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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 60
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: METAVANADATO AMÓNICO
Número UN: 2859
Sinónimos: Metavanadato de amonio; vanadato de amonio; amonio metavanadato; NH₄VO₃
Número CAS: 7803-55-6
Número CE (EINECS): 232-261-3
Uso recomendado: Uso industrial y de laboratorio como compuesto de vanadio, reactivo químico y precursor de materiales catalíticos o cerámicos, exclusivamente por personal formado y conforme a la ficha de datos de seguridad.
Restricciones de uso: Evitar la dispersión de polvo y cualquier exposición por inhalación, ingestión o contacto. No utilizar en espacios sin ventilación ni permitir la manipulación por personal no autorizado. Mantener alejado de alimentos, bebidas y piensos.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Naturaleza: Sólido inorgánico tóxico, normalmente en forma de polvo o cristales, con riesgo principal por inhalación, ingestión y contacto.
Peligro de polvo: Puede generar partículas respirables durante rotura de envases, trasiego, barrido o incendio.
Dispersión: El polvo puede contaminar superficies, aguas y equipos; evitar toda acción que lo aerosolice.
Riesgo ambiental: Impedir su entrada en alcantarillas, cursos de agua y suelos.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Puede irritar intensamente las vías respiratorias y causar tos, dificultad respiratoria y afectación sistémica.
Ingestión: Tóxico por ingestión; puede provocar náuseas, vómitos, dolor abdominal y alteraciones generales.
Contacto: Puede irritar piel y ojos; el contacto repetido puede producir dermatitis.
Efectos sistémicos: La exposición al vanadio puede afectar, entre otros, aparato respiratorio, gastrointestinal, renal y hepático.
Exposición retardada: Vigilar síntomas respiratorios o generales después de una exposición aparentemente leve.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: No se considera un líquido inflamable; el producto puede no arder fácilmente, pero el calentamiento produce descomposición peligrosa.
Riesgo térmico: Puede liberar amoníaco, óxidos de nitrógeno y compuestos de vanadio, incluidos humos o polvo tóxico.
Polvo: Una dispersión intensa de polvo puede favorecer una atmósfera peligrosa; evitar fuentes de ignición y turbulencias.
Envases: El calentamiento puede provocar sobrepresión, rotura y dispersión del material contaminante.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar el agente adecuado para el incendio circundante, preferentemente agua pulverizada, espuma, polvo químico o dióxido de carbono según los materiales implicados.
Táctica: Enfriar los envases expuestos desde distancia segura y evitar chorros directos que dispersen el polvo.
Agua: Puede emplearse para refrigeración y control, pero recoger el agua contaminada y evitar su vertido.
Productos de combustión: Considerar tóxicos los humos; establecer zona de exclusión y controlar la escorrentía.
Repliegue: Retirar al personal no esencial y reevaluar desde posición protegida si hay envases calentados o deteriorados.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Restringir el acceso y establecer una zona contaminada, especialmente a sotavento y en lugares bajos o mal ventilados.
Contención: Detener la fuente solo si puede hacerse sin exposición; proteger desagües, aguas superficiales y suelos.
Recogida: Evitar barrer en seco o usar aire comprimido; recoger cuidadosamente con métodos que minimicen el polvo y depositar en recipientes cerrados compatibles.
Limpieza: Utilizar aspiración industrial con filtración adecuada para sustancias tóxicas o técnicas húmedas controladas.
Descontaminación: Limpiar las superficies sin generar aerosoles y gestionar los residuos como peligrosos.
Emergencia mayor: Si el producto alcanza aguas o alcantarillas, avisar a las autoridades competentes.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de presión positiva en intervención, incendio o concentración desconocida; para tareas controladas, protección frente a partículas tóxicas conforme a evaluación de exposición.
Protección ocular: Gafas estancas; añadir pantalla facial cuando exista riesgo de proyecciones o dispersión de polvo.
Protección cutánea: Guantes resistentes a productos químicos y ropa de protección cerrada, seleccionados según el tiempo de contacto.
Ropa de intervención: Traje químico apropiado para derrames importantes y botas resistentes, evitando llevar contaminantes fuera de la zona.
Higiene: No comer, beber ni fumar; retirar ropa contaminada y lavar manos y piel expuesta tras la intervención.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar al aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica. Administrar oxígeno solo por personal capacitado.
