FICHA CREADA POS SuSo
bomberiles.es
[ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 223
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Mercurio
Número UN: 2025
Sinónimos: Azogue, mercurio metálico
Número CAS: 7439-97-6
Número CE (EINECS): 231-106-7
Código Hazchem: 2Z
Uso recomendado: Uso industrial y de laboratorio, instrumentación, procesos eléctricos y aplicaciones específicas controladas
Restricciones de uso: Evitar usos no esenciales y cualquier manipulación fuera de instalaciones preparadas para contención y descontaminación
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Sustancia muy tóxica por inhalación de vapores y peligrosa por exposición repetida. Contaminante ambiental grave, especialmente para medios acuáticos.
Estado físico y aspecto: Líquido metálico plateado, pesado, móvil, forma pequeñas gotas
Olor: Prácticamente inodoro
Riesgo por vapores: Emite vapores tóxicos incluso a temperatura ambiente; el riesgo aumenta con el calor y en espacios cerrados o mal ventilados
Densidad: Aproximadamente 13,5 g/cm3 a 20 ºC
Punto de ebullición: Aproximadamente 357 ºC
Solubilidad en agua: Muy baja
Productos peligrosos de descomposición: Vapores de mercurio; con incendio envolvente pueden generarse humos tóxicos y compuestos peligrosos según materiales implicados
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Vías de exposición: Principalmente inhalación de vapores; también contacto cutáneo prolongado e ingestión accidental
Efectos agudos: Irritación respiratoria, tos, disnea, cefalea, náuseas, vómitos, dolor torácico; en exposiciones elevadas puede producir neumonitis química y daño pulmonar
Efectos retardados: Afectación neurológica, temblores, alteraciones del comportamiento, daño renal y trastornos digestivos
Órganos diana: Sistema nervioso central, riñón, aparato respiratorio
Población especialmente sensible: Embarazadas, niños, personal con enfermedad renal o neurológica previa
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: El mercurio metálico no es combustible en condiciones normales
Riesgo real en incendio: En un incendio próximo, el calentamiento del recipiente o del metal derramado incrementa mucho la emisión de vapores tóxicos; el peligro principal es tóxico, no térmico
Riesgo de explosión: No presenta riesgo explosivo propio; puede reaccionar peligrosamente con ciertos agentes químicos incompatibles
Medios de extinción adecuados: Seleccionar el agente extintor según el fuego circundante: agua pulverizada para refrigeración externa, espuma, polvo químico seco o CO2 según combustible implicado
Medios de extinción no adecuados: Chorro compacto de agua sobre derrames, por dispersión mecánica de gotas contaminantes
Comportamiento en incendio: Aumenta la volatilización; el humo y el calor favorecen la dispersión de vapores tóxicos en recintos y zonas bajas
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Prioridad táctica: Aislar la zona, detener la exposición a vapores y evitar la dispersión del metal; el control de la atmósfera es tan importante como la extinción del fuego principal.
Medios adecuados: Atacar el fuego adyacente con el agente extintor compatible con el combustible implicado. Enfriar de forma continua los recipientes expuestos con agua pulverizada desde distancia segura. Si el recipiente está intacto y no hay fuga, priorizar su protección térmica y la retirada de exposición.
Medios no adecuados: No dirigir chorros compactos contra el mercurio derramado. No remover ni agitar el producto. No usar ventilación forzada sin valoración previa, porque puede expandir la nube de vapor a otras dependencias.
Precauciones concretas: Trabajar siempre a barlovento y desde cota superior si existe acumulación en sótanos o huecos. Establecer perímetro amplio por toxicidad, no solo por fuego. Cerrar accesos no esenciales, retirar curiosos y evitar toda entrada sin ERA.
Procedimiento: Si el incendio no afecta directamente al mercurio, controlar el foco y vigilar la temperatura del recipiente. Si hay calentamiento, fuga o recipientes dañados, ampliar zona de exclusión y pasar a intervención HazMat con recogida y descontaminación. Verificar que no haya goteras, charcos o microgotas en juntas, desagües o grietas.
Subproductos peligrosos: Vapores tóxicos de mercurio y humos contaminantes de materiales circundantes. La combustión de plásticos, aislantes o revestimientos puede añadir gases irritantes o asfixiantes.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar el área, evacuar al personal no esencial, eliminar fuentes de calor y evitar cualquier movimiento brusco que fragmente el mercurio en gotas menores.
