Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo.
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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 80
NÚMERO UN: 1724
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Hidróxido de sodio en solución
Sinónimos: Sosa cáustica líquida; lejía de sosa; soda cáustica en solución; hidróxido sódico en solución
Número CAS: 1310-73-2
Número CE (EINECS): 215-185-5
Código Hazchem: 2R
Uso recomendado: Neutralización controlada, limpieza industrial, fabricación química, tratamiento de aguas, papel, textil y ajuste de pH
Restricciones de uso: Evitar contactos con ácidos, aluminio, zinc, estaño, metales galvanizados y mezclas improvisadas; no usar en equipos o líneas incompatibles
Identificación de transporte: Solución corrosiva alcalina; en práctica operativa UN 1724 corresponde a hidróxido de sodio en solución para transporte de mercancías peligrosas
Estado físico y aspecto: Líquido claro a ligeramente turbio, incoloro a amarillento según concentración e impurezas
Olor: Prácticamente inodoro
Densidad: Superior a la del agua; aumenta con la concentración
Solubilidad en agua: Total, con fuerte liberación de calor al diluirse
Punto de ebullición: Por encima de 100 °C; depende de la concentración y puede hervir con salpicadura si se calienta
Punto de inflamación: No aplicable; no inflamable
Temperatura de autoignición: No aplicable
Límites de explosividad: No aplicables al producto; el riesgo explosivo aparece por hidrógeno generado en reacciones incompatibles
Presión de vapor: Baja
Número UN: 1724
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Corrosivo grave. Produce quemaduras profundas en piel y ojos, lesión irreversible de mucosas y corrosión de materiales. La exposición por niebla o aerosol es especialmente peligrosa.
Riesgo por vapores: La volatilidad es baja; el peligro respiratorio real procede de nieblas alcalinas, aerosoles finos y salpicaduras atomizadas durante fuga, trasvase o impacto térmico.
Comportamiento general: El riesgo dominante en emergencia es la corrosividad, la reacción exotérmica con agua durante mezclas o diluciones no controladas y la reacción con metales incompatibles.
Riesgo químico operativo: En presencia de aluminio, zinc, galvanizados o aleaciones ligeras puede desprenderse hidrógeno inflamable, con posibilidad de atmósfera explosiva en espacios confinados.
Productos peligrosos de descomposición: Aerosoles cáusticos, niebla alcalina y, por reacción con metales, hidrógeno inflamable.
Observación clave: La gravedad aumenta de forma marcada con concentración, temperatura y tiempo de contacto.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Irritación intensa, tos, disnea y lesión de mucosas; la niebla puede provocar edema pulmonar y broncoespasmo.
Contacto con piel: Quemaduras químicas profundas, dolor, destrucción tisular progresiva y necrosis; la lesión puede empeorar tras la retirada del agente.
Contacto con ojos: Riesgo muy alto de lesión ocular grave, opacidad corneal y ceguera permanente.
Ingestión: Quemaduras de boca, faringe, esófago y estómago; riesgo de perforación, shock y complicaciones tardías.
Efectos retardados: Puede existir agravamiento horas después por penetración tisular continua, aunque el dolor inicial disminuya.
Dato útil para intervención: La afectación de cara, cuello y vía aérea exige valoración urgente incluso con exposición breve.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: No combustible y no arde por sí mismo.
Riesgo real de incendio: Bajo como combustible, pero alto como factor de agravamiento. El calor puede deformar, fisurar o romper envases, lanzar salpicaduras cáusticas y generar nieblas irritantes por ebullición local.
Riesgo de explosión: No explosivo intrínseco. El riesgo serio aparece si entra en contacto con aluminio, zinc, estaño, metales galvanizados o aleaciones reactivas: puede generarse hidrógeno, con posible ignición y sobrepresión en recintos cerrados.
Comportamiento en incendio:
Los recipientes expuestos al calor pueden fallar por presión, dilatación o corrosión previa.
La aplicación brusca de agua sobre producto concentrado puede provocar proyección violenta y ebullición localizada.
