento: Mantener en lugar seco, fresco y bien ventilado, en envases herméticos y compatibles.
Segregación: Separar de oxidantes fuertes, ácidos y fuentes de calor o ignición.
Control: Mantener los recipientes cerrados, minimizar existencias abiertas y disponer de procedimientos para polvo metálico.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento, si se evita la humedad, el calentamiento y la contaminación.
Incompatibilidades: Puede reaccionar con oxidantes fuertes y determinados ácidos, con posible liberación de calor y gases peligrosos.
Descomposición: El calentamiento o incendio puede producir óxidos de antimonio y humos irritantes o tóxicos.
Prevención: No mezclar residuos ni utilizar recipientes contaminados con oxidantes; evitar atmósferas con polvo suspendido.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Principalmente inhalación de polvo; también ingestión accidental y contacto con ojos o piel.
Efectos agudos: Irritación respiratoria, tos, malestar y posibles efectos sistémicos tras exposiciones relevantes.
Efectos crónicos: La exposición repetida a polvo puede perjudicar el aparato respiratorio y requiere control ocupacional.
Evaluación: La gravedad depende del tamaño de partícula, concentración, duración y ventilación; realizar vigilancia médica cuando proceda.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro ambiental: Evitar la liberación al suelo, aguas superficiales, alcantarillado y plantas de tratamiento.
Movilidad: El polvo puede transportarse por el aire y depositarse en superficies o masas de agua.
Persistencia: El elemento no se degrada como una sustancia orgánica; su comportamiento depende de la forma química y del medio.
Gestión: Recoger incluso pequeñas cantidades y entregar residuos y aguas de limpieza a gestor autorizado.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Confirmar la presencia de polvo metálico y evaluar simultáneamente toxicidad, contaminación y riesgo de explosión de polvo.
Táctica: Establecer zona caliente, controlar accesos y evitar acciones que dispersen el producto o generen nubes.
Protección: Utilizar equipo autónomo de presión positiva, protección química adecuada y control de contaminación posterior.
Aplicación de agentes: Emplear agentes secos apropiados para metales; no dirigir chorros de agua sobre el polvo ardiendo o disperso.
Postincendio: Vigilar reignición, puntos calientes y depósitos de polvo; recoger residuos con métodos no dispersivos.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: ANTIMONIO EN POLVO
Número UN: 2871
Clase ADR/RID: 6.1
Código de clasificación: T5
Grupo de embalaje: III
Código de peligrosidad Kemler: 60
Etiquetas: 6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Intervención: La información debe complementarse con la ficha de datos de seguridad del expedidor y con la evaluación atmosférica en el lugar.
Variabilidad: El comportamiento cambia con granulometría, concentración de polvo, humedad, impurezas y confinamiento.
Residuos: Considerar todo material recogido, absorbentes y EPI desechables como residuos contaminados.
Precaución: Ante exposición significativa, incendio de polvo o atmósfera desconocida, solicitar apoyo especializado y mantener aislamiento preventivo.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20