Ficha de actuación química en caso de siniestro creado por SuSo.
bomberiles.es
[ IMPRIMIR FICHA ]
CÓDIGO DE PELIGROSIDAD KEMLER: 66
NÚMERO UN: 1670
I. IDENTIFICACIÓN DEL PRODUCTO
Nombre del producto: Ácido fluorhídrico
Sinónimos: Fluoruro de hidrógeno en disolución, solución de HF, ácido hidrofluórico
Número CAS: 7664-39-3
Número CE (EINECS): 231-634-8
Código Hazchem: 2R
Uso recomendado: Decapado y grabado de vidrio, limpieza de metales, fabricación química y tratamiento de superficies.
Restricciones de uso: Manipulación exclusivamente profesional con control estricto; evitar cualquier uso sin contención, ventilación y medios de descontaminación específicos.
II. NATURALEZA DEL PELIGRO
Riesgos principales: Corrosivo muy peligroso por contacto, inhalación e ingestión. Tóxico sistémico por ion fluoruro. Puede producir lesiones profundas con dolor inicial escaso o retardado.
Estado físico y aspecto: Líquido incoloro a ligeramente fumante, según concentración.
Olor: Acre, irritante, penetrante.
Riesgo por vapores: Vapores muy irritantes y tóxicos; más peligrosos en espacios cerrados, fosos y zonas bajas con mala ventilación.
Densidad: Variable según concentración; habitualmente mayor que la del agua.
Solubilidad en agua: Total.
Uso del dato UN: Materia corrosiva con toxicidad importante por contacto e inhalación; tratar siempre como incidente de alta severidad.
III. RIESGOS PARA LA SALUD
Exposición aguda: Causa quemaduras químicas graves en piel, ojos y vías respiratorias. El fluoruro penetra tejidos profundos y puede provocar hipocalcemia, hipomagnesemia, arritmias, convulsiones y parada cardiaca.
Inhalación: Tos, broncoespasmo, edema pulmonar, hipoxia y toxicidad sistémica.
Contacto cutáneo: Lesiones dolorosas o inicialmente poco dolorosas con progresión profunda; riesgo elevado incluso en pequeñas superficies con concentraciones medias-altas.
Contacto ocular: Quemadura grave, opacidad corneal y pérdida visual.
Ingestión: Quemadura digestiva, dolor intenso, vómitos, alteraciones electrolíticas severas y riesgo vital.
Efectos retardados: La gravedad puede aumentar tras la exposición; observación médica imprescindible.
IV. RIESGOS DE INCENDIO Y EXPLOSIÓN
Comportamiento frente al fuego: No es combustible, pero el calor aumenta la emisión de vapores tóxicos y la presión interna de los envases. El recipiente calentado puede fisurarse o ventear producto corrosivo.
Riesgo de explosión: No explota por sí mismo; el peligro real aparece por generación de hidrógeno al contactar con metales, con riesgo de ignición, deflagración o explosión secundaria en atmósferas confinadas.
Escenario operativo crítico: En incendios de almacén o vehículo, una fuga de HF puede agravar el siniestro por corrosión de estructuras, ataque a equipos y producción de nube irritante persistente.
Atmósfera peligrosa: Los vapores son más densos que el aire y pueden acumularse en bajos, fosos, alcantarillas, sótanos y zanjas; posible desplazamiento a distancia con viento.
Reactividad en incendio: Contacto con metales, bases o materiales incompatibles puede generar calor, salpicaduras, gases tóxicos y proyección del contenido.
Medios de extinción adecuados: Agua pulverizada abundante para enfriamiento y abatimiento de vapores; espuma, polvo o CO2 solo para el fuego del entorno, no para el producto derramado.
Medios no adecuados: Chorro compacto directo sobre el derrame si puede dispersar el producto, aumentar salpicaduras o arrastrarlo a desagües.
Riesgo de recipientes presurizados: Botellas, bidones o cisternas expuestos a calor intenso pueden sobrepresurizarse y romperse con liberación violenta de vapores corrosivos.
Productos peligrosos de descomposición: Fluoruro de hidrógeno, vapores corrosivos y gases tóxicos por reacción con materiales incompatibles.
V. INTERVENCIÓN EN INCENDIO
Acción inicial: Aislar, situarse a barlovento y en cota superior si es posible. Identificar recipientes afectados y enfriar a distancia.
