Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo. bomberiles.es [ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 80
NÚMERO UN: 1710

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Tricloruro de fósforo
Sinónimos: Cloruro de fósforo (III), fósforo tricloruro, phosphorus trichloride
Número CAS: 7719-12-2
Número CE (EINECS): 231-749-3
Código Hazchem: 2WE
Uso recomendado: Intermedio industrial para síntesis química, fabricación de fosfitos, plaguicidas, aditivos, agentes clorantes y compuestos organofosforados.
Restricciones de uso: Uso profesional e industrial controlado; evitar empleo fuera de sistemas cerrados y cualquier contacto con agua, humedad ambiental o bases.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Descripción: Líquido fumante, incoloro a amarillento, olor acre e irritante. Reacciona violentamente con agua liberando calor y gases ácidos.
Riesgos principales: Corrosivo intenso, muy reactivo con humedad, emite cloruro de hidrógeno y puede formar ácido fosforoso; vapores densos, irritantes y muy lesivos para vías respiratorias.
Estado físico y aspecto: Líquido fumante.
Olor: Picante, sofocante.
Punto de ebullición: Aproximadamente 76 grados C.
Punto de inflamación: No presenta inflamabilidad típica, pero el calor y la hidrólisis agravan el siniestro.
Temperatura de autoignición: No es dato operativo principal para la intervención.
Presión de vapor: Elevada para un corrosivo líquido; favorece atmósferas irritantes cerca del derrame.
Densidad: Aproximadamente 1,57 g/cm3.
Solubilidad en agua: Reacciona, no debe considerarse miscible de forma segura.
Riesgo por vapores: Alto; los vapores y humos ácidos son corrosivos y peligrosos en cotas bajas y zonas poco ventiladas.
Productos peligrosos de descomposición: Cloruro de hidrógeno, óxidos de fósforo, ácidos corrosivos.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Inhalación: Causa irritación intensa, broncoespasmo, edema pulmonar y lesión química retardada.
Contacto con la piel: Produce quemaduras químicas profundas; la humedad cutánea acelera la lesión.
Contacto ocular: Riesgo de daño corneal grave y pérdida visual.
Ingestión: Corrosión severa de boca, esófago y estómago; posible perforación y shock.
Efectos sistémicos: El daño principal es corrosivo local; exposiciones importantes pueden comprometer función respiratoria y equilibrio ácido-base.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: No arde con facilidad como combustible, pero el calor del incendio aumenta la presión interna, favorece ruptura de envases y libera humos corrosivos muy tóxicos. Si el producto contacta con agua de extinción, rocío o humedad intensa, la reacción puede ser violenta con generación inmediata de calor, ebullición local, salpicaduras y nube blanca/amarillenta de cloruro de hidrógeno.
Riesgo de explosión: El peligro principal es la rotura explosiva de recipientes por calentamiento y sobrepresión. En derrames confinados, la reacción con agua o superficies húmedas puede proyectar líquido corrosivo y generar sobrepresiones locales. En contacto con metales reactivos puede desprender hidrógeno; si existe confinamiento y una fuente de ignición en el entorno, valorar riesgo secundario de inflamación del gas generado.
Escenario crítico: Fuga en cisterna, bidón o reactor con atmósfera húmeda o presencia de lluvia, espuma o agua de combate: la nube ácida puede crecer con rapidez, desplazarse a ras de suelo y afectar a personal, accesos y zonas bajas.
Medios de extinción adecuados: Para el fuego del entorno usar polvo químico seco, CO2 o espuma compatible solo sobre combustibles adyacentes sin contacto con el producto. Para el propio producto, actuar preferentemente por aislamiento, corte de aporte y enfriamiento exterior de envases expuestos a calor desde máxima distancia segura.
Medios de extinción no adecuados: Agua en chorro, niebla directa sobre el producto, espuma acuosa en contacto con derrame, lavado del foco y aplicación indiscriminada de agentes húmedos.
Peligros específicos: Formación de nube ácida densa, corrosiva y asfixiante; proyección por reacción; contaminación de drenajes con reacción secundaria; corrosión rápida de metales, pinturas, EPIs y equipamiento.
