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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: —
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: HAFNIO EN POLVO SECO
Número UN: 2545
Sinónimos: Hafnio metálico en polvo; polvo de hafnio seco; hafnio finamente dividido
Número CAS: 7440-58-6
Número CE (EINECS): 231-166-0
Uso recomendado: Uso industrial controlado en procesos metalúrgicos, fabricación de aleaciones, componentes especializados y aplicaciones de investigación, únicamente con evaluación previa de riesgos y equipos adecuados para polvos metálicos reactivos.
Restricciones de uso: Evitar toda dispersión de polvo, fuentes de ignición, electricidad estática, humedad y contacto con oxidantes. No manipular mediante procedimientos destinados a líquidos inflamables ni emplear herramientas o agentes que puedan generar chispas. Restringir el acceso a personal formado.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: polvo metálico seco capaz de inflamarse espontáneamente o arder intensamente al contacto con el aire, especialmente si está finamente dividido.
Reactividad física: una nube de polvo puede presentar riesgo de deflagración si se dispersa en un espacio confinado y encuentra una fuente de ignición.
Propagación: el material derramado puede formar focos incandescentes y reavivarse tras una extinción aparente.
Riesgo térmico: la combustión puede alcanzar temperaturas muy elevadas y producir metal fundido o partículas incandescentes.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: el polvo puede irritar las vías respiratorias y causar tos, dificultad respiratoria y lesión por partículas; el humo de combustión es especialmente peligroso.
Contacto ocular: las partículas pueden provocar irritación, abrasión y lesiones mecánicas.
Contacto cutáneo: el polvo puede irritar; el material ardiendo o caliente causa quemaduras graves.
Ingestión: posible irritación gastrointestinal; tratar como exposición a polvo metálico y solicitar valoración médica.
Exposición secundaria: evitar levantar polvo durante el rescate o la limpieza.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: el polvo seco puede inflamarse espontáneamente en aire y arder con gran intensidad.
Explosión de polvo: depósitos, nubes o residuos confinados pueden deflagrar; evitar ventilación brusca y fuentes de ignición.
Productos de combustión: pueden generarse óxidos de hafnio y humos metálicos irritantes o nocivos.
Riesgo térmico: el agua o agentes inadecuados aplicados sobre metal caliente pueden causar proyecciones, dispersión de partículas o reacciones peligrosas.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: utilizar agentes específicos para incendios de metales, polvo seco clase D compatible con hafnio o arena seca inerte apropiada, siguiendo los procedimientos del servicio.
Agentes a evitar: no aplicar agua, espuma, dióxido de carbono ni chorros de agente que dispersen el polvo, salvo confirmación expresa de compatibilidad por especialistas.
Táctica: aislar la zona, retirar fuentes de ignición sin aproximación innecesaria y dejar arder solo cuando la extinción segura no sea posible y no exista propagación.
Aplicación: cubrir suavemente desde una posición protegida, sin remover el material ni generar nubes; vigilar reencendidos y puntos calientes.
Protección de bomberos: equipo de intervención estructural y protección respiratoria autónoma, con control estricto de exposición a humos y polvo.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: establecer perímetro amplio y eliminar chispas, llamas, motores, electricidad estática y otras fuentes de ignición.
Contención: impedir la dispersión; no barrer en seco, soplar con aire comprimido ni usar aspiradores ordinarios.
Recogida: emplear herramientas antichispa y equipos de aspiración certificados para polvo metálico reactivo, compatibles con el producto y conectados a tierra cuando proceda.
Humedad: mantener el material seco durante la recogida; no mojar el derrame sin evaluación de un especialista.
Residuos: introducir en recipientes metálicos adecuados, secos, cerrados sin generar presión y segregados de oxidantes y fuentes de calor.
Emergencia: si el polvo se calienta, humea o arde, retirarse y aplicar tácticas de incendio de metales.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: equipo autónomo de presión positiva en incendio, humo o concentración desconocida; para tareas controladas, protección respiratoria seleccionada mediante evaluación de exposición a partículas metálicas.
Protección ocular: gafas estancas contra polvo y pantalla facial cuando exista riesgo de proyección o metal caliente.
Protección cutánea: guantes y ropa de protección química y térmica compatibles, secos y sin fibras fácilmente inflamables.
Protección adicional: calzado antiestático y ropa que reduzca la acumulación de cargas; evitar prendas contaminadas con polvo.
Control operativo: utilizar equipos certificados para atmósferas con polvo combustible cuando corresponda.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: trasladar a aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica si hay tos, dificultad respiratoria o exposición importante.
Ojos: enjuagar inmediatamente con abundante agua durante un tiempo prolongado; retirar lentes de contacto si es fácil y continuar el lavado. Revisión médica.