Las aguas de extinción quedan fuertemente alcalinas, son corrosivas y contaminan suelos, drenajes y materiales metálicos.
En depósitos, cubetos o fosos cerrados, la niebla cáustica puede acumularse y afectar a intervinientes en zonas bajas.
Si se sospecha contacto con metal, tratar el escenario como posible generación continua de hidrógeno hasta verificar lo contrario.
Medios de extinción adecuados: Agua pulverizada para enfriar recipientes y proteger exposiciones; espuma, polvo químico o CO2 para el incendio del entorno sobre el combustible implicado.
Medios no adecuados: Chorro compacto directo sobre derrame o recipiente dañado si dispersa el corrosivo, incrementa salpicaduras o desplaza producto hacia metales reactivos.
Riesgo secundario crítico: Rotura térmica de envases, proyección de líquido caliente, atmósfera explosiva por hidrógeno y contaminación alcalina persistente.
Precaución esencial: Ataque desde barlovento, a distancia segura, con enfriamiento sostenido y control del derrame antes de aproximación.
Productos de descomposición y efectos asociados: Aerosoles cáusticos, vapores irritantes por calentamiento y, en reacción con metales, hidrógeno inflamable.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción básica: Priorizar la extinción del combustible adyacente, la protección de recipientes y el control del derrame corrosivo.
Objetivo táctico: Proteger vidas, evitar rotura de envases, limitar la dispersión de nieblas, prevenir reacción con metales y mantener la escena estabilizada.
Medios de extinción adecuados:
Agua pulverizada para refrigeración y protección de exposiciones.
Espuma, polvo químico o CO2 para el foco de incendio del entorno cuando el producto no sea el combustible principal.
Medios no adecuados:
Chorro compacto sobre el producto.
Ataque directo que disperse líquido, genere salpicaduras o arrastre el corrosivo a zonas no controladas.
Precauciones concretas:
Refrigerar recipientes expuestos con agua pulverizada continua desde posición protegida.
Mantener vigilancia de abombamiento, ebullición, fuga por válvulas y aumento de niebla.
Evitar aproximación sin ERA si existe humo, aerosol, confinamiento o composición incierta del vertido.
Proteger desagües, sumideros, fosos y elementos metálicos del agua contaminada.
No trabajar en cota baja si hay posibilidad de acumulación de aerosol o hidrógeno.
Decisión de mando: Si hay fuga activa, contacto con metal, recipientes comprometidos o atmósfera cerrada, priorizar aislamiento, enfriamiento periférico, control de vapores y cierre de fuentes de ignición.
Enfriamiento de recipientes: Aplicar agua pulverizada de manera sostenida hasta descenso térmico real; evitar impacto directo sobre la fisura o boca del envase.
Control de la escena: Señalizar sector caliente amplio, retirar personal no esencial y establecer zona de descontaminación antes de reingreso.
Reinicio de la escena: No mover recipientes dañados hasta comprobar estabilidad térmica, compatibilidad del trasvase y ausencia de reacción con el entorno.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar la zona, situarse a barlovento, eliminar personal no esencial y cortar la fuga solo si es seguro.
Control del derrame:
Contener con diques de material inerte resistente a álcalis.
Bloquear entrada a alcantarillas, túneles, fosos, galerías y sótanos.
Absorber pequeñas cantidades con material inerte no combustible.
Bombear grandes volúmenes a recipientes compatibles y cerrables.
Mantener el vertido alejado de aluminio, zinc, estaño, galvanizados y superficies que puedan generar hidrógeno.
Neutralización: Solo por personal cualificado y de forma lenta y controlada; la neutralización con ácido es muy exotérmica y puede producir proyecciones y niebla.
Limpieza final: Retirar el grueso del producto, después lavar de forma controlada con agua abundante y recuperar el efluente.
Ventilación y vapores: En caso de aerosol o niebla, ventilar desde posición segura y monitorizar espacios confinados antes de reentrada.
Protección de desagües: Sellar sumideros y puntos de captación; impedir descarga a cauces por daño ambiental y corrosión de la red.