Prioridad táctica: Evitar que el agente extintor alcance el producto. Si el incendio afecta a almacén o carga mezclada, retirar personal expuesto, aumentar perímetro y proteger la exposición de recipientes cerrados antes de intentar extinción directa.
Riesgo operativo ampliado: El calor puede deformar tapas, juntas y respiraderos, acelerando la fuga. Los vapores pueden acumularse en fosos, zanjas, alcantarillas y bajo vehículos. La lluvia, la condensación y la escorrentía pueden transformar un derrame estable en una emisión sostenida de gas ácido.
Decisión de mando: Si existe fuga activa con vapores visibles, recipientes implicados por radiación térmica o imposibilidad de asegurar agua cero, priorizar aislamiento, defensa de exposiciones y retirada estratégica frente a ataque interior del foco.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar, cortar accesos y situar a la dotación a barlovento y en cota alta. Confirmar si el incidente es fuego, fuga con fumigación o reacción por humedad. Si hay nube ácida visible o irritación inmediata en personal, ampliar de forma rápida el perímetro.
Extinción: Atacar los fuegos del entorno con agente compatible sin dirigir agua al producto. En recipientes expuestos, aplicar enfriamiento exterior continuo y prudente solo sobre la envolvente y desde gran distancia, evitando escorrentías hacia la fuga. Si el envase está comprometido o hay fuga activa, priorizar aislamiento y control de exposición sobre el ataque directo.
Precauciones concretas: No abrir recipientes ni manipular válvulas sometidas a calor sin protección química completa y vía de escape despejada. No usar cortinas de agua sobre derrames. No pisar zonas húmedas o con condensación. Vigilar retornos de vapores por alcantarillas, rampas y fosos. Evitar que el agua de enfriamiento entre en contacto con el líquido derramado.
Control de la emergencia: Si el recipiente no fuga, puede valorarse retirada de combustibles próximos y enfriamiento sostenido. Si hay fuga con nube persistente, considerar evacuación inmediata del área afectada y confinamiento de edificios a sotavento.
Intervención técnica: Cierre remoto de válvulas, inertización si existe y es segura, y control atmosférico continuo. Todo avance debe hacerse con reconocimiento previo de viento, topografía y posibles puntos bajos donde se acumule gas ácido.
Seguridad del personal: Rotaciones cortas, vigilancia mutua y salida inmediata ante irritación ocular, tos o sensación de quemazón. La exposición leve puede empeorar tras unos minutos.
Medios de extinción preferentes: Polvo químico seco, CO2 y espuma solo para combustibles adyacentes y siempre evitando el contacto con el producto. En grandes superficies de embalaje o entorno industrial, contener propagación del incendio sin enfocar chorros sobre el derrame.
Enfriamiento de recipientes: Hacerlo con niebla muy fina, intermitente y dirigida solo a la cara externa del envase expuesto, con escorrentía controlada y sin arrastre hacia la fuga. Si el enfriamiento genera reacción, retirada inmediata.
Criterio de retirada: Si la nube ácida ya afecta a líneas de intervención, accesos o edificios colindantes, no forzar ataque próximo; ampliar distancia, proteger exposiciones y esperar apoyo especializado si procede.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar ampliamente, eliminar personal no esencial, trabajar a barlovento y desde la zona más alta posible. Impedir acceso a sótanos, fosos, galerías, alcantarillas y sumideros. Cortar toda fuente de agua cercana si puede agravar la reacción.
Control de la fuga: Si es seguro, detenerla cerrando válvulas, enderezando envases o taponando de forma compatible. Mantener los recipientes intactos secos y fríos desde el exterior si están expuestos al calor. No mover recipientes dañados sin contención previa.
Contención: Formar diques con arena seca, tierra seca o absorbente mineral seco e inerte. Proteger desagües con obturadores compatibles. Crear barreras de contención para impedir la extensión a zonas húmedas.
Recogida: Absorber con material seco e inerte y transferir a contenedor compatible, seco, cerrado y ventilado para gestión especializada. No usar serrín húmedo, trapos, absorbentes orgánicos mojados ni neutralización improvisada.