Objetivo principal: Confinar el producto, impedir que alcance desagües, falsos suelos, alfombras, fisuras o terreno poroso, y reducir al mínimo la evaporación.
Intervención práctica: Recoger mecánicamente con kit específico para mercurio, jeringa, cuentagotas, aspirador certificado para este fin o elementos de contención profesional. Trabajar con iluminación rasante para localizar microgotas.
Absorción: Puede emplearse azufre en polvo u otros agentes específicos para inmovilizar o amalgamar restos finos, con posterior recogida controlada y embalaje como residuo peligroso.
Prohibiciones: No barrer en seco, no usar aspiradores convencionales, no emplear aire comprimido, no lavar con agua a presión y no verter al alcantarillado.
Control de la contaminación: Revisar zócalos, juntas, grietas, rodapiés, sumideros, alfombras, tapicerías y zonas bajas. Mantener medición o comprobación ambiental hasta confirmar la retirada efectiva de fuentes visibles y ocultas.
Gestión del residuo: Depositar en recipiente estanco, resistente, etiquetado y destinado a residuo peligroso. Separar ropa, herramientas y absorbentes contaminados para descontaminación o eliminación controlada.
Respuesta ampliada: En derrames en interiores, ventilar de forma controlada solo si no se dispersa la contaminación. Si el derrame es grande, antiguo, o está en huecos inaccesibles, solicitar apoyo especializado y considerar evacuación prolongada del área afectada.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de respiración en atmósferas con riesgo de vapores o concentración desconocida; no confiar en filtrantes si la exposición no está caracterizada.
Protección ocular y facial: Pantalla facial y gafas cerradas o protección ocular ajustada para evitar salpicaduras y contaminación de mucosas.
Protección cutánea: Traje de protección química, preferiblemente con barreras frente a contaminación líquida y costuras protegidas si el derrame es extenso.
Guantes: Guantes resistentes a productos químicos compatibles con metales pesados; doble guante si hay manipulación prolongada o recogida fina.
Botas: Botas químicas o cubrebotas impermeables, con control posterior de suelas y pliegues.
Protección operativa: Doble embolsado de material contaminado, control de entrada y salida de la zona caliente, y descontaminación completa de herramientas, calzado y vehículos.
Nota táctica: Priorizar ERA, protección de manos y control de contaminación secundaria; el riesgo principal en intervención es inhalatorio y de arrastre del producto fuera del punto de fuga.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Retirar al afectado a aire fresco, mantener en reposo, aflojar ropa ajustada y administrar oxígeno si procede por personal entrenado. Activar traslado médico urgente aunque los síntomas iniciales sean leves.
Contacto con la piel: Retirar ropa contaminada, lavar con agua y jabón abundantes y vigilar signos de contaminación persistente. Si existe material visible, evitar frotado intenso para no dispersarlo.
Contacto con los ojos: Aclarar con agua abundante durante varios minutos, retirar lentes si es posible y buscar valoración médica por posible irritación o contaminación secundaria.
Ingestión: Enjuagar la boca, no provocar el vómito y derivar de forma urgente a centro sanitario.
Observación clínica: Vigilar síntomas respiratorios y neurológicos; puede requerir seguimiento por toxicología y control renal.
Información médica útil: Considerar valoración especializada por posible exposición a vapor de mercurio y necesidad de tratamiento quelante según criterio facultativo.
Centro de Toxicología de España: Servicio de Información Toxicológica: 91 562 04 20
Seguimiento recomendado: Ante exposición significativa, recomendar control de función renal y neurológico, y reevaluación si aparecen tos, fiebre, disnea, temblor o cambios conductuales.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación segura: Operar con buena ventilación, superficies lisas y bandejas de retención; minimizar salpicaduras y formación de microgotas.
Almacenamiento: Recipientes estancos, resistentes, correctamente etiquetados y ubicados en cubetos de retención.
Condiciones recomendadas: Lugar fresco, ventilado, protegido del calor y separado de incompatibles.
Medidas complementarias: Disponer de kit específico para derrames de mercurio y procedimiento de descontaminación.
Restricciones operativas: Evitar zonas con moquetas, juntas abiertas, madera porosa o desagües próximos; inspeccionar periódicamente cierres y sellados.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento y uso controlado.
Condiciones a evitar: Calentamiento, superficies calientes, dispersión en gotas finas, permanencia en recintos cerrados y exposición prolongada a fuentes de vapor.
