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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 43
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: CIRCONIO EN POLVO, SECO
Número UN: 2008
Sinónimos: Zirconio metálico en polvo; polvo de zirconio seco; zirconium powder
Número CAS: 7440-67-7
Número CE (EINECS): 231-176-9
Uso recomendado: Uso industrial controlado en procesos metalúrgicos, fabricación de aleaciones, cerámicas técnicas y aplicaciones de laboratorio autorizadas. Condición del material: mantenerlo seco, confinado y alejado de fuentes de ignición y oxidantes.
Restricciones de uso: No dispersar ni manipular mediante operaciones que generen nubes de polvo. Evitar humedad, electricidad estática, chispas, llamas, superficies calientes y contacto con oxidantes. Restringir la manipulación a personal formado, con procedimientos específicos para polvos metálicos reactivos.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: polvo metálico combustible con tendencia al autocalentamiento y a la ignición cuando se acumula o se expone al aire.
Dispersión: una nube de polvo puede inflamarse rápidamente y producir una deflagración en espacios confinados.
Reactividad: el material finamente dividido presenta mayor superficie reactiva que el metal compacto.
Productos peligrosos: la combustión puede generar óxidos de zirconio y humos metálicos irritantes.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: el polvo y los humos de combustión pueden irritar las vías respiratorias y causar tos, dificultad respiratoria o malestar.
Contacto ocular: las partículas pueden producir irritación y lesiones mecánicas por abrasión.
Contacto cutáneo: puede causar irritación, especialmente sobre piel lesionada o tras exposición prolongada.
Riesgo secundario: la contaminación de ropa, cabello o equipos puede favorecer una ignición posterior.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: el polvo seco puede arder intensamente y resultar difícil de extinguir una vez iniciado el incendio.
Riesgo térmico: los acopios, capas de polvo y residuos confinados pueden calentarse espontáneamente.
Explosión de polvo: evitar nubes suspendidas, turbulencias, aire comprimido y fuentes de ignición en recintos cerrados.
Señales de alarma: calentamiento, humo, olor anómalo o cambio de color requieren aislamiento inmediato y vigilancia térmica.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: emplear agentes específicamente aptos para incendios de metales, como polvo seco especial para metales; seleccionar el agente según disponibilidad y procedimiento local.
Agentes a evitar: no aplicar chorros de agua ni espuma sobre material metálico ardiendo o muy caliente; pueden producir proyecciones, reacciones violentas o dispersión.
Táctica: aislar el área, impedir la dispersión del polvo y atacar desde posición protegida, evitando remover el producto.
Reignición: mantener vigilancia prolongada; el material aparentemente extinguido puede reencenderse al contacto con el aire.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Contención: aislar el área, eliminar fuentes de ignición y evitar que el polvo entre en desagües, huecos o equipos calientes.
Recogida: no barrer en seco ni usar aire comprimido; recoger suavemente con herramientas limpias, no chispeantes y compatibles.
Humedad: no añadir agua al producto derramado salvo que un procedimiento especializado lo establezca expresamente.
Residuos: colocar el material en recipientes secos, cerrados, etiquetados y ventilados de forma segura, evitando compactarlo o calentarlo.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: usar equipo autónomo o protección respiratoria adecuada para partículas y humos, especialmente durante incendio, calentamiento o polvo suspendido.
Protección ocular: gafas cerradas contra partículas; añadir pantalla facial cuando exista riesgo de proyección o intervención térmica.
Protección corporal: ropa de protección química y térmica, guantes compatibles y calzado de seguridad antiestático.
Control de ignición: emplear equipos y herramientas adecuados para atmósferas con polvo combustible y conectar a tierra cuando proceda.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: trasladar a la persona a aire fresco sin exponerse; mantenerla en reposo y solicitar valoración médica si persisten tos o dificultad respiratoria.
Ojos: irrigar inmediatamente con abundante agua durante varios minutos, retirando lentes de contacto si resulta fácil; obtener atención médica.
Piel: retirar la ropa contaminada y lavar con agua y jabón; tratar las quemaduras como urgencia médica.
Ingestión: enjuagar la boca, no provocar el vómito y solicitar asesoramiento toxicológico o médico.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: trabajar con cantidades mínimas, evitando golpes, fricción, calentamiento y generación de polvo.
Atmósfera: mantener el producto seco y minimizar el contacto con aire cuando el proceso lo permita.
Almacenamiento: conservar en envases compatibles, bien cerrados, secos, protegidos del calor y separados de oxidantes y fuentes de ignición.
Orden y limpieza: retirar regularmente las acumulaciones de polvo con métodos que no lo dispersen ni generen chispas.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: relativamente estable si permanece seco, frío, aislado de oxidantes y protegido de la dispersión.
Condiciones a evitar: calor, llamas, chispas, electricidad estática, fricción, impactos, humedad y acumulaciones de polvo.
Incompatibilidades: oxidantes fuertes, agentes halogenantes y materiales que puedan favorecer una reacción exotérmica.
Descomposición: el incendio o calentamiento puede producir humos y óxidos metálicos irritantes.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Exposición aguda: el polvo puede irritar ojos, piel y vías respiratorias; los humos de incendio presentan mayor peligrosidad por su concentración.
Exposición repetida: la inhalación reiterada de polvo puede causar efectos respiratorios inespecíficos y requiere control ocupacional.
Vías de exposición: principalmente inhalación y contacto ocular o cutáneo.
Valoración: la ausencia de síntomas iniciales no excluye lesión por humo o partículas; observar la evolución clínica.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Impacto físico: el polvo puede dispersarse por aire y depositarse en suelos, aguas y sistemas de drenaje.
Persistencia: el metal no se destruye rápidamente y puede transformarse en formas oxidadas o particuladas.
Prevención: impedir la entrada en alcantarillado, cursos de agua y zonas sensibles.
Gestión: recoger como residuo industrial peligroso conforme a la normativa aplicable y evitar su liberación ambiental.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: aproximarse desde barlovento, identificar acumulaciones, puntos calientes y riesgo de nube de polvo.
Táctica: establecer perímetro amplio, proteger exposiciones y evitar chorros que dispersen el producto.
Intervención: usar protección respiratoria autónoma y equipos adecuados para incendio de metales; coordinar la aplicación del agente extintor.
Después del incendio: controlar temperatura con medios remotos, retirar residuos solo cuando sean seguros y prever reignición.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: CIRCONIO EN POLVO, SECO
Número UN: 2008
Clase ADR/RID: 4.2
Código de clasificación: S4
Grupo de embalaje: I
Código de peligrosidad Kemler: 43
Etiquetas: 4.2
Categoría de transporte: 0
Código de restricción en túneles: (B/E)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Aplicación: estas indicaciones se refieren exclusivamente a zirconio metálico en polvo y seco; otras granulometrías, mezclas o productos húmedos pueden comportarse de manera distinta.
Decisión táctica: ante calentamiento, humo o ignición, priorizar aislamiento, evacuación y consulta a especialistas en incendios de metales.
Transporte y emergencia: complementar con la ficha de datos de seguridad del fabricante y los procedimientos operativos del servicio interviniente.
Precaución: no confiar en la apariencia de extinción; el núcleo del material puede conservar calor y reavivarse.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20