Escenario con reacción: Si aparece burbujeo, calentamiento o desprendimiento gaseoso, tratar como posible generación de hidrógeno, retirar ignición y ampliar el aislamiento.
Precaución clave: No añadir agua de forma brusca sobre masa concentrada en espacio reducido.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA autónomo en fuga, niebla, atmósfera confinada o concentración desconocida; filtro no suficiente si hay aerosol corrosivo significativo.
Protección ocular y facial: Gafas químicas estancas y pantalla facial integral.
Protección cutánea: Traje de protección química resistente a álcalis, botas químicas y guantes de neopreno, nitrilo, butilo o PVC según concentración y tiempo de exposición.
Nivel operativo recomendado: Protección química completa en contacto directo, salpicadura, trasvase o recogida de vertido.
Observación: El traje estructural ordinario no ofrece protección suficiente frente a salpicadura cáustica intensa ni frente a permeación prolongada.
Descontaminación del EPI: Lavar de inmediato el equipo reutilizable, retirar prendas contaminadas y controlar la escorrentía de lavado.
Control de integridad: Verificar visor, juntas, costuras, puños y botas; la sosa caliente acelera degradación y permeación.
Preferencia de materiales: Seleccionar equipos certificados para corrosivos alcalinos y revisar compatibilidad química de cierres, mangueras y juntas.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Retirar al aire fresco, mantener en reposo, administrar oxígeno si procede y activar asistencia médica urgente. Vigilar edema pulmonar y dificultad respiratoria.
Piel: Retirar ropa y calzado contaminados. Lavar de inmediato con agua abundante durante al menos 20 minutos. No neutralizar sobre la piel.
Ojos: Irrigar inmediatamente con agua o solución estéril durante al menos 20-30 minutos, separando párpados y moviendo el globo ocular. Retirar lentes si no están adheridas. Evacuación oftalmológica urgente.
Ingestión: Enjuagar boca. No provocar el vómito. Si está consciente, dar pequeños sorbos de agua para dilución prudente. Atención médica inmediata.
Teléfono del Centro de Toxicología de España: 91 562 04 20
Prioridad clínica: Tratar toda exposición significativa como quemadura química grave hasta valoración hospitalaria.
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar salpicaduras y formación de nieblas. Añadir siempre el producto al agua lentamente; nunca el agua al producto en preparaciones concentradas.
Almacenamiento: En recipientes compatibles, bien cerrados, ventilados y separados de ácidos, metales reactivos y humedad innecesaria.
Materiales compatibles: Acero adecuado, polietileno, polipropileno y otros materiales resistentes a álcalis según concentración y temperatura.
Materiales a evitar: Aluminio, zinc, estaño, metales galvanizados y aleaciones sensibles.
Control de inventario: Verificar concentración y temperatura antes de trasvase o neutralización; mayor concentración y calor incrementan la agresividad.
Segregación: Mantener alejado de ácidos, oxidantes fuertes y sales de amonio para reducir reacciones violentas y liberación de calor.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento.
Condiciones a evitar: Calor excesivo, contacto con ácidos, dilución rápida no controlada, confinamiento de vapores/aerosoles y contacto con metales reactivos.
Incompatibilidades: Ácidos, metales anfóteros, aluminio, zinc, estaño, metales galvanizados, sales de amonio y materiales sensibles a corrosivos fuertes.
Reactividad relevante: Reacción fuertemente exotérmica con ácidos y con agua durante diluciones mal controladas de soluciones concentradas.
Productos de reacción peligrosos: Hidrógeno con metales incompatibles, aerosol cáustico, calor intenso y salpicaduras por ebullición local.
Descomposición/alteración: El calentamiento intenso favorece niebla alcalina, rotura de envases y aumento del alcance de la contaminación.
Comportamiento ante humedad: La solución sigue siendo corrosiva y puede atacar juntas, recubrimientos, hormigón y superficies metálicas con exposición prolongada.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil: El peligro crítico es local por corrosión; la toxicidad sistémica es secundaria frente a la destrucción tisular.
Vías de exposición relevantes: Piel, ojos, inhalación de niebla e ingestión.
