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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 223
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: HIDRÓGENO LÍQUIDO REFRIGERADO
Número UN: 1966
Sinónimos: Hidrógeno líquido; hidrógeno criogénico; LH₂; dihidrógeno licuado por refrigeración
Número CAS: 1333-74-0
Número CE (EINECS): 215-605-7
Uso recomendado: Combustible y materia prima industrial en sistemas diseñados para almacenamiento y transferencia criogénicos; uso exclusivo por personal formado y con equipos compatibles.
Restricciones de uso: No manipular en recipientes o instalaciones no aptos para temperaturas criogénicas y servicio de hidrógeno. Evitar cualquier fuente de ignición, confinamiento de vapores y contacto con materiales incompatibles. No trasvasar sin procedimientos específicos, puesta a tierra y control de atmósfera.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Peligro principal: gas extremadamente inflamable que puede liberarse por vaporización rápida del líquido criogénico.
Estado físico: líquido criogénico incoloro; el vapor es muy ligero y puede dispersarse rápidamente, aunque puede acumularse localmente según la ventilación y la geometría del lugar.
Riesgo criogénico: el contacto con el líquido o con superficies frías puede producir lesiones por congelación y fragilizar ciertos materiales.
Atmósfera peligrosa: desplaza el oxígeno y puede generar riesgo de asfixia en espacios confinados o mal ventilados.
Comportamiento: la expansión líquido-gas puede producir grandes volúmenes de vapor y sobrepresión si queda atrapado.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: concentraciones elevadas pueden causar asfixia por desplazamiento del oxígeno, con mareo, confusión, pérdida de consciencia y muerte.
Contacto cutáneo: el líquido y el vapor frío pueden causar congelación, dolor, palidez y lesiones tisulares.
Contacto ocular: puede provocar lesión por frío; el chorro a presión puede causar daño mecánico adicional.
Efectos sistémicos: no se espera toxicidad química específica, pero la hipoxia puede evolucionar rápidamente y sin signos de alarma fiables.
Situación crítica: no entrar en atmósferas posiblemente deficientes en oxígeno sin equipo respiratorio autónomo y control instrumental.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: el vapor forma mezclas inflamables y explosivas con el aire; una fuga puede inflamarse a distancia.
Ignición: llamas, chispas, electricidad estática, superficies calientes y equipos no protegidos pueden iniciar el incendio.
Llama: la llama de hidrógeno puede ser poco visible a la luz diurna; no aproximarse basándose únicamente en la ausencia de llama visible.
Explosión: el calentamiento de recipientes puede causar aumento de presión y fallo violento; el vapor confinado puede explotar.
Riesgo térmico: la combustión genera intenso calor y puede afectar recipientes próximos, incluso si la fuga no está ardiendo inicialmente.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: adaptar el agente al incendio circundante; pueden emplearse agua pulverizada, niebla, polvo químico seco o dióxido de carbono cuando sean adecuados para los materiales implicados.
Fuga incendiada: no extinguirla si no puede detenerse el escape con seguridad; una nube no quemada puede desplazarse y reencenderse.
Refrigeración: enfriar los recipientes expuestos desde posición protegida con agua pulverizada, evitando dirigir chorros sólidos directamente sobre válvulas o puntos dañados.
Aislamiento: retirar fuentes de ignición y establecer perímetro amplio; considerar evacuación a sotavento y zonas bajas o confinadas.
Táctica: intervenir a distancia, desde cobertura, y vigilar continuamente presión, integridad de recipientes y posible reignición.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: eliminar toda fuente de ignición y restringir el acceso; no accionar equipos eléctricos que no sean seguros para atmósferas inflamables.
Contención: no intentar absorber ni contener como un líquido convencional; detener la fuga solo si puede hacerse sin riesgo criogénico o de ignición.
Vaporización: permitir disipación controlada en zona abierta y ventilada; evitar canalizaciones, sótanos, fosos y espacios confinados.
Atmósfera: medir oxígeno y concentración de hidrógeno con instrumentos adecuados y desde zona segura; no confiar en el olor ni en la visibilidad.
Derrame criogénico: evitar caminar sobre superficies afectadas; el frío puede dañar pavimentos, equipos y materiales, además de producir nubes de condensación.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: equipo respiratorio autónomo de presión positiva en cualquier atmósfera desconocida, potencialmente deficiente en oxígeno o con concentración inflamable.
Protección ocular: pantalla facial y gafas de seguridad estancas frente a salpicaduras criogénicas y chorros a presión.
Protección cutánea: guantes criogénicos adecuados, ropa de protección y calzado cerrado; no usar guantes húmedos ni materiales que puedan quedar impregnados.
Ropa: prendas antiestáticas y resistentes a la llama cuando exista riesgo de atmósfera inflamable; evitar ropa que pueda retener líquido criogénico.
Equipos: utilizar detectores calibrados de oxígeno e hidrógeno y herramientas compatibles, preferiblemente antichispa según la evaluación del lugar.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: trasladar a la persona a aire fresco solo si es seguro; mantenerla en reposo y solicitar asistencia urgente. Administrar oxígeno únicamente por personal capacitado.
