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CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 

I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: AZIDA SÓDICA
Número UN: 1687
Sinónimos: Azida de sodio; hidrazoato de sodio; sodium azide
Número CAS: 26628-22-8
Número CE (EINECS): 247-852-1
Uso recomendado: Reactivo y conservante para usos industriales o de laboratorio en sistemas específicamente diseñados y autorizados. Aplicación: Utilizar únicamente en procesos controlados, con evaluación de riesgos y procedimientos escritos.
Restricciones de uso: Evitar usos no previstos, formación de polvo y contacto con ácidos. Limitaciones: No mezclar con metales pesados, sales metálicas, oxidantes incompatibles ni productos desconocidos. Control: Impedir el acceso a personal no formado y evitar su vertido a desagües.

II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Toxicidad: Sustancia muy tóxica por ingestión, inhalación o contacto con la piel.
Reactividad: Con ácidos puede liberar ácido hidrazoico, volátil, muy tóxico y potencialmente explosivo.
Peligro secundario: Puede formar azidas metálicas sensibles al choque o a la fricción en contacto con cobre, plomo, plata u otros metales pesados.
Exposición: El polvo puede dispersarse y contaminar superficies, equipos y aguas de escorrentía.

III. RIESGOS PARA LA SALUD
Efectos sistémicos: Puede causar hipotensión intensa, alteraciones cardiovasculares, respiratorias y neurológicas.
Inhalación: El polvo o los vapores generados por reacción pueden provocar irritación y toxicidad sistémica rápida.
Piel y ojos: El contacto puede causar irritación y absorción cutánea peligrosa; existe riesgo de lesiones oculares graves.
Ingestión: Puede producir náuseas, vómitos, mareo, colapso y compromiso vital.
Exposición retardada: La gravedad puede aumentar tras un intervalo; requiere valoración médica urgente.

IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Inflamabilidad: No debe considerarse un combustible ordinario, pero puede descomponerse violentamente cuando se calienta o contamina.
Riesgo térmico: El calentamiento puede liberar gases tóxicos y favorecer una descomposición rápida; los recipientes pueden romperse.
Riesgo de explosión: El ácido hidrazoico y determinadas azidas metálicas pueden ser explosivos y sensibles al choque, fricción o calor.
Productos de descomposición: Pueden generarse gases nitrogenados, humos tóxicos y compuestos alcalinos o irritantes.
Propagación: El fuego externo puede afectar envases y dispersar material contaminado.

V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Medios de extinción: Usar el agente adecuado para el fuego circundante, preferentemente agua pulverizada o niebla desde distancia segura cuando sea compatible.
Táctica: Aislar el área, retirar personas y evitar aproximaciones innecesarias a envases calentados.
Aplicación: Enfriar recipientes expuestos con agua pulverizada sin dirigir chorros que dispersen el sólido.
Precaución: No entrar en zonas con posible ácido hidrazoico, azidas metálicas o descomposición activa sin evaluación especializada.
Después del incendio: Tratar residuos, aguas de extinción y superficies como contaminados y potencialmente reactivos.

VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Aislamiento: Restringir el acceso y establecer una zona de exclusión; evitar polvo, contacto y fuentes de contaminación metálica.
Contención: Impedir la entrada en alcantarillas, cursos de agua y zonas bajas.
Recogida: Recoger cuidadosamente con herramientas limpias, no metálicas y que no produzcan chispas, evitando barrido en seco.
Humectación: Puede controlarse el polvo con un método compatible y cuidadosamente aplicado, sin favorecer reacciones ni generar escorrentía contaminada.
Incompatibilidades: No usar recipientes o utensilios de cobre, plomo, plata u otros materiales susceptibles de formar azidas.
Eliminación: Colocar en envases compatibles, cerrados y correctamente identificados para gestión especializada; no mezclar con otros residuos.

VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: Equipo autónomo de respiración en incendios, atmósferas desconocidas o concentraciones potencialmente peligrosas.
Protección dérmica: Traje químico compatible, guantes resistentes y botas impermeables; seleccionar materiales según tiempo de permeación.
Protección ocular: Gafas estancas junto con pantalla facial cuando exista riesgo de salpicadura o partículas.
Control de exposición: Priorizar aislamiento, ventilación controlada y protección colectiva; no confiar únicamente en filtros.
Descontaminación: Retirar prendas contaminadas, embolsarlas de forma segura y establecer procedimiento de descontaminación del personal.

VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Inhalación: Trasladar a aire fresco sin exponerse; mantener en reposo y solicitar asistencia médica urgente. Aplicar soporte respiratorio por personal entrenado.
Piel: Retirar inmediatamente la ropa contaminada y lavar con abundante agua durante tiempo prolongado; atención médica urgente.
Ojos: Irrigar de inmediato con abundante agua, manteniendo los párpados abiertos, y obtener asistencia oftalmológica urgente.
Ingestión: Enjuagar la boca. No provocar el vómito ni administrar nada por vía oral a una persona somnolienta o inconsciente; llamar urgentemente a toxicología.
Vigilancia: Controlar consciencia, respiración, pulso y signos de colapso; preparar soporte avanzado por posible toxicidad cardiovascular.
Información clínica: Comunicar la exposición a azida sódica y la posible formación de ácido hidrazoico.

IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Evitar polvo, golpes, fricción, calentamiento y contacto directo; trabajar con cantidades mínimas y procedimientos cerrados cuando sea posible.
Higiene: No comer, beber ni fumar; lavarse cuidadosamente tras la manipulación.
Almacenamiento: Mantener en lugar fresco, seco, ventilado, protegido de calor, humedad y luz intensa, en envase compatible y bien cerrado.
Segregación: Separar de ácidos, oxidantes, agua contaminada, metales pesados y materiales incompatibles.
Contención: Usar cubetos o sistemas que impidan el acceso a desagües y faciliten la recuperación segura.
Inspección: Revisar envases por deterioro, cristalización, contaminación o signos de reacción sin manipular depósitos sospechosos.

X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones adecuadas de almacenamiento, pero sensible a calentamiento, contaminación y manipulación brusca.
Ácidos: Reacciona liberando ácido hidrazoico, muy tóxico, volátil y potencialmente explosivo.
Metales: Puede reaccionar con cobre, plomo, plata y otros metales pesados formando compuestos sensibles al choque o la fricción.
Condiciones a evitar: Calor, llamas, chispas, fricción, impactos, polvo suspendido y confinamiento de gases de descomposición.
Productos peligrosos: La descomposición térmica puede producir gases nitrogenados y humos irritantes o tóxicos.
Reacción secundaria: Los residuos en tuberías o desagües pueden acumularse y generar peligros ocultos.

XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Vías de exposición: Ingestión, inhalación de polvo y absorción cutánea; las salpicaduras o aerosoles aumentan el riesgo.
Toxicidad aguda: Puede causar efectos sistémicos graves, especialmente hipotensión, colapso cardiovascular y alteraciones neurológicas.
Órganos afectados: Sistema cardiovascular, sistema nervioso, respiración y posiblemente otros órganos por exposición intensa.
Gravedad: La dosis y la vía determinan la evolución; incluso una exposición aparentemente limitada puede requerir tratamiento urgente.
Seguimiento: Mantener observación médica por posible deterioro y tratar según protocolos toxicológicos especializados.

XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Peligro ambiental: Evitar toda liberación al suelo, alcantarillado y aguas superficiales.
Toxicidad acuática: Puede resultar muy perjudicial para organismos acuáticos, especialmente en concentraciones elevadas.
Persistencia: La movilidad en agua y la contaminación de redes de drenaje pueden ampliar el área afectada.
Escorrentía: Las aguas de extinción o limpieza deben recogerse y gestionarse como residuo peligroso.
Prevención: No neutralizar ni diluir de forma improvisada; impedir mezclas con ácidos o metales durante la gestión.

XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Reconocimiento: Considerar toxicidad aguda, posible liberación de ácido hidrazoico y formación de azidas metálicas.
Aproximación: Trabajar desde barlovento, con control remoto cuando sea posible y evitando puntos bajos o espacios confinados.
Protección: Usar equipo autónomo de presión positiva y protección química compatible; el equipo estructural aislante puede no ofrecer protección química suficiente.
Agua de intervención: Contener y recuperar aguas contaminadas, evitando su entrada en drenajes.
Perímetro: Ampliar el aislamiento si hay envases calentados, humos, reacción con ácidos o sospecha de compuestos metálicos sensibles.
Coordinación: Solicitar apoyo de especialistas en materiales peligrosos y toxicología de emergencias.

XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: AZIDA SÓDICA
Número UN: 1687
Clase ADR/RID: 6.1
Código de clasificación: T5
Grupo de embalaje: II
Código de peligrosidad Kemler: 
Etiquetas: 6.1
Categoría de transporte: 2
Código de restricción en túneles: (E)

XV. OBSERVACIONES FINALES
Prioridad operativa: Proteger vidas, aislar la zona, evitar dispersión y prevenir reacciones con ácidos o metales.
Comunicación: Informar a los equipos médicos y de gestión de residuos sobre la sustancia y sus incompatibilidades.
Residuos: No manipular depósitos, costras o material cristalizado sospechoso; pueden contener compuestos reactivos.
Decisión táctica: Ante calentamiento, humo, reacción o contaminación desconocida, aumentar distancia y utilizar intervención remota.
Verificación: La descontaminación y la reapertura del área deben basarse en mediciones, inspección especializada y autorización del mando.
Teléfono Centro de Toxicología España: 91 562 04 20