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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 20
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: DICLORODIFLUOROMETANO Y DIFLUOROETANO EN MEZCLA AZEOTRÓPICA con aproximadamente el 74% de diclorodifluorometano (GAS REFRIGERANTE R 500)
Número UN: 2602
Sinónimos: Gas refrigerante R-500; R-500; mezcla azeotrópica de diclorodifluorometano y difluoroetano; CFC-12/HFC-152a
Número CAS: No existe un único número CAS para la mezcla. Componentes principales: diclorodifluorometano, CAS 75-71-8; difluoroetano, habitualmente 1,1-difluoroetano, CAS 75-37-6. La composición comercial debe confirmarse en la documentación del recipiente.
Número CE (EINECS): No existe un único número CE para la mezcla. Los componentes disponen de identificadores CE propios; deben verificarse en la ficha de datos de seguridad y en el etiquetado del producto concreto.
Uso recomendado: Refrigerante en equipos diseñados específicamente para esta mezcla, por personal cualificado y conforme a las instrucciones del fabricante. Usar únicamente recipientes, válvulas, mangueras y equipos compatibles y aprobados.
Restricciones de uso: No liberar deliberadamente a la atmósfera ni transferir a recipientes no homologados. Evitar mezclar con otros refrigerantes. No emplear en equipos no diseñados para la presión y compatibilidad química correspondientes. Prohibir trabajos en caliente sin evaluación atmosférica y control de fuentes de ignición.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Estado físico: Gas licuado a presión, incoloro; puede percibirse poco o nada por el olfato.
Peligro principal: La fuga de líquido produce una expansión rápida y una nube fría, con riesgo de desplazamiento del oxígeno.
Comportamiento: El vapor puede acumularse en zonas bajas o mal ventiladas; los recipientes pueden fallar por calentamiento.
Peligro ambiental: El diclorodifluorometano afecta a la capa de ozono y ambos componentes pueden contribuir al efecto invernadero.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Concentraciones elevadas pueden causar cefalea, mareo, somnolencia, alteración del ritmo cardíaco, pérdida de consciencia y asfixia por desplazamiento del oxígeno.
Contacto cutáneo: El líquido en evaporación rápida puede causar quemaduras por frío y lesiones similares a congelación.
Contacto ocular: Las salpicaduras de líquido pueden producir lesión intensa por frío; el vapor frío puede irritar.
Riesgo especial: En espacios confinados o sótanos, la atmósfera puede ser peligrosa aunque no exista olor ni irritación inicial.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: La mezcla se considera normalmente no inflamable en condiciones ambientales, pero la fracción difluoroetánica puede formar mezclas combustibles en determinadas proporciones, especialmente tras una fuga.
Riesgo térmico: Los recipientes calentados pueden romperse violentamente por sobrepresión.
Productos de descomposición: El fuego o las superficies muy calientes pueden generar fluoruro de hidrógeno, cloruro de hidrógeno, haluros de carbonilo y otros gases irritantes o tóxicos.
Atmósfera peligrosa: La combustión o descomposición puede consumir oxígeno y producir humos corrosivos; no confiar en la ausencia de humo visible.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar el agente adecuado para el incendio circundante: agua pulverizada, espuma, polvo químico o dióxido de carbono según el material implicado.
Enfriamiento: Enfriar los recipientes expuestos con agua pulverizada desde posición protegida y a distancia; continuar hasta después de extinguir el fuego si es seguro.
Táctica: Retirar los recipientes no afectados si puede hacerse sin riesgo. Aislar la zona ante calentamiento, venteo anormal, decoloración o ruido del envase.
Limitaciones: No dirigir chorros compactos directamente sobre una fuga de líquido si favorecen la dispersión o la pérdida de control.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Evacuar el área, eliminar fuentes de ignición y restringir el acceso, especialmente en zonas bajas y espacios confinados.
Ventilación: Ventilar desde lugar seguro; no entrar hasta comprobar una atmósfera respirable mediante medición continua.
Contención: Detener la fuga únicamente si puede hacerse sin riesgo y sin manipular válvulas congeladas o dañadas.
Agua contaminada: Evitar que el líquido o los residuos de intervención alcancen desagües cerrados, sótanos o espacios donde pueda acumularse el vapor.
Reentrada: Autorizarla solo tras confirmar ausencia de concentración peligrosa y ventilación suficiente.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: En atmósfera desconocida, deficiente en oxígeno o potencialmente contaminada, utilizar equipo autónomo de presión positiva; los filtros no protegen frente a la falta de oxígeno.
Protección ocular: Gafas estancas; añadir pantalla facial durante trasvases o riesgo de salpicadura.
Protección cutánea: Guantes y ropa de protección térmica frente al frío, compatibles con gases licuados; evitar tejidos que retengan líquido contra la piel.
Protección corporal: Calzado de seguridad y ropa cerrada; usar protección química adicional si existe posibilidad de productos de descomposición.
Control: Llevar detector de oxígeno y, cuando proceda, equipos calibrados para refrigerantes y productos ácidos de descomposición.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar a aire fresco sin exponer al rescatador; mantener en reposo y abrigado. Administrar oxígeno por personal formado y practicar soporte vital si procede.