Extinción: Atacar el fuego del entorno con agente apropiado. Usar agua pulverizada para refrigerar envases y reducir vapores.
Precauciones concretas:
Evitar aproximación sin protección química y respiratoria completa.
No permitir contacto del ácido con metales reactivos.
Controlar escorrentías contaminadas; son corrosivas y tóxicas.
Si hay fuga sin fuego, priorizar confinamiento y control del derrame antes que maniobras agresivas.
Mantener vigilancia continua de la dirección del viento y de zonas bajas por posible acumulación de vapores.
Retirar personal no imprescindible si el calentamiento del envase aumenta la emisión o aparece abombamiento, silbido o corrosión acelerada.
Retirada: Si aumenta la emisión de vapores, hay corrosión visible del recipiente o reacción con materiales cercanos, ampliar perímetro y operar sólo en defensiva.
Enfriamiento de recipientes: Aplicar agua pulverizada desde distancia segura, con protección completa, evitando impacto directo que disperse el producto. Priorizar cisternas, bombonas, tambores y envases próximos al foco térmico.
Protección de estructuras: No confiar en barreras improvisadas; el ácido puede atacar hormigón, metales y redes de saneamiento. Controlar desagües y sellar paso a alcantarillado si es posible.
VI. ACTUACIÓN EN DERRAMES O FUGAS
Medidas inmediatas: Aislar zona, cortar accesos, trabajar a barlovento y eliminar personal no esencial.
Control de la fuga: Si es seguro, cerrar válvulas o enderezar recipientes. Contener con diques de material inerte resistente a corrosivos.
Derrame: Absorber con material inerte compatible. Recoger en recipientes resistentes a HF. Dilución con grandes cantidades de agua sólo si existe drenaje controlado y decisión técnica.
Evitar: Contacto con metales, bases fuertes sin control, materiales silíceos sensibles, alcantarillado y cursos de agua.
Descontaminación operativa: Establecer corredor de descontaminación inmediata para intervinientes y afectados. El agua de lavado debe considerarse contaminada.
Evacuación: Valorar evacuación o confinamiento cercano según ventilación, cantidad derramada y presencia de vapores irritantes.
Control de vapores: Reducir exposición con niebla de agua fina en borde de la nube si no incrementa la dispersión; evitar dirigirla al charco principal cuando pueda salpicar o desbordar.
Zona de trabajo: Prohibir entrada en fosos, rejillas, sótanos y galerías hasta medir o confirmar ausencia de atmósfera peligrosa.
Recuperación del producto: Si la cantidad y el entorno lo permiten, trasvasar a envase compatible y etiquetado; si no, contener y esperar apoyo especializado.
Gestión de residuos: Todo absorbente, agua de lavado y material de intervención se tratarán como residuo corrosivo tóxico.
VII. EQUIPOS DE PROTECCIÓN
Protección respiratoria: ERA de presión positiva obligatorio en atmósfera contaminada o incierta.
Protección corporal: Traje de protección química contra corrosivos, preferiblemente estanco a salpicaduras o superior según concentración y escenario.
Guantes: Resistentes a HF, como neopreno, nitrilo pesado o laminados compatibles; verificar tiempo de paso del fabricante.
Ojos y cara: Pantalla facial y protección ocular química integral.
Botas: Botas químicas resistentes a corrosivos.
Equipo adicional: Disponibilidad inmediata de agua abundante y gel de gluconato cálcico para respuesta sanitaria inicial bajo protocolo médico.
Protección operativa recomendada: Doble guante si el tiempo de exposición es prolongado; verificar integridad tras cada contacto y sustituir si hay salpicadura o duda de contaminación.
Descontaminación de EPI: Retirada en zona controlada, lavado externo previo y revisión de juntas, cremallera, botas y guantes antes de reutilización.
Limitación de tiempo: Minimizar permanencia en zona caliente; rotación de equipos por riesgo de fallo de barrera y fatiga térmica.
VIII. PRIMEROS AUXILIOS
Norma general: Activación médica urgente. Riesgo sistémico aunque la lesión parezca limitada.
Inhalación: Retirar al aire fresco, mantener vía aérea, administrar oxígeno si procede y vigilancia respiratoria. Traslado urgente por posible edema pulmonar e hipocalcemia.
