FICHA CREADA POS SuSo bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 86

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: PENTAFLUORURO DE ANTIMONIO
Número UN: 1732
Sinónimos: Pentafluoruro de antimonio; fluoruro de antimonio(V); antimoniopentafluoruro; SbF₅
Número CAS: 7783-70-6
Número CE (EINECS): 232-151-5
Uso recomendado: Reactivo y agente fluorante en síntesis química y procesos industriales especializados, únicamente en instalaciones autorizadas, con sistemas cerrados y personal cualificado.
Restricciones de uso: Uso exclusivo profesional e industrial. Evitar cualquier contacto con agua, humedad, bases, agentes reductores, materiales orgánicos y sustancias combustibles. No manipular fuera de sistemas compatibles y controlados.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Corrosividad: Sustancia fuertemente corrosiva para metales, piel, ojos y tejidos profundos.
Reactividad con agua: Reacciona violentamente con agua y humedad, generando calor y vapores corrosivos, incluidos compuestos fluorados.
Peligro sistémico: La exposición puede causar lesiones graves inmediatas y toxicidad sistémica por fluoruros y antimonio.
Atmósfera peligrosa: Los vapores, aerosoles y productos de descomposición pueden ser tóxicos y corrosivos.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Puede producir irritación intensa, quemaduras de las vías respiratorias, tos, disnea, edema pulmonar retardado y alteraciones sistémicas.
Piel: El contacto causa quemaduras químicas profundas; los fluoruros pueden penetrar y provocar toxicidad retardada.
Ojos: Puede ocasionar lesiones corneales graves, opacificación y pérdida de visión.
Ingestión: Causa quemaduras en boca, esófago y estómago, con riesgo de alteraciones metabólicas y cardiovasculares.
Efectos retardados: La gravedad puede aumentar después de la exposición, incluso cuando los síntomas iniciales parezcan moderados.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: No se considera combustible, pero puede intensificar la emergencia por reacción exotérmica con agua y materiales incompatibles.
Riesgo térmico: El calentamiento de recipientes puede provocar sobrepresión, fuga o ruptura violenta.
Productos peligrosos: En incendio o calentamiento pueden formarse humos corrosivos y tóxicos, incluidos fluoruros y óxidos de antimonio.
Materiales combustibles: El contacto con sustancias orgánicas, reductoras o combustibles puede generar reacciones violentas.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Utilizar el agente adecuado para el incendio circundante, preferentemente polvo químico seco o dióxido de carbono cuando sea compatible.
Agua: No aplicar agua directamente sobre el producto ni sobre una fuga; puede causar reacción violenta y proyección corrosiva.
Táctica: Aislar la zona, evacuar al personal y combatir desde posición protegida, evitando contaminar el producto con escorrentías.
Enfriamiento: Enfriar recipientes expuestos desde distancia segura con niebla de agua solo si puede hacerse sin contacto del agua con la sustancia.
Retirada: Si existe calentamiento, fuga creciente o riesgo de ruptura, priorizar la retirada y el aislamiento frente al ataque directo.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Establecer zona de exclusión amplia y restringir el acceso; tratar toda fuga como corrosiva y potencialmente tóxica.
Contención: Detener la fuga solo si puede hacerse sin riesgo y desde una posición protegida; evitar agua, humedad y materiales incompatibles.
Absorción: No emplear absorbentes húmedos, celulósicos, orgánicos o combustibles. Usar materiales secos, inertes y compatibles, conforme a procedimientos especializados.
Recogida: Recuperar el producto en recipientes secos, estancos y compatibles, bajo control de personal experto; no devolver material contaminado al envase original.
Descontaminación: No lavar inicialmente con agua. La neutralización y descontaminación deben realizarse únicamente mediante procedimiento técnico validado.
Drenajes: Proteger alcantarillas y cursos de agua sin generar contacto con humedad ni escorrentías reactivas.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de respiración a presión positiva en atmósferas desconocidas, contaminadas o con posible déficit de oxígeno.
Protección corporal: Traje estanco a gases o salpicaduras químicas, seleccionado específicamente para pentafluoruro de antimonio y fluorantes.
Manos: Guantes de alta resistencia química, con verificación de permeación y sustitución frecuente; ningún material debe considerarse universalmente compatible.
Ojos y cara: Protección ocular estanca junto con pantalla facial integral.
Equipamiento: Usar botas y protección química compatibles, preferiblemente con sistema autónomo y control de contaminación.
Limitación: Los equipos de intervención deben ser revisados tras la exposición y tratados como contaminados hasta su descontaminación autorizada.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Prioridad: Retirar a la víctima de la exposición sin poner en riesgo a los rescatadores y solicitar asistencia médica urgente.