Descontaminación: La neutralización solo por personal especializado y con control de exotermia. Priorizar confinamiento, recuperación y retirada de material contaminado. La limpieza con agua solo debe considerarse cuando el producto haya sido eliminado y bajo procedimiento específico.
Medida crítica: Cualquier aporte de agua incrementa la liberación de HCl y la agresividad de la nube. Si se percibe humareda blanca o niebla corrosiva, suspender el ataque directo y reevaluar el perímetro.
Protección del entorno: Sellar o vigilar sumideros, respiraderos y accesos subterráneos. Evitar que el derrame llegue a drenajes, suelos porosos o zonas con humedad retenida. Si hay lluvia, improvisar cobertura seca y controlada solo sobre la zona de derrame, sin confinar de forma que aumente la presión de vapores.
Gestión de la nube: No atravesar la pluma; rodearla por barlovento si es imprescindible la aproximación. Si la pluma entra en edificios, ordenar confinamiento de ocupantes, cierre de ventilación y evacuación según dirección del viento y topografía.
Recuperación segura: Priorizar bombeo o trasvase solo si la línea y el recipiente receptor están secos, compatibles y verificados. Cualquier recipiente contaminado debe tratarse como reactivo con humedad residual.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA de presión positiva obligatorio en zona caliente, en presencia de vapores, humos o desconocimiento de concentración. Para aproximación inicial, mantener protección respiratoria autónoma incluso si el olor parece tenue.
Protección corporal: Traje químico contra corrosivos con resistencia a salpicaduras intensas; si hay nube o contacto directo posible, traje estanco o nivel equivalente según procedimiento local.
Guantes: Butilo, Viton o material equivalente resistente a corrosivos reactivos; doble guante si se prevén tareas de cierre de válvulas, recogida o manipulación fina.
Botas: Químicas, resistentes a corrosivos, con cubrebotas o integración estanca según nivel de protección.
Protección ocular/facial: Pantalla facial completa y gafas químicas cerradas.
Apoyo operativo: Línea de descontaminación preparada antes de entrar; control de tiempos de exposición; recambio inmediato de prendas contaminadas; comunicación permanente con mando y vigía de seguridad.
Nota táctica: El producto corroe tejidos y materiales; comprobar compatibilidad real del conjunto antes de entrar en zona.
Protección mínima de intervención: ERA, traje químico de tipo compatible con corrosivos, guantes largos de material resistente a ácidos, botas químicas y protección facial cerrada.
Contingencia de retirada: Si aparecen picor ocular, tos, sabor ácido, fatiga repentina o sensación de humedad corrosiva en la piel, abandonar la zona sin demora y descontaminar.
Control de contaminación secundaria: Evitar tocar mangueras, herrajes o superficies mojadas sin guantes químicos; el producto puede degradar materiales y trasladarse en forma líquida o de aerosol ácido.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Teléfono Toxicología España: 91 562 04 20
Inhalación: Retirar al aire fresco de inmediato, mantener en reposo, administrar oxígeno si está indicado y disponible, y vigilar durante horas por posible edema pulmonar retardado. Si hay tos, disnea, ronquera o dolor torácico, traslado urgente.
Piel: Retirar ropa y calzado contaminados. Lavar de inmediato con abundante agua durante al menos 15-20 minutos una vez alejada la fuente del producto. Atención médica urgente incluso si la lesión parece limitada.
Ojos: Irrigar inmediatamente con agua abundante durante al menos 15-20 minutos, separando párpados. Retirar lentes de contacto si es fácil. Traslado urgente a centro hospitalario.
Ingestión: No provocar el vómito. Enjuagar boca si la persona está consciente. No dar nada por boca a un inconsciente. Atención médica y traslado urgente medicalizado.
Observación clínica: Vigilar dificultad respiratoria, sibilancias, quemazón faríngea, edema facial, dolor abdominal y deterioro tardío.
Prioridad sanitaria: Toda exposición inhalatoria relevante requiere observación aunque el paciente refiera mejoría inicial.
Descontaminación del interviniente: Retirada inmediata de ropa contaminada, lavado abundante de piel y control de ojos y mucosas. No permitir reentrada hasta comprobar ausencia de síntomas.