Contacto con la piel: Retirar ropa y calzado contaminados. Lavar inmediatamente con agua abundante durante al menos 15 minutos. Tras lavado, aplicar gel de gluconato cálcico si está protocolizado y disponible; masaje suave con renovación hasta atención médica.
Contacto ocular: Irrigación inmediata y continua con agua o suero durante al menos 15 minutos manteniendo párpados abiertos. Retirada de lentes si es fácil. Atención oftalmológica urgente.
Ingestión: Enjuagar boca. No provocar el vómito. Si la persona está consciente, pequeñas cantidades de agua pueden considerarse mientras llega asistencia especializada. Traslado inmediato.
Información crítica al sanitario: Vigilar calcio, magnesio, potasio y ECG.
Signos de alarma: Dolor desproporcionado, calambres, parestesias, espasmos, disnea, tos persistente, bradicardia, pulso irregular o empeoramiento rápido.
Descontaminación previa al rescate sanitario: Si la ropa está impregnada, retirarla sin demora y aislarla; evitar arrastre del producto sobre piel sana.
Centro de Toxicología de España: 91 562 04 20
IX. MANIPULACIÓN Y ALMACENAMIENTO
Manipulación: Sistemas cerrados, extracción localizada, trasvases controlados y personal entrenado. Evitar salpicaduras y nieblas.
Almacenamiento: Envases compatibles y etiquetados, en zona fresca, ventilada, con cubeto de retención y separación de incompatibles.
Separación: Mantener alejado de bases, metales, oxidantes fuertes y materiales incompatibles con fluoruro de hidrógeno.
Condiciones prácticas: Disponer de ducha, lavaojos, agua abundante y material de respuesta específico.
Envases adecuados: Materiales compatibles con HF según concentración y fabricante; evitar vidrio y recipientes con componentes silíceos.
Control de inventario: Mantener cantidades mínimas operativas y revisión periódica de corrosión, fugas y estado de juntas.
Restricciones técnicas: No trasvasar sin ventilación suficiente ni manipular sobre rejillas, sumideros o zonas con drenaje abierto.
X. ESTABILIDAD Y REACTIVIDAD
Estabilidad: Estable en condiciones normales de almacenamiento en recipientes compatibles.
Condiciones a evitar: Calor intenso, recipientes inadecuados, ventilación deficiente, contacto con superficies reactivas y contaminación del producto.
Incompatibilidades: Bases, metales, agentes oxidantes fuertes, vidrio y materiales silíceos en determinadas condiciones, carbonatos y sustancias que favorezcan reacción exotérmica.
Reacciones peligrosas: Liberación de hidrógeno con metales; corrosión acelerada de materiales; formación de vapores tóxicos y calor.
Descomposición: Emisión de fluoruro de hidrógeno y gases corrosivos.
Presión de vapor: Aumenta con la concentración y la temperatura; puede favorecer liberación rápida de vapores en envases calentados.
Punto de ebullición: Depende de la concentración; en disoluciones comerciales varía ampliamente.
Punto de inflamación: No aplicable como líquido inflamable; el peligro es la reacción con metales y el hidrógeno generado.
Temperatura de autoignición: No aplicable al producto; el riesgo de ignición procede del hidrógeno formado en reacciones incompatibles.
XI. INFORMACIÓN TOXICOLÓGICA
Toxicidad útil: Muy tóxico por todas las vías relevantes en intervención. La gravedad depende de concentración, superficie expuesta y tiempo hasta descontaminación.
Mecanismo clave: El ion fluoruro secuestra calcio y magnesio, produciendo daño local profundo y toxicidad sistémica.
Signos de alarma: Dolor progresivo, blanqueamiento o eritema cutáneo, disnea, tos, espasmos, alteraciones del pulso, debilidad y calambres.
Prioridad clínica: Descontaminación precoz y control de alteraciones electrolíticas y cardiacas.
Datos toxicológicos útiles: Alta penetración tisular; las lesiones cutáneas pequeñas pueden acompañarse de toxicidad sistémica relevante. El retraso en el lavado agrava el pronóstico.
Observación médica: Cualquier inhalación significativa, salpicadura ocular o contacto dérmico importante requiere valoración hospitalaria con monitorización electrocardiográfica.