Lesiones esperables: Quemaduras químicas profundas, ulceración, edema de vías aéreas, perforación digestiva y secuelas oculares graves.
Observación clínica: La aparente mejoría inicial no excluye daño interno progresivo ni perforación diferida.
Dato operativo: Exposiciones breves a aerosol fino pueden producir lesiones severas.
Atención médica: Urgente ante cualquier contacto significativo, especialmente cara, ojos, vía aérea o ingestión.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Impacto ambiental: Eleva bruscamente el pH y puede causar mortalidad en organismos acuáticos por causticidad.
Movilidad: Alta en medio acuoso.
Efecto operativo: Derrames a red de saneamiento pueden dañar instalaciones y reaccionar con otros vertidos.
Medida prioritaria: Contención y recuperación antes de dilución extensiva.
Persistencia del riesgo: Aunque se disperse, mantiene capacidad de alterar fuertemente el pH del medio receptor.
Protección ambiental: Impedir descarga a cursos de agua y suelos por riesgo de daño inmediato a biota y corrosión de infraestructuras.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Prioridades del mando:
1. Identificar concentración aproximada, volumen, estado del envase y exposición de personas.
2. Aislar y controlar accesos.
3. Confirmar presencia de metales, ácidos o confinamiento.
4. Decidir entre contención, trasvase o lavado controlado.
Decisiones útiles:
Fuga pequeña sin aerosol: control con equipo químico, confinamiento y absorción inerte.
Fuga importante: diques, bombeo a contenedor compatible y control de escorrentías.
Contacto con metal o burbujeo: sospechar hidrógeno; eliminar focos de ignición y ventilar.
Víctimas contaminadas: descontaminación inmediata antes de asistencia avanzada.
Distancias prudentes: Establecer perímetro suficiente para evitar salpicaduras y exposición a nieblas; ampliarlo si hay reacción, presión o gas.
Descontaminación: Corredor de descontaminación con agua abundante y control de escorrentías; evitar arrastre del producto a sumideros.
Control de la escena: Verificar viento, drenajes, tipo de recipiente, posible presurización y compatibilidad del trasvase antes de aproximación.
Criterio de avance: Solo avanzar cuando la fuga esté contenida, la atmósfera sea segura o el personal lleve ERA, y exista plan de recuperación del vertido.
Seguridad de dotación: No trabajar en fondo de cubeta, sótano o espacio deprimido sin ventilación y medición previa por posible acumulación de aerosol o hidrógeno.
Conclusión táctica: El principal riesgo operativo es la lesión del personal por salpicadura y la reacción secundaria con metal o ácido; la prioridad es contención segura, enfriamiento, descontaminación y control del entorno.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Número UN: 1724
Designación de transporte: Hidróxido de sodio en solución
Clase ADR/RID: 8
Grupo de embalaje: II o III según concentración
Etiquetas: Corrosivo
Kemler: 80
Código de túnel: Puede estar sujeto a restricciones ADR según cantidad, concentración y modalidad de transporte
Información útil: Verificar concentración en carta de porte, paneles, etiquetas y ficha de seguridad del expedidor; la concentración condiciona gravedad, embalaje y táctica de control.
Transporte marítimo/terrestre: Tratar como corrosivo líquido básico; asegurar sujeción del envase y compatibilidad del material antes de mover o trasvasar.
Reglamentación operativa: Aplicar ADR/RID/IMDG/IATA según modo de transporte y documentación del expedidor; mantener separación de incompatibles y control de derrames.
Observación de transporte: La designación operativa suele corresponder a solución cáustica corrosiva; comprobar envase, documentación y compatibilidad del depósito antes de manipular.
Hazchem: 2R
XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto no combustible pero muy corrosivo. El riesgo dominante es lesión grave por contacto y reacción con ácidos o metales con posible formación de hidrógeno.
Criterio de seguridad: Priorizar aislamiento, EPI químico adecuado, descontaminación rápida de víctimas y control de escorrentías.
Nota final: Confirmar siempre concentración y volumen implicado, ya que modifican de forma importante el nivel de agresividad y la estrategia de intervención.