Apoyo prehospitalario: Oxígeno, monitorización de saturación y derivación temprana si hay exposición significativa, disfonía, estridor o dolor torácico.
Advertencia clínica: La lesión respiratoria puede empeorar de forma retardada; una mejoría inicial no descarta edema pulmonar ni necesidad de observación.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: En sistemas secos, cerrados y bien ventilados. Transferencias con equipos compatibles, inertizados si es posible y protegidos frente a humedad.
Almacenamiento: Envases herméticos, secos, en zona fresca y ventilada, con cubeto estanco y alejado de agua, bases, alcoholes, oxidantes y alimentos.
Condiciones clave: Proteger de humedad ambiental, calor, choque térmico y materiales incompatibles. Mantener separado de materiales absorbentes orgánicos no secos.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable si se mantiene seco, en recipientes adecuados y protegido del aire húmedo.
Condiciones a evitar: Agua, humedad, calor intenso, superficies mojadas, niebla de extinción, confinamiento con aumento de temperatura y exposición prolongada al aire húmedo.
Incompatibilidades: Agua, bases, alcoholes, aminas, oxidantes fuertes, agentes hidroxilados y ciertos metales reactivos.
Reactividad: Hidrólisis violenta con formación de HCl y compuestos ácidos del fósforo. Reacciona con alcoholes y compuestos protónicos con liberación de calor y productos corrosivos.
Descomposición peligrosa: Cloruro de hidrógeno y óxidos de fósforo corrosivos.
Condición operativa: La humedad es el desencadenante principal de empeoramiento; recipientes dañados o mojados deben tratarse como fuente activa de nube ácida.
Incompatibilidad táctica: La combinación de derrame, agua de extinción y escasa ventilación multiplica la emisión corrosiva; la prioridad es cortar la fuente y secar/aislar el entorno.
Comportamiento esperado: Con calentamiento moderado aumenta la volatilización; con humedad produce reacción exotérmica y desprendimiento rápido de humos blancos corrosivos.
Materiales afectados: Corroe metales, juntas, pinturas, textiles, gomas y componentes electrónicos expuestos a vapores ácidos.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil para intervención: La peligrosidad operativa deriva sobre todo de su carácter corrosivo y de la liberación de HCl al contacto con humedad. Exposiciones inhalatorias moderadas pueden empeorar tras un periodo inicialmente leve.
Efectos agudos: Quemaduras químicas, laringoespasmo, tos intensa, edema pulmonar, daño ocular severo.
Efectos crónicos: Posible bronquitis crónica, secuelas oculares y dermatitis tras exposiciones repetidas.
Vía crítica: Inhalación de vapores y humos ácidos; la piel húmeda y los ojos son puntos de lesión rápida.
Observación operativa: La ausencia de dolor intenso inicial no descarta lesión grave posterior.
Información toxicológica práctica: Riesgo elevado de lesión en vías aéreas superiores con estridor, dolor retroesternal y deterioro progresivo durante las horas siguientes.
Respuesta clínica esperable: Irritación inmediata de ojos y garganta, lagrimeo, tos y sensación de ahogo; en exposiciones importantes, edema pulmonar retardado y necesidad de vigilancia hospitalaria.
Medida de seguridad sanitaria: Cualquier interviniente expuesto a niebla ácida debe considerarse potencialmente lesionado hasta valoración médica.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Comportamiento ambiental: Reacciona con agua formando medios ácidos muy agresivos para organismos acuáticos.
Impacto esperado: Acidificación brusca de cauces y redes de saneamiento, daño a fauna acuática y corrosión de infraestructuras.
Movilidad: Alto riesgo de dispersión por escorrentía, drenaje o humedad ambiental; la nube ácida puede afectar vegetación y superficies cercanas.
Medida operativa: Confinar y recuperar; evitar lavado a suelo, colectores y cursos de agua. Notificar de inmediato si hay afección a alcantarillado o captación de agua.
Prioridad ambiental: Proteger desagües y cauces primero; la migración por drenaje puede generar afectación aguas abajo mucho mayor que el derrame inicial.