XII. INFORMACIÓN ECOLÓGICA
Impacto ambiental: Muy perjudicial para organismos acuáticos por acidificación y aporte de fluoruro. Puede dañar vegetación y suelos.
Movilidad: Alta movilidad en agua.
Actuación ambiental: Impedir entrada en alcantarillado, cauces, balsas y suelo sin contención. Notificar a autoridad ambiental si hay afección exterior.
Persistencia operativa: El riesgo disminuye con neutralización y dilución controladas, pero requiere gestión técnica del residuo.
Medio receptor sensible: Especial atención a captaciones, drenajes pluviales, sótanos inundables y estaciones de bombeo.
Consecuencia práctica: Un pequeño vertido puede convertirse en contaminación extensa si alcanza red de saneamiento o cursos conectados.
XIII. CONSIDERACIONES OPERATIVAS PARA BOMBEROS
Decisiones para el mando:
Establecer zonificación caliente-templada-fría y control estricto de accesos.
Priorizar reconocimiento desde distancia, lectura de paneles y evaluación del viento.
Intervención ofensiva sólo para rescate viable, corte de fuga seguro o protección crítica.
En fugas importantes o nube irritante persistente, estrategia defensiva y ampliación de aislamiento.
Prever víctimas con lesiones inicialmente discretas pero potencialmente muy graves.
Exigir descontaminación inmediata antes de asistencia avanzada y transporte sanitario.
Controlar especialmente presencia de metales, desagües, sótanos y espacios confinados.
Objetivo táctico: Salvar vidas, limitar exposición a vapores y evitar reacción con materiales que generen hidrógeno.
Aislamiento recomendado: Mantener perímetro amplio; ampliar si hay calor, viento variable o fuga no controlada. Priorizar control de accesos frente a extinción inmediata cuando el producto siga liberándose.
Decisión de entrada: Solo con misión definida, tiempo limitado, ERA, protección química y comunicación continua. Si no hay rescate viable, trabajar en defensiva.
Medidas clave: Cortar drenajes, ventilar natural y controladamente si no hay riesgo de dispersión, refrigerar recipientes a distancia, y preparar decontaminación de personal y material.
Comunicación operativa: Informar a sanitario, policía y mando de que el riesgo sistémico persiste tras el contacto aunque el dolor inicial sea moderado.
Prioridad táctica: Control del vapor y del perímetro por encima de la recogida inmediata del derrame.
XIV. TRANSPORTE Y REGLAMENTACIÓN
Designación de transporte: ÁCIDO FLUORHÍDRICO
Número UN: 1670
Clase ADR/RID: 8
Riesgo subsidiario: 6.1
Grupo de embalaje: II o I según concentración comercial; tratar el incidente como corrosivo tóxico de alta peligrosidad.
Kemler: 66
Etiqueta de transporte útil: Corrosivo con toxicidad.
Información práctica: Revisar carta de porte, concentración declarada y tipo de envase. La concentración modifica gravemente el riesgo cutáneo y por inhalación.
Reglamentación operativa: Aplicar procedimientos para materias corrosivas tóxicas, descontaminación y gestión de residuos peligrosos.
Instrucciones para la intervención en transporte: Aislar el vehículo, identificar posibles fugas por vapores o escarcha/corrosión, evitar acceso por el lateral de la fuga y proteger drenajes y arquetas cercanas.
Elementos a confirmar: Nombre técnico exacto en la documentación, cantidad transportada, estado del envase, señalización naranja y existencia de compartimentos dañados.
Consejo operativo: Si la fuga procede de cisterna o envase presurizado con emisión continua, priorizar enfriamiento, perímetro y apoyo especializado antes de maniobras de trasvase.
XV. OBSERVACIONES FINALES
Resumen operativo: Producto de altísima peligrosidad para bomberos y víctimas. El principal error es infravalorar exposiciones pequeñas o lesiones con dolor tardío.
Punto crítico: Toda exposición significativa requiere descontaminación inmediata, evaluación médica urgente y vigilancia de toxicidad sistémica.
Recordatorio: Evitar metales, controlar vapores, enfriar envases a distancia y trabajar siempre con protección química completa y ERA.
Clave de seguridad: Tratar cualquier duda sobre concentración, fuga o ventilación como incidente de máxima precaución hasta confirmar estabilidad de la escena.