Piel: retirar el polvo suavemente y lavar con agua y jabón. Si hay quemadura, enfriar con agua limpia sin arrancar material adherido y obtener asistencia urgente.
Ingestión: enjuagar la boca; no provocar el vómito y consultar a un centro toxicológico o médico.
Ropa contaminada: retirarla evitando dispersar el polvo y aislarla en recipiente seguro; atender prioritariamente las quemaduras.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: trabajar con sistemas cerrados o extracción localizada; evitar golpes, fricción, trituración, calentamiento y generación de nubes de polvo.
Prevención de ignición: conectar a tierra los equipos, controlar la electricidad estática y utilizar herramientas adecuadas para polvo metálico reactivo.
Almacenamiento: conservar herméticamente cerrado, seco, fresco y bien ventilado, protegido de humedad, calor, chispas y llamas.
Segregación: mantener separado de oxidantes, ácidos, halógenos y materiales incompatibles; evitar almacenar junto a agentes extintores acuosos.
Inspección: vigilar signos de calentamiento, oxidación, deterioro del envase o acumulación de polvo; no abrir recipientes dañados sin evaluación especializada.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: relativamente estable solo bajo condiciones secas, controladas y sin fuentes de ignición; el polvo finamente dividido es mucho más reactivo que el metal compacto.
Reacciones peligrosas: puede oxidarse rápidamente y arder en aire; el contacto con humedad o determinados reactivos puede generar calor, hidrógeno u otros productos peligrosos.
Incompatibilidades: evitar oxidantes fuertes, ácidos, halógenos, humedad, calor, chispas y contaminación cruzada con polvos reactivos.
Descomposición: el calentamiento o incendio produce óxidos de hafnio y humos metálicos irritantes.
Reactivación: residuos aparentemente apagados pueden conservar calor y reencenderse al exponerse al aire.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: inhalación y contacto ocular son las vías críticas durante la manipulación de polvo; también existe riesgo por contacto con material caliente.
Efectos agudos: irritación respiratoria y ocular, tos, dificultad respiratoria y lesiones térmicas o mecánicas.
Humos: los productos de combustión pueden causar irritación intensa y daño respiratorio, incluso cuando el polvo original no parezca causar síntomas inmediatos.
Evaluación médica: observar a las personas expuestas a humo o polvo y derivarlas para valoración si aparecen síntomas persistentes o exposición relevante.
Prudencia: no asumir ausencia de riesgo por falta de olor o síntomas iniciales.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Liberación: evitar que el polvo alcance desagües, cursos de agua o suelo, además de prevenir su dispersión atmosférica.
Persistencia: las partículas metálicas pueden depositarse y permanecer en sedimentos o suelos; el comportamiento ambiental depende del tamaño de partícula y de su transformación química.
Riesgo indirecto: la reacción con humedad y la formación de partículas finas pueden afectar localmente a organismos y a la calidad del agua.
Gestión: recoger como residuo industrial reactivo mediante métodos secos y entregar a gestor autorizado; no eliminar con agua ni por alcantarillado.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: confirmar la presencia de polvo seco de hafnio y tratar cualquier depósito o nube como material metálico combustible y potencialmente explosivo.
Zona caliente: limitar el personal, evitar vibraciones y corrientes de aire que levanten polvo, y controlar la exposición a humos mediante equipos autónomos.
Ataque: usar únicamente agentes clase D o material seco compatible; aplicar desde cobertura y sin proyectar el producto.
Enfriamiento: proteger exposiciones cercanas con métodos que no contacten el polvo ni lo dispersen; valorar evacuación si el incendio está confinado.
Revisión: emplear cámaras térmicas y vigilancia prolongada; remover residuos solo cuando estén fríos y bajo control de especialistas.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: HAFNIO EN POLVO SECO
Número UN: 2545
Clase ADR/RID: 4.2
Código de clasificación: S4
Grupo de embalaje: I
Código de peligrosidad Kemler: —
Etiquetas: 4.2
Categoría de transporte: 0
Código de restricción en túneles: (E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Aplicación: estas indicaciones corresponden exclusivamente a hafnio en polvo seco y no deben extrapolarse a polvo húmedo, aleaciones, suspensiones o mezclas.
Variabilidad: el tamaño de partícula, la pureza, la compactación, la contaminación y la humedad pueden modificar notablemente la inflamabilidad y la respuesta al incendio.
Decisión táctica: ante incertidumbre sobre el estado del material, priorizar aislamiento, evacuación, control de ignición y consulta con especialistas en incendios de metales.
Referencia operativa: complementar con la ficha de datos de seguridad del fabricante, procedimientos locales y evaluación atmosférica antes de intervenir.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20