Daño secundario: La lluvia o el riego de emergencia pueden convertir un foco local en contaminación extendida por escorrentía ácida.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Mando inicial: Confirmar tipo de incidente: fuga, derrame, incendio del entorno o reacción por humedad. Priorizar aislamiento, control de nube y protección de expuestos antes que la neutralización.
Zonas: Establecer caliente, templada y fría con control estricto de accesos y descontaminación de salida.
Decisiones útiles: Si la fuga es pequeña y accesible, cerrar válvula con equipo químico completo. Si hay nube corrosiva sostenida, contenedor comprometido o afectación de alcantarillado, ampliar perímetro y valorar evacuación o confinamiento según viento y topografía.
Táctica: No introducir agua sobre producto. Proteger desagües. Utilizar observación de dirección de humos y, si existe, detección atmosférica específica. Vigilar corrosión de superficies, herramientas y equipos.
Recursos: Preparar línea de descontaminación, repuesto de ERA, material seco para diques y obturación de drenajes, y vehículo de apoyo sanitario.
Sanitario: Cualquier interviniente con irritación respiratoria debe salir de zona y quedar en observación. No reingresar sin reevaluación.
Decisión de evacuación: Procede si la nube se dirige a zonas ocupadas, si la fuga no puede cerrarse con seguridad o si el incidente se desarrolla en espacio bajo o mal ventilado.
Control de mando: Designar un vigía específico para viento, topografía y evolución de la pluma. No autorizar accesos laterales por calles bajas, túneles o rampas sin comprobación previa de atmósfera.
Objetivo prioritario: Mantener la situación seca, corta y controlada; si la fuga no se puede aislar rápido, proteger vidas y contener propagación, no forzar recuperación inmediata.
Apoyo especializado: Requerir si existe transferencia de gran volumen, fuga en cisterna, presencia de nubosidad persistente o contaminación de saneamiento.
Gestión del perímetro: Ampliar zona si se percibe picor, niebla blanca, corrosión visible o caída de visibilidad en niveles bajos.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: TRICLORURO DE FÓSFORO
UN: 1710
Clase ADR/RID: 8
Grupo de embalaje: I
Código de clasificación: C1
Etiqueta de peligro: 8
Kemler: 80
Túnel ADR: Restricción severa habitual para corrosivos de alto riesgo; confirmar en documentación de porte.
Información útil de transporte: Sustancia corrosiva fuerte; revisar carta de porte, instrucciones escritas, tipo de cisterna o bultos, estado de válvulas y presencia de humedad en la carga o contención secundaria. Actuar como producto que puede generar nube ácida inmediata al contacto con agua.
Reglamentación operativa: Tratar como mercancía peligrosa corrosiva con reactividad significativa frente al agua; la identificación UN manda la táctica inicial de no empleo de agua sobre el producto.
Respuesta en transporte: Si la unidad está implicada, detener tráfico, aislar a sotavento y revisar posibles fugas por tapas, respiraderos o válvulas antes de cualquier maniobra.
Valor operativo ADR: La presencia de cisterna o contenedor isotermo no reduce el riesgo de hidrólisis; un pequeño escape puede originar una pluma corrosiva intensa.
Lectura táctica: En transporte, la prioridad es proteger al personal y al entorno, no recuperar carga hasta cortar fuga, estabilizar atmósfera y confirmar compatibilidad de maniobras.
Documentación: Verificar designación, paneles naranjas, número ONU visible y estado de la carga para identificar rápidamente el punto de fuga o trasvase.

XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto corrosivo y muy reactivo con agua. El mayor peligro en siniestro es la generación de nube ácida por hidrólisis, con daño grave respiratorio y ocular. Intervenir en seco, con ERA y protección química, priorizando aislamiento, cierre de fuga si es seguro, contención con absorbentes secos y protección de drenajes.
Prioridad táctica: Evitar contacto con agua, controlar la nube, rescatar solo con protección adecuada y pedir apoyo especializado en incidentes con fuga sostenida o afectación a población.
Mensaje clave: Si hay duda sobre la integridad del recipiente o la dirección de la nube, ampliar perímetro primero y actuar después.
Conclusión de riesgo: Producto de alta peligrosidad operativa por corrosividad extrema y reactividad con humedad; el control del agua y del personal expuesto es la decisión crítica.