Inconsciencia: Comprobar respiración y circulación; iniciar reanimación y solicitar asistencia médica urgente si no respira normalmente.
Piel: No frotar la zona congelada. Templar progresivamente con agua tibia, retirar ropa contaminada sin arrancarla y obtener atención médica.
Ojos: Irrigar inmediatamente con agua abundante durante un tiempo prolongado, manteniendo los párpados abiertos; retirar lentes de contacto si es fácil y continuar la irrigación.
Atención médica: Vigilar efectos retardados, alteraciones cardíacas, respiratorias y lesiones por frío; trasladar la ficha de seguridad junto con la víctima.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar con ventilación eficaz, conexiones estancas y herramientas adecuadas; evitar golpes, caídas, calor y descargas electrostáticas.
Trasvase: Realizarlo por personal entrenado, con equipos compatibles, conexión a tierra cuando proceda y control de la presión; no llenar recipientes por encima de su capacidad.
Almacenamiento: Mantener los envases verticales, sujetos, protegidos del sol, de la intemperie y de fuentes de calor, en lugar fresco y bien ventilado.
Segregación: Separar de oxidantes fuertes, llamas, superficies calientes y materiales incompatibles; impedir el acceso de personal no autorizado.
Inspección: Revisar periódicamente válvulas, juntas, corrosión, abolladuras y signos de fuga o sobrepresión.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable cuando se conserva en recipientes adecuados, a temperatura moderada y sin contaminación.
Calor: El calentamiento aumenta la presión interna y puede provocar descarga de seguridad, fuga o rotura del recipiente.
Incompatibilidades: Evitar oxidantes fuertes, metales reactivos, llamas, arcos eléctricos y superficies a elevada temperatura.
Descomposición: El fuego, la pirólisis o el contacto con superficies muy calientes pueden producir gases fluorados y clorados corrosivos o tóxicos.
Reacciones peligrosas: No mezclar con otros refrigerantes, aire comprimido ni productos de composición desconocida.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Predomina la inhalación; el contacto con líquido presurizado causa lesión física por frío.
Efectos agudos: Depresión del sistema nervioso central, mareo, confusión, pérdida de consciencia y asfixia en concentraciones elevadas.
Efectos cardíacos: La exposición intensa puede favorecer sensibilización del miocardio a catecolaminas y arritmias, especialmente durante el esfuerzo o el estrés.
Efectos locales: El líquido puede causar congelación y daño ocular.
Valoración: La gravedad depende de la concentración, ventilación, duración, composición real y presencia de productos de descomposición.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Atmósfera: El diclorodifluorometano es una sustancia con potencial de agotamiento de la capa de ozono; la liberación debe evitarse estrictamente.
Persistencia: Los componentes gaseosos pueden persistir en la atmósfera y contribuir al calentamiento global.
Agua y suelo: No descargar deliberadamente producto líquido, residuos de recuperación ni aguas contaminadas.
Respuesta ambiental: Recuperar el refrigerante con equipos adecuados y gestionar los recipientes y residuos mediante operadores autorizados.
Prevención: Contener fugas y comprobar la estanqueidad antes de devolver el equipo al servicio.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Confirmar la presencia de recipientes presurizados, dirección del viento, zonas bajas y posibles espacios confinados.
Aproximación: Actuar desde barlovento y a distancia, con protección respiratoria autónoma cuando exista humo, fuga importante o atmósfera incierta.
Ataque: Priorizar rescate, aislamiento, enfriamiento de recipientes y control de incendios secundarios; evitar exponerse ante riesgo de BLEVE o rotura.
Monitorización: Medir oxígeno y contaminantes relevantes antes y durante la intervención; mantener vigilancia tras la extinción por reignición o fugas.
Descontaminación: Tratar equipos y ropa expuestos a humos de descomposición como potencialmente contaminados y aplicar procedimientos del servicio.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: DICLORODIFLUOROMETANO Y DIFLUOROETANO EN MEZCLA AZEOTRÓPICA con aproximadamente el 74% de diclorodifluorometano (GAS REFRIGERANTE R 500)
Número UN: 2602
Clase ADR/RID: 2
Código de clasificación: 2A
Grupo de embalaje: No asignado
Código de peligrosidad Kemler: 20
Etiquetas: 2.2
Categoría de transporte: 3
Código de restricción en túneles: (C/E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Composición: El comportamiento puede variar con la proporción real de componentes, impurezas, temperatura y grado de confinamiento.
Identificación: Confirmar siempre la composición y el estado del recipiente mediante documentación, marcado y mediciones; no basarse solo en el olor.
Recuperación: Priorizar la recuperación del refrigerante por personal autorizado y con equipos específicos para gases licuados.
Criterio operativo: Una lectura normal de oxígeno no excluye necesariamente la presencia de refrigerante ni de productos tóxicos de descomposición.
Información adicional: Consultar la ficha de datos de seguridad del fabricante y los procedimientos locales antes de intervenir.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20