Incompatibilidades: Ácido nítrico, ácido sulfúrico concentrado caliente, agentes oxidantes fuertes, halógenos, acetileno, amoníaco y algunos metales con los que puede formar amalgamas.
Reactividad: Puede reaccionar con oxidantes y atacar determinados materiales; forma amalgamas con varios metales, alterando equipos y superficies.
Productos peligrosos: Vapores tóxicos de mercurio y compuestos peligrosos según reactivos presentes.
Precaución adicional: La contaminación puede quedar retenida en poros, grietas y materiales absorbentes, liberando vapor durante horas o días si no se elimina por completo.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad relevante: Muy peligrosa por inhalación de vapores; la absorción pulmonar es la vía crítica en intervención.
Exposición repetida: Puede causar mercurialismo con alteraciones neurológicas, temblor, irritabilidad, pérdida de memoria y daño renal.
Toxicocinética operativa: El metal líquido ingerido se absorbe menos que el vapor, pero toda exposición significativa requiere valoración médica.
Indicadores de gravedad: Tos persistente, disnea, dolor torácico, alteración del estado mental, temblor o síntomas renales.
Observación de campo: La ausencia de olor no excluye riesgo; pueden existir concentraciones peligrosas sin advertencia sensorial.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro ambiental: Muy tóxico y persistente en el medio; riesgo elevado de contaminación de agua, sedimentos y cadena trófica.
Movilidad: Puede dispersarse en pequeñas gotas y acumularse en zonas bajas, sedimentos y fisuras.
Persistencia: Elevada; puede transformarse en especies orgánicas más peligrosas en el medio ambiente.
Medidas ambientales: Contener de inmediato, impedir entrada en desagües y comunicar a autoridad ambiental si existe liberación significativa.
Prioridad táctica ambiental: Evitar la dispersión hacia alcantarillado, cauces, suelos porosos o sistemas de ventilación conectados con el exterior.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisión inicial: Tratar como incidente tóxico con prioridad de confinamiento, medición ambiental y control de acceso.
Zona de intervención: Establecer zonas caliente, templada y fría; restringir personal al mínimo imprescindible.
Estrategia: En derrames pequeños, contención y recogida especializada. En derrames extensos o en edificios, valorar evacuación ampliada y apoyo HazMat.
Ventilación: Solo controlada y dirigida; evitar empujar vapores a otras dependencias.
Descontaminación: Obligatoria para intervinientes, herramientas y calzado; revisar vehículos y material expuesto.
Criterio de mando: Si hay calentamiento, mala ventilación, población sensible o contaminación en alcantarillado, elevar nivel de respuesta y solicitar especialista.
Riesgo secundario: Contaminación persistente de instalaciones, ropa y equipos aunque no exista fuego.
Decisión táctica clave: Si no se puede garantizar confinamiento y recuperación segura, priorizar evacuación, control perimetral y transferencia a equipo especializado antes que una recogida precipitada.
Supervisión: Repetir comprobación de focos ocultos en grietas, juntas, rejillas y falsos suelos hasta confirmar eliminación del material libre.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: MERCURIO
Número UN: 2025
Clase ADR/RID: 8
Riesgo subsidiario: 6.1
Grupo de embalaje: III
Código de peligrosidad Kemler: 223
Etiquetas de peligro: Corrosivo y tóxico, según reglamentación aplicable al transporte
Información operativa de transporte: Verificar integridad del envase, posición del bulto, presencia de contaminación exterior y posible acumulación en el vehículo.
Reglamentación útil: Sustancia sujeta a normas estrictas de transporte de mercancías peligrosas y gestión de residuos peligrosos; extremar control documental y trazabilidad del residuo.
Observación reglamentaria: En incidentes con liberación, considerar también la normativa local sobre contaminación, residuos peligrosos y comunicación a autoridades competentes.
XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: El peligro principal del UN 2025 es la toxicidad por vapor y la contaminación ambiental persistente. El fuego cercano agrava el riesgo por volatilización.
Prioridades: Aislar, ventilar de forma controlada, evitar dispersión de gotas, impedir acceso a desagües, usar ERA y gestionar residuos como peligrosos.
Nota de prudencia: Tras la recogida visible pueden persistir microgotas ocultas; mantener verificación ambiental y limpieza especializada antes de declarar la zona segura.