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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 86
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: MERCURIO
Número UN: 2809
Sinónimos: Mercurio metálico; azogue; mercurio elemental
Número CAS: 7439-97-6
Número CE (EINECS): 231-106-7
Uso recomendado: Uso industrial, analítico y técnico en sistemas cerrados y por personal capacitado, con prevención estricta de emisiones y recuperación del producto.
Restricciones de uso: Evitar cualquier uso que permita calentamiento, pulverización, derrame abierto o exposición de personas. No verter al desagüe ni mezclar con residuos comunes; gestionar como residuo peligroso mediante operadores autorizados.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: metal líquido pesado, no combustible, con emisión de vapores tóxicos, especialmente al aumentar la temperatura o al dispersarse en gotas finas.
Persistencia: puede permanecer en superficies, juntas, grietas y materiales porosos, dificultando su recuperación.
Medio ambiente: muy peligroso para organismos acuáticos y susceptible de bioacumulación; impedir toda entrada en alcantarillas, cursos de agua y suelo.
Reactividad física: puede formar amalgamas con numerosos metales y contaminar equipos, herramientas y superficies.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: vía crítica; los vapores pueden causar irritación y efectos neurotóxicos y renales, con riesgo mayor en espacios cerrados o durante calentamiento.
Contacto cutáneo: la absorción a través de piel intacta suele ser limitada, pero el contacto prolongado contamina la piel y facilita la dispersión del producto.
Contacto ocular: las gotas pueden causar irritación y lesiones mecánicas; los vapores también pueden irritar.
Ingestión: peligrosa; puede producir molestias gastrointestinales y toxicidad sistémica, aunque la absorción del metal líquido sea variable.
Exposición repetida: puede afectar sistema nervioso, riñones y, según la exposición, otros órganos; aplicar vigilancia médica ocupacional.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: el mercurio metálico no es inflamable en condiciones normales.
Riesgo térmico: el calentamiento incrementa la emisión de vapores tóxicos; evitar llamas, superficies calientes y operaciones de corte o soldadura contaminadas.
Explosión: no presenta riesgo explosivo propio, pero recipientes cerrados calentados pueden sobrepresurizarse.
Peligros secundarios: un incendio externo puede dispersar vapores y contaminar aguas de extinción y residuos.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: seleccionar el agente según los materiales combustibles implicados; el producto no requiere un agente específico.
Táctica: aislar la zona, controlar el calentamiento de recipientes y evitar generar aerosoles o dispersar gotas de mercurio.
Agua: utilizar con cautela para la emergencia del entorno; contener y recoger toda el agua contaminada.
Protección: trabajar desde posición segura, con protección respiratoria adecuada y control atmosférico para vapores de mercurio.
Reacondicionamiento: enfriar recipientes sin dirigir chorros que puedan dispersar el producto.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: restringir el acceso, evacuar zonas interiores afectadas y ventilar hacia un lugar seguro sin enviar vapores a otras áreas.
Contención: detener la fuga solo si puede hacerse sin riesgo; proteger desagües, sumideros, suelo y aguas superficiales.
Recogida: recuperar gotas con equipos específicos para mercurio, aspiración diseñada para este contaminante o amalgamantes autorizados; no usar escobas, cepillos ni aspiradores convencionales.
Superficies: inspeccionar grietas, juntas, debajo de equipos y zonas ocultas; no caminar sobre el derrame.
Residuos: introducir el mercurio y materiales contaminados en recipientes compatibles, cerrados, etiquetados y destinados a gestión autorizada.
Descontaminación: mantener ventilación y efectuar mediciones antes de permitir el acceso; no emplear productos químicos improvisados.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: equipo autónomo en concentraciones desconocidas, durante incendios o rescates; para tareas controladas, usar protección específica para vapores de mercurio conforme a evaluación atmosférica.
Protección ocular: gafas estancas; añadir pantalla facial cuando exista riesgo de salpicaduras.
Protección cutánea: guantes compatibles y traje de protección química; seleccionar materiales y tiempos de permeación según el fabricante.
Calzado: botas químicamente resistentes, preferiblemente lavables y exclusivas para la zona contaminada.
Control: descontaminar o desechar los EPI contaminados evitando la dispersión; no llevarlos a zonas limpias.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: trasladar a aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar valoración médica urgente, especialmente ante tos, disnea, cefalea, temblor o alteraciones neurológicas.