Parada respiratoria: iniciar soporte vital básico y desfibrilación según protocolos, evitando la entrada del rescatista en atmósferas peligrosas.
Congelación cutánea: no frotar ni desprender ropa adherida; calentar suavemente con agua templada y limpia, sin calor directo, y obtener atención médica.
Ojos: irrigar con abundante agua templada durante un tiempo prolongado, manteniendo los párpados abiertos; retirar lentes de contacto solo si salen fácilmente.
Traslado: toda lesión por frío significativa, inhalación o pérdida de consciencia requiere valoración médica, aunque exista mejoría inicial.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: operar con procedimientos escritos, ventilación eficaz y personal formado en criogenia e hidrógeno.
Trasvase: comprobar compatibilidad, integridad, puesta a tierra y continuidad eléctrica; evitar atrapamientos de líquido entre válvulas cerradas.
Almacenamiento: mantener recipientes verticales, protegidos de golpes, calor y radiación solar, en áreas abiertas o muy ventiladas.
Seguridad: disponer de detección de hidrógeno, alivio de presión, señalización, control de acceso y medios para corte remoto cuando proceda.
Confinamiento: nunca almacenar ni transferir en recintos donde una fuga pueda acumularse sin ventilación y detección adecuadas.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: estable bajo condiciones de almacenamiento criogénico apropiadas; se vaporiza rápidamente al recibir calor.
Incompatibilidades: evitar oxidantes y halógenos, así como fuentes de ignición; el hidrógeno puede reaccionar violentamente con algunos oxidantes.
Materiales: usar recipientes, juntas, válvulas y tuberías específicamente cualificados para hidrógeno y bajas temperaturas.
Presión: el calentamiento provoca expansión y aumento de presión; no bloquear dispositivos de alivio ni atrapar líquido entre cierres.
Descomposición: la combustión produce principalmente agua, pero puede generar productos irritantes si intervienen contaminantes o materiales del entorno.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad aguda: el peligro sanitario dominante es físico, por hipoxia y asfixia, no por toxicidad sistémica específica.
Vías de exposición: inhalación de atmósferas desplazadas de oxígeno y contacto con líquido o vapor criogénico.
Efectos inmediatos: cefalea, mareo, alteración del juicio, somnolencia, pérdida de consciencia y paro respiratorio en exposiciones graves.
Lesión local: el frío extremo puede causar quemaduras criogénicas y daño ocular.
Valoración: la gravedad depende de la concentración, ventilación, duración y rapidez del rescate; la ausencia de irritación no indica seguridad.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Destino ambiental: el hidrógeno se dispersa y asciende en atmósferas abiertas; no se espera bioacumulación ni persistencia ambiental relevante como contaminante convencional.
Peligro indirecto: el riesgo principal para el entorno es incendio, explosión, sobrepresión y daño criogénico a instalaciones.
Atmósfera: una liberación importante puede modificar localmente la composición del aire y crear una atmósfera inflamable o deficiente en oxígeno.
Agua y suelo: el líquido se vaporiza rápidamente; evitar actuaciones que dirijan la liberación hacia espacios cerrados, desagües o infraestructuras subterráneas.
Gestión: impedir nuevas fugas y proteger equipos y ecosistemas próximos frente a incendio o enfriamiento extremo.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Enfoque táctico: actuar desde barlovento, mantener distancia y usar cobertura; confirmar la dirección de la fuga y la posible extensión de la nube.
Reconocimiento: emplear cámaras térmicas y detectores adecuados, recordando que la llama puede ser casi invisible.
Intervención: priorizar el corte remoto del suministro y la protección de exposiciones; solo aproximarse con EPI criogénico y respiratorio apropiado.
Recipientes expuestos: refrigerar continuamente desde posición protegida y retirarse ante aumento de presión, deformación, ruido anómalo o fallo de válvulas.
Reignición: tras extinguir una llama, mantener vigilancia instrumental y control de fuentes de ignición hasta confirmar atmósfera segura.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: HIDRÓGENO LÍQUIDO REFRIGERADO
Número UN: 1966
Clase ADR/RID: 2
Código de clasificación: 3F
Grupo de embalaje: No asignado
Código de peligrosidad Kemler: 223
Etiquetas: 2.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (B/D)
XV. OBSERVACIONES FINALES
Criterio operativo: tratar toda fuga como potencialmente inflamable y criogénica hasta demostrar lo contrario mediante mediciones.
Ventilación: la ventilación natural puede ser insuficiente en depresiones, recintos, vehículos, túneles o zonas con obstáculos.
Medición: usar instrumentos adecuados para hidrógeno y oxígeno, calibrados y colocados desde posiciones seguras.
Comunicación: informar a los equipos intervinientes sobre el riesgo de llama invisible, expansión rápida, asfixia y sobrepresión.
Precaución final: la entrada en zona afectada requiere autorización del mando, evaluación atmosférica continua y medios de rescate preparados.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20