Inhalación: Llevar a aire fresco si es seguro, mantener en reposo y vigilar respiración; administrar oxígeno o ventilación por personal entrenado. El edema pulmonar puede ser retardado.
Piel: Retirar ropa y calzado contaminados con precaución. Cepillar primero material seco visible; después irrigar abundantemente solo conforme a protocolo médico para exposición a fluoruros.
Ojos: Irrigar inmediatamente con abundante agua templada durante tiempo prolongado, manteniendo los párpados abiertos, y trasladar urgentemente a evaluación oftalmológica.
Ingestión: No provocar el vómito ni administrar sustancias por vía oral a una persona inconsciente. Atención toxicológica y hospitalaria inmediata.
Seguimiento: Requiere valoración por posible toxicidad por fluoruro y antimonio, aunque la lesión externa parezca limitada.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Trabajar en sistema cerrado o con extracción localizada específica, evitando aerosoles, vapores y cualquier entrada de humedad.
Transferencia: Utilizar equipos secos, estancos, conectados a tierra cuando proceda y fabricados con materiales previamente validados.
Almacenamiento: Mantener en lugar fresco, seco, ventilado y protegido de calor, humedad y daños físicos; conservar los recipientes herméticamente cerrados.
Segregación: Separar de agua, soluciones acuosas, bases, metales reactivos, reductores, materia orgánica y combustibles.
Control: Disponer de medios de contención seca, ducha y lavaojos compatibles, procedimientos escritos y vigilancia de atmósfera.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable únicamente bajo condiciones secas, controladas y dentro de recipientes compatibles.
Agua y humedad: Reacción exotérmica intensa, con formación de productos fluorados corrosivos y posible proyección.
Incompatibilidades: Bases, agentes reductores, compuestos orgánicos, materiales combustibles y determinados metales pueden reaccionar violentamente.
Calor: El calentamiento aumenta la presión interna y la emisión de vapores corrosivos.
Descomposición: La descomposición térmica puede liberar humos tóxicos y corrosivos de flúor y antimonio.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Inhalación, contacto cutáneo y ocular, ingestión accidental y absorción a través de quemaduras.
Toxicidad local: Produce necrosis y quemaduras profundas, con posible progresión tisular tras la retirada de la fuente.
Fluoruros: Pueden causar hipocalcemia, alteraciones del ritmo cardíaco, espasmos, convulsiones y daño sistémico grave.
Antimonio: La exposición puede afectar aparato respiratorio, gastrointestinal, cardiovascular y otros órganos.
Evolución: Es posible la aparición retardada de edema pulmonar y complicaciones metabólicas; requiere observación médica prolongada.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro acuático: El contacto con agua puede generar acidificación local y especies fluoradas corrosivas, con daño grave para organismos acuáticos.
Persistencia: La sustancia puede transformarse rápidamente por hidrólisis, pero los productos resultantes pueden seguir siendo peligrosos.
Movilidad: Los fluoruros y especies de antimonio pueden movilizarse en medios húmedos según el pH y la composición del suelo.
Derrames: Evitar toda entrada en alcantarillas, aguas superficiales y suelos; no emplear agua para dispersar o limpiar la contaminación.
Gestión: Recoger como residuo químico peligroso y entregar a gestor autorizado, sin mezclar con residuos acuosos incompatibles.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Confirmar la presencia mediante documentación, etiquetado y detección instrumental adecuada; no aproximarse a nubes de vapor sin protección autónoma.
Zona caliente: Solo personal especializado con traje químico estanco y equipo autónomo debe intervenir en fuga, incendio o rescate.
Táctica de agua: Evitar chorros de agua sobre el producto; controlar cualquier agua de extinción contaminada como residuo peligroso.
Comunicación: Informar de la posibilidad de reacción violenta con humedad, humos fluorados y lesiones retardadas por fluoruros.
Postintervención: Mantener aislamiento, descontaminar equipos bajo procedimiento aprobado y solicitar evaluación médica para cualquier expuesto.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: PENTAFLUORURO DE ANTIMONIO
Número UN: 1732
Clase ADR/RID: 8
Código de clasificación: CT1
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 86
Etiquetas: 8 +6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Respuesta especializada: La intervención debe coordinarse con asesor químico, toxicología clínica y gestor de residuos peligrosos.
Variabilidad: La intensidad de la reacción y los productos generados dependen de humedad, temperatura, concentración, cantidad y materiales presentes.
Criterio conservador: Ante recipiente dañado, calentamiento o fuga no controlable, ampliar el aislamiento y priorizar la protección de la población.
Información médica: Comunicar específicamente la posible exposición simultánea a fluoruros y compuestos de antimonio.
Residuos: No neutralizar ni lavar de forma improvisada; conservar muestras y residuos para gestión técnica autorizada.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20