Piel: retirar ropa contaminada y lavar con abundante agua y jabón; impedir que el producto se extienda a otras zonas.
Ojos: lavar inmediatamente con agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si es fácil; obtener atención médica.
Ingestión: enjuagar la boca; no provocar el vómito ni administrar nada por vía oral a una persona inconsciente; contactar con toxicología o servicios médicos.
Seguimiento: informar de la posible exposición a vapores y conservar la información del producto para la evaluación clínica.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: trabajar en sistemas cerrados o con extracción localizada; evitar salpicaduras, golpes, pulverización y calentamiento.
Higiene: prohibir comer, beber o fumar; lavarse cuidadosamente tras la manipulación y controlar la contaminación de ropa y calzado.
Almacenamiento: conservar en recipientes compatibles, herméticos, estables y protegidos frente a golpes, calor y acceso no autorizado.
Segregación: mantener separado de alimentos, medicamentos, materiales porosos y sustancias incompatibles; disponer de cubetos de retención.
Inspección: revisar periódicamente cierres, juntas y bandejas, y contar con medios específicos para recuperar pequeñas gotas.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: estable a temperatura ambiente si se mantiene confinado y protegido de daños físicos.
Calor: el aumento de temperatura incrementa la presión de vapor y el riesgo de intoxicación por inhalación.
Incompatibilidades: evitar contacto con oxidantes fuertes, halógenos, azufre, acetileno, amoníaco y metales susceptibles de amalgamación.
Materiales: puede atacar o contaminar ciertos metales y penetrar en juntas, grietas y superficies porosas.
Descomposición: en un incendio o calentamiento intenso pueden generarse vapores peligrosos de mercurio y productos de los materiales circundantes.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: inhalación de vapores, ingestión accidental y contacto con producto o superficies contaminadas.
Órganos diana: sistema nervioso y riñones; la exposición intensa o repetida puede producir alteraciones respiratorias, digestivas, neurológicas y renales.
Efectos agudos: irritación, tos, dificultad respiratoria, náuseas, vómitos, cefalea, temblor o cambios del estado mental.
Efectos crónicos: posible deterioro neurológico y renal, con riesgo condicionado por concentración, duración y susceptibilidad individual.
Evaluación: la ausencia inicial de síntomas no excluye absorción relevante; derivar a valoración médica tras exposición significativa.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: muy tóxico para organismos acuáticos y capaz de causar efectos duraderos.
Persistencia: no se degrada como un contaminante orgánico; puede quedar retenido en sedimentos y compartimentos ambientales.
Bioacumulación: puede transformarse ambientalmente y entrar en cadenas tróficas, aumentando la preocupación por exposiciones indirectas.
Contención: impedir cualquier descarga a alcantarillado, aguas superficiales, suelos o instalaciones de tratamiento no autorizadas.
Gestión: recuperar incluso pequeñas cantidades y tratar todos los absorbentes y equipos contaminados como residuos peligrosos.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Acceso: aproximarse desde barlovento y con monitorización atmosférica; evitar entrar en áreas cerradas sin equipo autónomo.
Táctica: priorizar rescate, aislamiento, control del incendio externo y prevención de calentamiento de recipientes.
Agua de extinción: recogerla y evitar su evacuación a redes de saneamiento o cauces.
EPI: equipo autónomo y traje de protección adecuado al riesgo químico y térmico; establecer zona caliente, templada y fría.
Posincendio: mantener vigilancia de vapores, retirar residuos contaminados y autorizar el retorno solo tras mediciones y descontaminación.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: MERCURIO
Número UN: 2809
Clase ADR/RID: 8
Código de clasificación: CT1
Grupo de embalaje: III
Código de peligrosidad Kemler: 86
Etiquetas: 8 +6.1
Categoría de transporte: 3
Código de restricción en túneles: (E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Actuación: la contaminación puede persistir aunque no sea visible; realizar búsqueda instrumental y revisar grietas, juntas y zonas bajas.
Comunicación: informar a autoridades ambientales y sanitarias cuando exista liberación relevante o contaminación de aguas y suelos.
Transporte interno: mover recipientes en contención secundaria, evitando vibraciones, vuelcos y rutas próximas a desagües.
Criterio médico: toda exposición por inhalación de vapores, especialmente en espacios confinados o tras calentamiento, requiere valoración toxicológica.
Gestión final: no mezclar con otros residuos ni devolver al circuito de uso sin verificar pureza, integridad del recipiente y control de emisiones.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20