Contacto ocular: Enjuagar inmediatamente con abundante agua durante un tiempo prolongado, retirando lentes de contacto si es fácil; evaluación médica.
Contacto cutáneo: Retirar prendas contaminadas y lavar con abundante agua y jabón; buscar atención si persiste irritación.
Ingestión: Enjuagar la boca; no provocar el vómito ni dar nada por vía oral a una persona inconsciente; atención médica urgente.
Seguimiento: Informar de la exposición a compuestos de vanadio y conservar el envase o la etiqueta para los servicios sanitarios.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar con extracción localizada y procedimientos que eviten la formación de polvo; mantener los recipientes cerrados.
Trasiego: Usar equipos limpios y métodos de baja dispersión; no soplar ni sacudir residuos.
Almacenamiento: Conservar en lugar seco, fresco, ventilado y protegido de daños físicos, humedad y calor.
Segregación: Separar de alimentos, piensos y productos incompatibles; mantener acceso restringido.
Derrames internos: Disponer de medios de recogida, contenedores cerrados y material para descontaminación controlada.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento, si se protege de humedad, calor y contaminación.
Descomposición: El calentamiento o incendio puede generar amoníaco, óxidos de nitrógeno y humos o polvos de vanadio.
Incompatibilidades: Evitar ácidos fuertes, agentes reductores, materiales combustibles y sustancias reactivas que puedan favorecer descomposición o reacciones violentas.
Condiciones a evitar: Calentamiento intenso, llamas, dispersión de polvo, humedad excesiva y confinamiento de gases de descomposición.
Reactividad: No mezclar residuos ni soluciones con otros productos sin evaluación de compatibilidad.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Inhalación de polvo, ingestión y contacto ocular o cutáneo; la inhalación es especialmente relevante en operaciones con polvo.
Toxicidad aguda: La clasificación de transporte indica toxicidad significativa; la gravedad depende de la dosis, concentración y duración.
Órganos diana: Pueden verse afectados las vías respiratorias y, por absorción sistémica, sistemas gastrointestinal, renal y hepático.
Exposición repetida: Puede causar efectos acumulativos o persistentes; controlar la exposición ocupacional y realizar vigilancia médica cuando proceda.
Valoración clínica: Tratar según síntomas y consultar a toxicología; no asumir ausencia de riesgo por falta de irritación inmediata.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: Los compuestos de vanadio pueden resultar perjudiciales para organismos acuáticos y alterar la calidad del agua.
Movilidad: El comportamiento ambiental depende del pH, de la forma química y de la composición del suelo o sedimento.
Contención: Evitar cualquier descarga a alcantarillas, ríos, lagos o terrenos permeables.
Residuos: Recoger material, absorbentes y aguas de limpieza en recipientes adecuados para gestión autorizada.
Notificación: Comunicar de inmediato las liberaciones que puedan alcanzar el medio acuático o el suelo.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Confirmar la presencia del producto, identificar envases afectados y aproximarse desde barlovento y con protección respiratoria autónoma.
EPI de intervención: Usar equipo autónomo de presión positiva y protección química compatible; el equipo estructural por sí solo no garantiza protección frente al tóxico.
Control de humos: Evitar atravesar nubes de humo o polvo; emplear agua pulverizada solo de forma controlada para abatimiento cuando sea seguro.
Agua de extinción: Confinar y recuperar toda el agua contaminada; no dirigirla a desagües.
Postincendio: Mantener vigilancia por reignición, envases dañados y contaminación residual; descontaminar equipos bajo control.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: METAVANADATO AMÓNICO
Número UN: 2859
Clase ADR/RID: 6.1
Código de clasificación: T5
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 60
Etiquetas: 6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (D/E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Criterio operativo: Tratar todo polvo, residuo y agua de intervención como potencialmente contaminados hasta su evaluación.
Información médica: Facilitar al personal sanitario la identificación del metavanadato amónico y las vías de exposición.
Residuos: No reutilizar envases contaminados; gestionar el producto y los materiales de limpieza mediante operador autorizado.
Variabilidad: El riesgo real aumenta con polvo fino, espacios confinados, calentamiento, envases rotos o ventilación deficiente.
Precaución: La ausencia de olor o de síntomas iniciales no demuestra que la atmósfera sea segura.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20